Miguel Ángel Casique Olivos
 
 
AMLO quiere castigar el pasado para olvidar el desastre del presente
 
Vivimos en medio de un discurso de odio, que polariza y que tacha de conservadores o enemigos de una falsa transformación. Y es el discurso presidencial precisamente el que alienta a crear nuevas voces que repitan a voz en cuello lo que el sumo pontífice de la 4T diga o desdiga, como ya es costumbre.
En esta Cuarta Transformación no hay resultados, hay circo y AMLO es el principal personaje. El retiro de la estatua de Cristóbal Colón de la Ciudad de México generó polémica y debate en la sociedad mexicana. ¿Por qué?
A través de una carta, el Presidente de México pidió al Papa Francisco que la Iglesia Católica reivindique la gesta histórica de Miguel Hidalgo y Costilla, así como ofrecer disculpas a los pueblos originarios por las “oprobiosas atrocidades” que sufrieron durante la Conquista en 1521.
En una misiva entregada al Sumo Pontífice por su esposa Beatriz Gutiérrez, el mandatario señaló que tanto la Iglesia Católica, la Monarquía Española y México deberían disculparse públicamente con los pueblos originarios por las “oprobiosas atrocidades” que sufrieron para quitarles sus bienes y tierras, así como para someterlos. El Capricho llegó lejos, pues el Penacho de Moctezuma será el nuevo juguete y distractor.
Después de realizar el gran espectáculo mediático-manipulador de la rifa del avión presidencial, y de poner la mira en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), por la aprobación a la consulta a los expresidentes del país, hoy tenemos tema nuevo, “juzgar al pasado y evitar el presente”, porque el presente es de AMLO, no le hace que sea un desastre, y ese no se toca.
Para un Presidente indiferente que no compadece el dolor de los familiares de las 84 mil víctimas que ha cobrado el Covid-19 no se puede llamar verdadero representante del pueblo. Su mala administración sólo ha causado dolor y miseria entre sus gobernados. Con sus allegados, hay condiciones y vida de sultán; por ejemplo: Jesús Seade Kuri.
Así que no parece lógico que se quiera tomar como prioridad la misión de revisar, componer y arreglar el pasado cuando la realidad la tenemos enfrente, una realidad oscura con un camino incierto y donde la democracia y los derechos de los ciudadanos están siendo violados y arrebatados desde el poder político. Entonces, la función cotidiana del egocentrismo de AMLO es el espectáculo de un hombre perdido que no se da cuenta que está perdido. Un hombre que ha dejado de saber qué suelo pisa y repite.
El clímax no político…
Al gobernador oaxaqueño Alejandro Murat le costará no escuchar a la población. Todo indica que el gobernador pri-morenista tiene muy malos asesores, pues “le recomiendan” ignorar a los grupos sociales como Antorcha Campesina o a todo aquel ciudadano oaxaqueño que proteste exigiendo atención de su autoridad.
Los problemas en la entidad no son pocos, durante varias semanas los bloqueos son pan de todos los días, la violencia y la inseguridad están desbordadas y Oaxaca parece un territorio sin ley; el caso más reciente fue el artero asesinato de tres campesinos de Santo Domingo Yosoñama, a manos de un grupo de sicarios muy relacionados con autoridades y gente de San Juan Mixtepec.
Incluso, se rumora que detrás de esos asesinatos podrían estar políticos del mismo gobierno estatal que le quieren poner piedras al mandatario, quizá algo muy común entre los gobiernos; pero lo no común es que el gobernador Murat acepte eso y, con su silencio y política de oídos sordos, ignora a los familiares, al Comisariado de Santo Domingo y a la dirigencia antorchista, que sólo le plantean implementar acciones de seguridad en la zona y hacer justicia a los deudos de los campesinos fallecidos
El tiempo electoral viene muy a prisa; no crea usted que tantas visitas de AMLO a Oaxaca, la número 13 si va este fin de semana, son gratis; lo cierto es que la gente ve muy mal que su gobernador se tenga que someter a un López Obrador que está más encaminado a ser un dictador que un buen presidente de México. Pronto veremos qué piensa Alejandro Murat Hinojosa, porque la protesta e inconformidad sociales en la entidad van a subir de volumen. Por el momento, querido lector, es todo.

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