Miguel Ángel Casique OlivosLa CEPAL, por su lado, ha estimado que en América Latina y el Caribe, el número de pobres aumentó en 209 millones de personas (33.7 por ciento) y la pobreza extrema en 78 millones de personas (12.5 por ciento), debido a que en ella se concentraron 18.5 por ciento de los contagios y 30.3 por ciento de las muertes provocadas por el Covid-19 en el mundo. En nuestra región, además, también ha habido una fuerte pérdida de empleos y, por tal motivo, en los ingresos familiares. En el área educativa, la CEPAL y la Organización de las Naciones Unidas para la Atención de la Infancia (UNICEF) estiman que el número de niños y adolescentes en situación de pobreza monetaria podría incrementarse en 7.6 por ciento y que, en este rubro, el 51 por ciento de la población mundial ha sido afectada. En enero de este año, el Banco Mundial, en su estudio Global Economic Prospects (GEP), repoerta que uno de los efectos del Covid-19 ha sido un aumento en la brecha de los ingresos y que, en los países de economía de mercado y emergente, la renta media ha retrocedido a los niveles que existían en 2010, es decir hace una década. El GEP informa asimismo que, aunque las transferencias en efectivo de los gobiernos han ayudado a aliviar las disparidades de ingresos, lo cierto es que “hay un aumento de la pobreza y otros signos de penuria como la inseguridad alimentaria”, que resulta muy preocupante por el reciente incremento en los precios de las mercancías básicas. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) afirma que alrededor mil 500 millones de estudiantes abandonaron la escuela en el mundo, cifra equivalente al 83 por ciento de los matriculados en 167 países; en tanto que la Organización de las Nacionales Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) calculó que otros 100 millones de niños bajarán al mínimo en competencia lectora.
(Fotografía Voz Esmeralda)
Con estos datos recabados por el Instituto Belisario Domínguez podemos concluir que la inconformidad social, económica y política en los países de la región de América Latina y el Caribe, de la que forma parte nuestro país, seguirá en ascenso y que, asociada a las disputas electorales, generará una mayor incertidumbre, sobre todo si no se toman acciones fiscales y se adopta una agenda de reformas estructurales encaminadas a favorecer a las mayorías empobrecidas, a los consumidores y a las empresas que han padecido el impacto negativo de la pandemia del Covid-19.
Con el descontento por las condiciones económicas, y en parte por el aumento de la inflación en 2020 y 2021, el malestar social podría ser mayúsculo en México y estallarle al gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), quien no podrá hacer nada frente al encono y el descontento sociales, los que además podrían reflejarse en los próximos procesos electorales en los que su partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena) pierdan el poder político. Por el momento, querido lector, es todo.