Miguel Ángel Casique Olivos
 
Morena: sin realidad, pero ambiciosa
 
El Presupuesto de Egresos de la Federación para 2021 se aprobó sin cambio de coma, punto o letra alguna. Esta mañana, los diputados de Morena cumplieron complacencias para Andrés Manuel López Obrador (AMLO); un regalo perfecto de cumpleaños para él. Por tercer año se imponen los intereses políticos antes que las condiciones y el bienestar social de los más desprotegidos y desamparados, de aquellos que la 4T dice que son primero, los pobres.
La Cámara de Diputados arrancó la discusión del PEF 2021 con una histórica participación de más de 1,000 reservas. Algunas trataban de frenar los recortes y proponían un aumento en salud, educación, seguridad y para la reactivación económica que afectó la vida pública con la llegada de la pandemia a nuestro país. Todas fueron rechazadas, pero al término de de concluir con las últimas reservas, se plantearon dos más que fueron aprobadas de tajo: aumentar el gasto en el Senado y al TEPJF. Ambos, las mejores posibilidades de Morena para continuar en el poder; el primero para aprobar y justificar caprichos, y el segundo, aprobación de los partidos satélites que irán de la mano con la 4T a las elecciones de 2021.
Mientras miles de personas se manifestaban en las 32 entidades del país, -con cadenas humanas o como podían, con cartulinas con frases como “No recortes al PEF 2021 porque afectan en obras y servicios para colonias”, o denuncias en las Redes Sociales, y ante la situación crítica por la pandemia por Covid-19-, los diputados de Morena preparaban el golpe más duro para sus propios gobernados. No conformes con la extinción de los fideicomisos, fueron por la última bolsa de oxigeno que le darán vida a los megaproyectos de AMLO. En el ambiente social se respira un hartazgo social enorme en contra de Morena.
A 48 días de dar fin el 2020, los mexicanos sabemos, por hechos, que el partido en el poder no busca una gobernabilidad estable; busca la confrontación pese a que en él se encuentren las más acérrimas podredumbres de otros partidos políticos; lo peor de otros partidos hoy lo vemos concentrado en uno sólo, en Morena.
 
El dogma hacia el lópezobradorismo aparenta una lealtad ciega para conservar el puesto. A todo se dice sí para evitar el enojo y la chifladura. No les importa ser objetos decorativos, perder su “posible” prestigio y ser tapetes donde el Presidente pueda limpiarse los zapatos con facilidad, siempre y cuando lo necesite para salvar su propio pellejo a la crítica de sus opositores.
Los políticos de la 4T no son realistas, pero sí ambiciosos; saben que al gobierno le gusta el pasado para distraer y ellos la transforman para mal: dejan en ruinas al país, en quiebra, en la sima. No hay cordura y humanidad, sólo cínicos que babean por poder.
La Pandemia de Covid-19 no es la única que ha dejado muertos (97 mil 624 muertes), ni la violencia. La pandemia de Morena continua con un desastre peor, dejar en la zozobra a un México más pobre que en gobiernos pasados. Dejar sin esperanzas de vida a millones de mexicanos. Por el momento, querido lector, es todo.

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