Miguel Ángel Casique Olivos

En SLP AMLO pide respeto; pero él no respeta a los mexicanos

En la visita del Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), por San Luis Potosí, se le vio molesto y exigió a un grupo de ciudadanos de Ciudad Valles, que protestaban en el Hotel donde se hospedaba, que le permitieran entrar para descansar; los manifestantes eran trabajadores de la Dirección de Agua Potable y Alcantarillado que estaban solicitando intervención y reclamando que se respeten sus derechos laborales.

La actitud y la petición del presidente de “No merezco este trato” no es cuestionada, lo que sí se debe cuestionar y de seguro lo van a seguir haciendo miles y quizá, -ya muy pronto-, millones de mexicanos en todo el país es que el mandatario no escuche a la población. Aún más, que no le interese qué es lo que pasa en la realidad y la razón y motivos de las protestas; eso es lo que dejó ver cuando dijo que “Democracia es orden” , “todos merecemos respeto” y que “aunque se tengan necesidades, siempre hay que respetar”.

Lo dicho por AMLO parece y es lógico. Y cualquier mexicano sabe que él no merece ese trato, pero entonces ¿por qué los mexicanos si van tener un trato negativo a sus principales demandas y a la violación de sus derechos laborales como esos trabajadores que pedían ser escuchados?; si no es el Presidente de México, que es la máxima autoridad, ¿quién más los escuchará y atenderá?.

Un representante de una nación que reclama respeto primero debe respetar a sus gobernados: respetarlos es no quitarles guarderías a sus hijos; respetarlos es no retirarles programas como Prospera, o entregar los apoyos tan mencionados en su campaña como las becas a los estudiantes; respetarlos también es no quitarles las clínicas o Centros de Salud donde se podían curar; respetarlos es no agredirlos verbalmente acusándolos y calumniándolos de “intermediarios” como lo ha hecho ya en más de 100 ocasiones contra miles de antorchistas. El presidente de México pide respeto pero él no respeta a los mexicanos.

Y es que tras su gira de trabajo en Ciudad Valles y de haber recorrido los municipios de Río Verde y Cerritos, al encontrarse con los manifestantes también dijo que esa protesta era una provocación; ¿es en serio?, ¿AMLO concluye que una petición de un grupo social es una provocación?, ¿por qué no antes de calificarlos como provocadores escucha sus peticiones y demandas y busca resolverlas?

AMLO pidió respeto a su autoridad y aseguró que si hay una autoridad legítimamente nombrada por el pueblo era él y que, además, no es usurpador; sin cuestionar esta declaración, puesto que nadie duda que sí fue electo presidente de México y el pueblo ha respetado esta decisión, al menos hasta ahora, también es cierto que en los siete meses que lleva gobernando hay muchas acciones que al pueblo no le gustan y éste se inconforma necesariamente; eso es así porque en lugar del cambio que tanto prometió en campaña, un cambio donde según Morena y López Obrador primero estaban los pobres, hoy esa transformación, cambio y el lema están abandonados en el rincón de Palacio Nacional y mucho más lejos de la mentalidad y de la forma en que está gobernando el presidente. El respeto, señor presidente, se exige; pero, sin duda alguna, también se gana.

El Clímax no político… también exprés.

Miles de oaxaqueños se preguntan qué es lo que estará pensando el gobernador priísta, Alejandro Murat Hinojosa, al no querer atender las demandas y peticiones de obras y servicios que le han solicitado miles de habitantes de colonias como El Bajío o la Azteca y algunos pueblos o comunidades como Palomares, Nundiche o Santa Catarina Roatina.

El próximo lunes 22 de julio 7 mil oaxaqueños van a protestar y miles de turistas se enterarán que en Oaxaca todo mundo desea que se promueva la cultura con la famosa Guelaguetza 2019, pero también se van a enterar que en el estado hay pobreza y miseria y que esos dos flagelos y males sociales no los combate el gobierno estatal y que son sus propios funcionarios los que le ponen piedritas al gobernador Alejandro Murat para ser un buen gobierno, tal es el caso de Javier Lazcano Vargas, Coordinador general del Comité Estatal de Planeación para el Desarrollo de Oaxaca (Coplade) que simplemente no cumple su palabra; aun así el gobernador lo seguirá manteniendo como su operador político, una buena pregunta que tendrá responder.

Alejandro Murat Hinojosa no debería dejar que sus funcionarios se le insubordinen y no cumplan con acuerdos signados con las organizaciones sociales, o al menos que también esté pensando, como Omar Fayad y Alfredo del Mazo, pintar, dentro de tres años, a ese estado sureste de color guinda. Por el momento, querido lector, es todo.

 

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