Miguel Ángel Casique Olivos

El abucheo planeado y clima de tensión entre poderes

Por si creía usted querido lector que los gritos y abucheos contra los gobernadores o contra los líderes sociales de oposición, en los eventos que organiza la Presidencia de la República y en los que asiste el presidente Andrés Manuel López Obrador, son pura casualidad, le decimos que no, pues estos están perfectamente planeados en la logística del gobierno federal en coordinación con los líderes de Morena, que son los que se encargan de movilizar al contingente, pero también de organizar los abucheos cuando aparece el gobernador al evento o cuando éste toma la palabra.

Pero no solo eso, sino que ya en el evento, cuando se presenta el presidente López Obrador, se ven aplausos y vivas ente el contingente; y es que el fin de semana, circuló en Sonora un documento que se le atribuye a Morena y en él se incluyen instrucciones para que los asistentes abucheen a funcionarios estatales y aplaudan al Presidente cuando haga su arribo y cuando dirija su discurso; aunque el documento fue desmentido por los voceros del gobierno federal.

El mismo presidente López Obrador ha dicho que ni él ni Morena instrumentan esas agresiones y que va a pedir que se indague y aclare la autenticidad del oficio. Sin embargo, lo cierto es que el hecho se da en un contexto en el que su gobierno ha estado creando mucha tensión social y política entre la población, no solo por las acciones no pensadas que está proponiendo para la sociedad, sino porque tanto en sus conferencias mañaneras, como en sus discursos públicos, se ha lanzado contra todo aquel que considera su enemigo.

Sea o no cierto lo difundido en Hermosillo, el ambiente que ha generado el gobierno federal morenista es propicio para que se generen este tipo de especulaciones; y aunque esta información se ve que fue manejada más por un grupo de gobernadores, de todas maneras, sería una reacción al trato que están recibiendo por parte del presidente en turno y de sus famosos delegados.

Casi desde que inició su mandato, el presidente mexicano arremetió contra los gobernadores, por un lado queriendo quitarles autoridad al nombrar sus hombres fuertes, los delegados, que por un lado serían los que le harían sombra a los gobernadores y prepararse para que ocupen el cargo en cada entidad una vez llegado el momento de las elecciones; posteriormente, con la guardia nacional, también el mandatario federal trató de acorralar a las entidades para que la seguridad estatal se supeditara a la federal; hoy se sabe también que tienen inconformes a los gobernantes estatales porque no ha bajado los recursos económicos, por ejemplo para hospitales y clínicas.

La tensión entre el poder federal y estatal sigue en aumento, y no sería descabellado que varios gobernadores, perredistas, priistas panistas y hasta morenistas, empiecen a operar para dar a conocer cómo se mueve el gobierno federal y qué hace para tratar de opacar a los otros poderes, al fin y al cabo, en la guerra y el amor todo se vale.

El clímax no político…

Héctor Anuar Mafud, incapaz para atender problemáticas en oaxaca. El Gobierno estatal de Oaxaca es incapaz de atender y resolver los diversos problemas de los oaxaqueños, brotan manifestaciones en diferentes puntos de la capital, la CNTE y escuelas normales, desalojos de comerciantes en las principales calles del Centro Histórico y denuncias de las malas condiciones que existen en los hospitales de aquel estado, así como varias obras inconclusas como drenaje, escuelas, carreteras todo esto sucede bajo la sombra del gobierno de Alejandro Murat Hinojosa y del Secretario General de Gobierno, Héctor Anuar Mafud Mafud, este último incapaz de ser interlocutor con las organizaciones sociales y atender problemáticas de los oaxaqueños.

Ante los problemas que aquejan a miles y miles de oaxaqueños el Movimiento Antorchista de aquel estado ha encauzado los problemas más apremiantes para exigir que sean atendidas las necesidades de la población, por lo que mañana 6 de marzo llevarán a cabo una manifestación multitudinaria para exigir una vez más al gobierno estatal la solución a sus peticiones. Por el momento, querido lector, es todo.

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