Jesús Yáñez Orozco

 

Ciudad de México, (BALÓN CUADRADO). Aquella memorable noche de mayo de 2011 en la provincia de Buenos Aires, Argentina, el público y la prensa no daban crédito de lo que veía: claro ejemplo de juego limpio.

Cuando el réferi levantó la mano del argentino Sebastián Heiland ocurrió una escena inolvidable en la historia del boxeo. El vencedor, quien a todas luces había perdido el combate, reclamó decepcionado el fallo. Negaba con la cabeza un veredicto injusto de unos jueces que le regalaban un inmerecido triunfo.

Entonces se apresuró a levantar la mano del rival y verdadero ganador del combate, Sergio Sanders, doblemente sorprendido por la decisión arbitraria y por el acto de su contrincante.

“Sentí vergüenza”, reconoció hoy el ex boxeador.

“Dije que aquello era una injusticia. Todos quedaron pasmados con mi reacción. Pero esa noche pude marcharme a casa y dormir con la tranquilidad de quien hace lo correcto”, confesó.

Heiland tuvo algunos triunfos legítimos, pero discretos. Sin embargo, cuando la gente lo recuerda en su país, es el boxeador que rechazó ser cómplice de un robo en el cuadrilátero. Acto infrecuente en los deportes de apreciación.

“Esa noche entendí el significado del juego limpio y que las acciones determinan en realidad quiénes somos”, dijo Heiland con visible orgullo.

Pero el Juego Limpio debe ir más allá de cuadriláteros y canchas.

“El mundo enseña que el éxito a cualquier costo se premia, pero los atletas debemos demostrar cómo se puede ganar con ética. Es un mensaje no sólo al deporte, sino también a la sociedad”, puntualizó.

Fair Play, una organización dedicada a promover los valores de justicia, equidad, respeto, tolerancia y solidaridad en los deportes, ha instaurado, a partir de ayer, el 7 de septiembre Día del Juego Limpio, a través de videoconferencia.

Iniciativa que busca trascender su entorno meramente competitivo y extenderse como modelo ético de convivencia social.

“El deporte no es una burbuja aislada de la sociedad”, afirmó el húngaro Jeno Kamuti, ex esgrimista olímpico y presidente de la organización Fair Play.

“Lo que sucede durante el juego puede servir como modelo de ética para vivir y ser buenos ciudadanos”, argumentó.

En el foro internacional al que convocaron ayer, participaron directivos olímpicos de Latinoamérica, de organizaciones deportivas mundiales, ex atletas y hasta un agente de la DEA –agencia estadounidense antidrogas–.

Kamuti insistió en la importancia de promover e impulsar en el mundo entero la ética del deporte. Comportamiento honesto y correcto que deben observar los atletas ante su oponente, el árbitro y los asistentes.

El “Juego limpio” se caracteriza por poner en primer lugar el gusto de competir limpiamente y disfrutar del deporte por encima de la ambición de victoria.

Agregó que el Juego Limpio es respeto al contrincante, las reglas, sin trampas, trucos o simulaciones para confundir al rival o al juez; no ofender, humillar ni maltratar a ningún participante de la contienda.

Y, puntualizó: es asumir la derrota con dignidad y disfrutar la victoria con sencillez y respeto.  Por ello, Kamuti declaró oficialmente el 7 de septiembre como el Día Mundial del “Juego limpio”.

Todos los participantes en la videocharla coincidieron que el deporte es un escenario donde se muestra el verdadero rostro de un individuo, su honestidad y compañerismo. Principios que son los que deben regir la convivencia entre ciudadanos.

Un ejemplo

En un patio rural, un grupo de niñas y niños practica esgrima sobre el piso de tierra. En San Pedro Masahuat, El Salvador, Ernesto Ramírez Valladares, ex medallista centroamericano, imparte clases en un espacio inimaginable.

Los jóvenes lucen felices portando sus caretas destartaladas y los floretes oxidados. Lo que ahí ocurre ha servido de modelo para combatir el avance sangriento de las pandillas, el narcotráfico y la violencia en conjunto. Por eso, lo comparte en video la organización Fair Play.

“No gano dinero con esta escuela”, aclaró Valladares.

Sale de su trabajo en una oficina de gobierno, viaja en un autobús y llega a esa escuela.

“No me interesa si ganan una medalla, pero sus vidas cambian. En este patio de tierra he arrancado a niños y niñas de las pandillas y el narco”, explicó.

Sin trampas

Por su parte, Jorge Castro Rea, Representante del Comité Internacional Juego limpio en la Región de América Latina y el Caribe, explicó que este es un tipo de modelo de comportamiento deportivo que sirve de ejemplo a niños y adolescentes.

Pero también, aclaró, a la sociedad en general por ello la importancia de darle un día de celebración en todo el mundo.

En su turno, Carlos Padilla, presidente del Comité Olímpico Mexicano, enfatizó que uno de los objetivos es evitar al máximo todo tipo de conductas o comportamientos que perjudiquen al deporte.

El presidente del Consejo Mundial de Boxeo, Mauricio Sulaimán, subrayó que toda la familia del pugilismo celebra la institución de este día.

Porque, según él, el boxeo es un deporte de “dignidad” y “honorabilidad” y que aun cuando en él se da de manera natural, “ha sido necesario promover algunas prácticas”.

Una de ellas, y que ha tomado gran importancia a nivel mundial, ejemplificó, es la creación del Programa de Boxeo Limpio donde todos los clasificados del organismo están sujetos a pruebas aleatorias dentro o fuera de competencia.

Añadió que el CMB continúa en la lucha contra la discriminación y cualquier abuso de poder. Aseguró, también, que todos los miembros del CMB trabajan día con día en pro de la igualdad humana y la inclusión.

Juego Limpio importa más allá de las canchas. 

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