Miguel Ángel Casique Olivos

Miguel Barbosa viola la ley, no respeta la democracia y amenaza

Dos encuestas en esta semana le dan un golpe fuerte al gobernador morenista de Puebla, Miguel Barbosa Huerta, un político que no sabe gobernar y que los poblanos, en apenas 5 meses de gestión, ya lo rechazan y le dan una calificación de 4 o inferior; en Puebla la economía no repunta, la pobreza se acentúa y la violencia e inseguridad amenazan diariamente a los habitantes.

La primera evaluación fue con la encuesta realizada por “Arias Consultores” que se realizó del 27 al 31 de enero y Barbosa Huerta fue el gobernador peor evaluado pues lo apoya sólo el 5.6 por ciento de la población de su entidad según la consulta; en diciembre de 2019 tenía una aprobación de 18.1 por ciento.

La segunda encuesta es de Consulta Mitofsky, una medición que se realizó a todos los gobernadores y asegura que sólo el 37.7 por ciento de la población está de acuerdo con la gestión de Barbosa, es decir 6 de cada 10 poblanos han visto a un gobernador ineficiente, agresivo y que no sabe para donde van las riendas de su gobierno.

Aun no cumple 6 meses la nueva administración y se vislumbra a Puebla como un estado que se verá polarizado por las malas políticas del gobernador y porque hace declaraciones amenazantes contra cualquier poblano. En algún momento, el mismo Ricardo Monreal le dijo que debía cuidar lo que dice “en nombre del creador”, esto cuando Barbosa aseguró que quienes le robaron la elección fueron “castigados por Dios”.

Barbosa, que parece muy creyente, debería saber que esas palabras hirieron a familiares y amigos de Martha Erika Alonso y de Rafael Moreno, pero más allá de eso lanzó un mensaje indirecto de que “Dios era asesino” sólo por darle el gusto a un gobernante. Morena, partido al que pertenece Barbosa y el presidente López Obrador, que se presenta muy moral, no es el partido del amor y de ayuda al prójimo, todo indica que es el partido del odio, del resentimiento y de la venganza política.

En los recientes días, tras la decisión en lo oscurito como se dio a conocer en la entidad poblana, de negar el registro como partido político al Movimiento Antorchista Poblano (MAP), y tras la denuncia legal y también política de que el Instituto Estatal Electoral de Puebla (IEEP) violó la ley, el gobernador morenista, preso de fobias, rencores, pero sobre todo soberbio y enfermo de poder, ha estado amenazando a los poblanos que simpatizan con el antorchismo de que se va aplicar la ley y de que su gobierno no va a ceder (le faltó ser más explícito y decir que va a reprimir y encarcelar), aunque eso lo dejó correr con borregos y rumores políticos más tarde.

En los últimos tres días el gobernador Miguel Barbosa ha pasado de sus declaraciones amenazadoras a usar los recursos estatales y federales que tiene a su alcance; ha empezado una campaña de linchamiento mediático contra Antorcha Campesina y sus principales líderes y ahora, con algunos medios impresos y digitales que se han prestado al juego, ha dicho que la Unidad de Inteligencia Financiera investiga a Antorcha Campesina por presuntos delitos de lavado de dinero y huchicoleo, acusación totalmente inventada y que forma parte de esa guerra sucia que ha emprendido el gobierno de la 4T.

Más allá del ataque mediático, pues Antorcha ya aclaró desde hace muchísimo tiempo que su actividad financiera es pública, legítima y absolutamente legal, la acción desesperada de Barbosa y Morena en Puebla representan un laboratorio social para controlar los órganos electorales estatales y nacionales y convertirlos en sumisas sucursales de Morena y sus intereses.

En Puebla, así está anunciado, miles de mexicanos van a defender su derecho de conformarse como partido político y seguirán denunciando al IEEP y al gobierno de Miguel Barbosa de violar la ley y amenazar y atacar los poblanos; a nivel nacional el antorchismo está atento al sonido de la trompeta para arrancar una campaña en todo el territorio para denunciar que Morena viola y atropella la ley en Puebla y que la Democracia, para los gobiernos morenistas, es un trapo viejo al que pisotean y hacen de él lo que quieren.

Miguel Barbosa Huerta está enfermo de poder, ha perdido la razón, pues sus odios, rencores insuperables y amenazas así lo confirman; el no debería seguir gobernando Puebla y no debería seguir al frente de esa parte de mexicanos que buscan bienestar para sus familias e hijos. Alguien debería decirle que en Puebla nació Antorcha hace 46 años y ahora sabe bien lo que quiere y lo que puede hacer; y que defenderá su derecho a existir como Organización social cueste lo que cueste. Mientras tanto va a seguir denunciando a los aprendices de dictadores y liliputienses políticos que no saben gobernar.

El clímax no político…

La economía, la economía. Si no hay inversión es lógico que no habrá buena economía. Si no se produce en un país, los mexicanos más pronto que tarde sufrirán los estragos de una crisis económica y social. Hoy expertos han advertido y señalado que pese a que el banco central reduzca en 75 puntos base la tasa de interés para ubicarla en 6.5 por ciento en diciembre, ésta seguirá alta y por encima de la neutral, lo que no favorecerá a la economía.

La caída de la economía en 2019 se debió según, por una combinación de factores, a la incertidumbre y la baja inversión; ahora el economista Jay H. Bryson dice que la alta tasa fue una de las culpables. Lo cierto es que en México no hay inversión por falta de políticas del gobierno de la 4T, políticas que aseguren a los inversionistas seguridad en sus negocios y esto tendrá efectos negativos que ya comienzan a verse en los bolsillos de los mexicanos, y si no, vea usted que el kilo de tortilla ya está subiendo unos cuantos pesos. Por el momento, querido lector, es todo.

 

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