Miguel Ángel Casique Olivos
 
 
EdoMéx y Oaxaca; la soberbia gubernamental ignora al pueblo.
 
Los priistas Alfredo del Mazo, en el Estado de México, y Alejandro Murat Hinojosa, en Oaxaca, han resultado muy entrañables y fieles amigos a la 4T, tan fieles que han optado por aplicar las medidas de austeridad que el presidente López Obrador recomendó para “domar” la pandemia; austeridad que les permitirá tener algunos ahorritos para las próximas campañas electorales.
 
El gobernador mexiquense ha subestimado al coronavirus desde hace meses, que ya ha cobrado la vida de cientos de personas en el territorio mexiquense; no le ha conmovido, en lo más mínimo, el dolor de todos aquellos familiares que viven en una desesperación profunda por saber si su paciente saldrá con vida o no del hospital; tampoco le ha conmovido saber que de todos los cadáveres que deben ser sometidos a baños intensos de cloro e incinerados inmediatamente para evitar más contagios.
Don Alfredo del Mazo no siente el dolor de quienes han muerto internados en una silla de ruedas por la falta de camas y respiradores. Él no vive el miedo a contagiarse, temor que sí sufren los médicos por la falta de insumos y material de protección. En pocas palabras, el gobernador se ha mostrado totalmente inhumano, tanto que miles de mexiquenses ya están calificando a su gobierno como un gobierno soberbio y que ignora las peticiones de al menos 3 o 4 millones de mexiquenses.
El el EdoMéx hay crisis, pues junto con la Ciudad de México son territorios de alto contagio y de pérdidas humanas; ahí hay ocho hospitales de 6 municipios de las zonas más pobladas que han rebasado su cupo de camas y de pacientes, que son atendidos, pero no con las óptimas condiciones.
En estos días, gobiernos municipales que realmente se ven preocupados por la ola de contagios como Chimalhuacán e Ixtapaluca han urgido al mandatario estatal un plan para resolver las problemáticas vivientes en los nosocomios, pero la política elitista que sumerge al Estado de México tiende a negar las necesidades de la gente más vulnerable.
El caso omiso como respuesta es una burla para los mexiquenses y es un camino que sólo conduce a un infierno de sufrimiento que el propio Del Mazo ha construido. Aquel gobierno priísta que aseguraba frenar las políticas de AMLO, hoy es un aliado más de Morena.
Del Mazo trata de utilizar la idea del cambio en su favor para deslindarse de responsabilidades que lo incriminen. El miedo a fracturar la relación con López Obrador lo ha llevado a mantenerse sumiso y acatar sus órdenes aunque lo niegue e intente mantenerse al margen. Las cifras de los métodos López-Gatellianos no cuentan con datos verídicos y exactos, pero cifras con más exactitud señalan que hay en el EdoMéx ya más de 40 mil contagios y al menos unos 5 mil fallecidos.
En el EdoMéx también se sigue la política morenista de ocultar contagios y fallecimientos, contagios de los que reportan y contabilizan en las conferencias “nocturneras”. La falta de pruebas ha llevado a un colapso del sistema de Salud y la miopía de la política errónea del gobierno estatal está cobrando la vida de varios miles de mexiquenses.
En las zonas más marginadas y olvidadas, una crisis de hambruna amedrenta a la población; la gente sin trabajo -por los enormes despidos masivos- no ve si sobrevivirán sin trabajar. Los niños no saben si estudiar o trabajar para comer, dura realidad que no es atendida. Por ningún motivo deben pasarse por alto las necesidades de los ciudadanos y menos ante una catástrofe.
Miles de mexiquenses, que pertenecen a las filas del Antorchismo mexiquense y nacional, han realizado un llamado enérgico a los gobiernos estatal y federal para atender las necesidades de los hospitales, ya que de lo contrario serían ellos los responsables por la negligencia y la falta de atención a la salud de sus gobernados.
Si Alfredo del Mazo no realiza acciones concretas y urgentes para atacar en serio la pandemia y ahora la crisis alimentaria, habrá más protestas ciudadanas como el movimiento de los #TraposBlancosMx que han inundado al país y el Estado de México.
El clímax no político…
En el sur del país las cosas también se complican porque el gobernador Alejandro Murat sigue al pie de la letra la política pejista y, ahora en plena pandemia de covid-19, le está negado a miles de oaxaqueños apoyos alimenticios; el hambre, literalmente se está comiendo a los oaxaqueños más pobres y abandonados; el coronavirus solo vino a complicar su ya difícil y precaria vida.
Los datos más recientes en el estado indican que 1.5 millones de oaxaqueños se encontraba en el empleo informal en todas modalidades, lo que representaba un 80.5 por ciento de la población ocupada en la entidad, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE); ahora la situación ha empeorado y la cifra podría duplicarse.
También se sabe que el 35 por ciento de los 4 millones de habitantes, es decir, 1 millón 400 mil personas, no tiene acceso a alimentación adecuada y padece desnutrición, cifras de la investigación sobre la agricultura y su relación con la pobreza en México, elaborada por el Centro de Estudios para el Desarrollo Rural Sustentable y la Soberanía Alimentaria.
Y mientras decenas de miles de habitantes buscan alguna forma de darle la vuela a la muerte que viene con el coronavirus, Alejandro Murat sigue los pasos de AMLO y don Alfredo del Mazo. La soberbia gubernamental en los estados y en el país, no tiene límite y sigue haciendo de las suyas, aunque los políticos sepan que el pueblo tendrá que cobrarles la factura, les gusto o no. Por el momento, querido lector, es todo.

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