Ni selfis, ni homenaje o concentraciones a Francisco abonaron a su causa

 

Selfie Mancera con el Papa Francisco

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El Papa Francisco está de visita en México, es su primera presencia pastoral, para recibirlo en la Ciudad, el gobierno capitalino maquilló las calles y lugares por las rutas que utiliza para sus traslados, pues el Jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, quería quedar bien con el Vicario de Cristo y con la imagen mediática que Jorge Mario Bergoglio, daría al mundo a través de la televisión, la Web, el cine y la prensa escrita.

¿Qué hubiese sucedido si el sucesor de San Pedro no hubiera realizado el viaje? Nada, la geografía de la Ciudad se mantendría olvidada, ignorada, pasiva.

La estancia, algunos días, de Francisco en la capital del país representaría el foro promocional perfecto de Mancera Espinosa para proyectar y ponderar su imagen personal con miras a la candidatura al 2018. Las cosas no le salieron como pretendía, ya que el Sumo Pontífice no acudió a recibir la llave de la Ciudad y el pergamino de Huésped Distinguido al edificio del Antiguo Ayuntamiento, lo que frustró el momento íntimo y personal que planeó y las escenas que darían la vuelta al mundo.

Tuvo que conformarse con honrar al visitante en un improvisado templete en el Zócalo medio vacío de gente a la que él no acarreó –perdón- convocó, pues la sola imagen de Bergoglio, congregó a sus fieles, lo que NO pudo capitalizar políticamente el inquilino de la Jefatura de Gobierno.

Es más, elementos del Estado Mayor Presidencial, le juagaron una mala pasada, pues en ese simulado templete, le retiraron dos micrófonos (dispuestos para sendos mensajes de ambos), y una mesa con el Libro de Visitantes, que impidió escribiera algo el Papa.

Por ser una visita de Estado, siendo el Papa líder del Estado Vaticano, corresponde al protocolo federal organizar y resguardar al convidado; Mancera hubo de conformarse sólo con gozar de tres minutos en semi privado con el dirigente de la grey católica en ese rincón del Zócalo, que le autorizó Estado Mayor Presidencial.

En la recepción oficial en Palacio Nacional, el Papa Francisco, aprovechó el espacio que le dio Enrique Peña Nieto, para referirse a la inseguridad, pobreza, desatención que millones de mexicanos padecen.

Textualmente dijo (cito): reflexionen sobre el México que se quiere y se desea. Tiene un futuro esperanzador y se forja en un presente con hombres y mujeres, honestos, justos que buscan el bien común.

Externó que esa búsqueda no goza de buen mercado en el siglo XXI, y se enfrenta al interés de pocos en detrimento de muchos y, entonces, tarde o temprano la sociedad se vuelve terreno fértil para fenómenos como la corrupción, narcotráfico, violencia, trata de personas, secuestro y la muerte, causando sufrimiento y frenando el progreso”.

 

Debe superarse todo eso, insistió, a través del acuerdo entre las instituciones políticas y sociales, que el diálogo y la negociación se constituyan en puentes, para llegar a los compromisos solidarios que permitan concretar el bien común (fin de la cita).

El Sumo Pontífice dijo que las autoridades, los dirigentes, tienen que ofrecer a los ciudadanos ser dignos actores de su propio destino, para que tengan los bienes materiales y espirituales necesarios como vivienda, trabajo y alimentos que requieren; además justicia, seguridad, ambiente sano y de paz. ¡¡Mensaje político para el Ejecutivo Federal, sin duda!!

El protagonista principal de la visita del Obispo de Roma es el pueblo, los católicos, los ateos, los fanáticos, los indiferentes y no el Jefe de Gobierno. El mensaje fue claro, Francisco se cobró –hipotéticamente- la política de libertad sexual que presume Mancera por el mundo, como el matrimonio entre personas del mismo sexo, el aborto legal, la adopción de niños por parejas lésbico/gay, etc. violaciones a la doctrina católica, que la Iglesia no perdona, menos auspicia y rechaza religiosamente.

Terrible para Mancera que la estancia de Francisco en la Ciudad de México no haya abonado a su pretendida campaña electoral para 2018, como eran sus planes, pues se le adelantó Peña Nieto, invitando primero al Papa a visitar nuestro país.

Como premio de consolación, el Ejecutivo Federal, invitó al Jefe de Gobierno de la CDMX, a despedir “juntos”, en el aeropuerto de Chihuahua a Jorge Mario Bergoglio, el Papa Francisco, cuando éste concluya en la fronteriza entidad su visita político/pastoral a México.

Quizá también ahí MAM se tome otra selfis con la esperanza de que a junio de 2018, el Vicario de Cristo, tenga a bien regresar a nuestro país y en especial a la Ciudad de México ¿será?, si no…:

¡¡Láaastimaa Miguelito… ay será pa’ la otra!!

 

Miembro de la Academia Nacional de Periodistas de Radio y Televisión (ANPERT)

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