#EsClaudiaSheinbaum

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Citlalmina Piña

 

Una tragedia más se vivió en el metro de la Ciudad de México. Ahora el choque de dos trenes de la línea 3 que corre de Indios Verdes a Universidad, una de las tres más transitadas. ¿Quién es el o la responsable? #EsClaudiaSheinbaum.

Y es que mientras la obsesión por la silla presidencial de la jefa de gobierno morenista sea prioridad, por sobre todas las cosas, la ciudadanía de la capital seguirá pagando la cuota de sangre.

Esta tragedia, que cobró la vida de una mujer, así como el saldo de 59 lesionados, pudo haberse evitado como todas las anteriores, si se garantizara un buen servicio para el principal medio de transporte que diariamente utilizan miles de usuarios en la capital del país, pues no es exclusivo de los habitantes de la CDMX, también los estados colindantes que acuden todos los días a su fuente de trabajo.

Ya en artículos anteriores nos ocupamos en tratar el tema a razón del aniversario por el desplome de la caída de la línea 12, en mayo de 2021, y la desacreditación que la misma Sheinbaum hizo contra la empresa noruega que se encargó de darle seguimiento a los peritajes para señalar las razones, por más obvias que sean, así como a los responsables.

Pero la realidad es sabia y cada año se le repite a la morenista. Un año después de la llegada al poder, en 2020 el choque de dos trenes en la estación Tacubaya y el saldo de una persona fallecida y 41 lesionados, daba una alerta contundente a la urgente atención de mantenimiento. No se hizo nada.  Para 2021, el llamado se repetiría con tres acontecimientos más: el incendio del Puesto Central de Controles de Trenes, que dejó como saldo una persona fallecida y 31 heridos y el hecho, quizá más catastrófico de todos los años de servicio del Metro, el desplome de la Línea Dorada que le arrebató la vida a 27 personas y cientos de lesionados quienes hasta el momento siguen sin recibir justicia ni mucho menos apoyo.

Para 2022 la desatención afortunadamente no cobró vidas, pero sí varios riesgos por quema y explosión de vagones en reiteradas ocasiones. Para este 2023 la historia no perdonaría que la desatención de este medio de transporte se siguiera atrasando y de nueva cuenta cobró la cuota de sangre con una víctima y 59 lesionados.

Y entonces, ¿qué se ha hecho?

Lo de siempre, seguir con la campaña presidencial y hacer oídos sordos de las peticiones ciudadanas. Para la que se dice ser diferente a los corruptos de antes que sucedan tragedias en el transporte no es algo que le quite el sueño ni mucho menos prioridad. Para Claudia Sheinbaum su campaña lo es todo y para el pueblo pan y circo para que se olvide de su sufrimiento diario.

Lo mismo que hemos escuchado en los accidentes anteriores lo vuelve a repetir cada vez que suceden las tragedias: apoyo a las familias de las víctimas y persecución hasta donde tope contra los responsables.

Cuántas veces no hemos escuchado el mismo discurso, y las pruebas son más que evidentes. Esas trilladas promesas de la ayuda no se cumplen. Las víctimas y familiares de quienes han perdido a su ser querido en estos accidentes han denunciado una y otra vez que la supuesta ayuda sigue sin llegarles, ellos han tenido que arreglárselas como han podido porque el gobierno de Claudia Sheinbaum no los ha apoyado y ha sucedido todo lo contrario.

Cómo creerle a alguien que sale a los medios a decir que se “investigará hasta llegar a las últimas consecuencias” si desestima los resultados de los peritajes cuando no le favorecen. Si están más que señalados los responsables y las empresas constructoras de las vías y no se hace nada por exigirles responder por los malos trabajos y la red de corrupción que se los permite.

A la jefa de gobierno se le han acabado las excusas. A quién más va a culpar si lleva en el poder cuatro años y ya no se le puede echar la culpa a las administraciones anteriores; si ha cambiado de director en dos ocasiones, si sigue diciendo que el Metro cuenta con recursos, pero en los hechos se le siguen recortando. Con qué nuevas excusas, ante la falta de resultados, va a salir a decir cuando se registre otra tragedia si todos los días los usuarios no vemos reflejado el costo del servicio que pide a gritos urgente mantenimiento.

Un buen medio de transporte para el pueblo capitalino no es, ni ha sido ni será prioridad para Claudia Sheinbaum, ni para Andrés Manuel López Obrador, ni para Morena. Para ellos lo primero es mantenerse en el poder a como dé lugar, lo que demuestra que no es el lema primero el pueblo pobre. Prefieren la campaña electoral antes que las vidas de quienes les brindaron un voto de confianza. Así de cínicos son los que dicen ser la Cuarta Transformación.

Vivir en la capital del país, donde se concentran los principales poderes de la nación, no es garantía para que un día no caigan en una coladera y muera. A ese nivel de insensibilidad se ha llegado con los gobiernos de Morena.

Estas tragedias tienen un nombre claro #EsClaudiaSheinbaum y #Morena

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