Fernando Espino y MORENA

 

Blas A. Buendía 

Raúl Flores García, diputado local del Partido de la Revolución Democrática (PRD) en la Asamblea Legislativa, aseveró que detrás de las recientes afectaciones en el servicio de la Línea 7 del Metro está la mano de Morena, pues no es casualidad que unos días después del desayuno que sostuvieron el líder del Sindicato de Trabajadores del Metro, Fernando Espino, y la candidata de Morena a la gubernatura del Estado de México, Delfina Gómez, se haya dado el paro por parte de trabajadores sindicalizados que afectó la movilidad de más de 25 mil personas.   

“Hace unos meses subí a la tribuna de la Asamblea Legislativa porque los diputados de Morena se abalanzaron contra los trabajadores del Sindicato del Metro y ahora resulta que una semana después del desayuno que tuvieron con Delfina Gómez se presenta este conflicto en la Línea 7.

“Si hay algún funcionario que tiene una visión de respeto a los trabajadores es Jorge Gaviño. Por eso al líder sindical del Metro, Fernando Espino, le hago un llamado a serenarse, y a los trabajadores a no enrarecer el ambiente laboral en el Metro, que es un servicio que cuando se interrumpe afecta a los habitantes de la Ciudad del México pero también del Estado de México”.

El diputado perredista acompañó al director del Metro, Jorge Gaviño, a conocer los avances del colector Avenida del Pino, en la colonia Valle de los Reyes, en el municipio mexiquense de La Paz, que evitará las inundaciones que se registran en las inmediaciones de la estación La Paz, de la Línea A del Metro.

Durante el recorrido reiteró que si alguien ha sido sensible con las condiciones laborales de los trabajadores del Metro es el Gobierno de Miguel Ángel Mancera, que dista mucho del trato recibido por Andrés Manuel López Obrador cuando fue jefe de Gobierno y de los actuales diputados de Morena, por lo que llamó a los sindicalizados a que valoren que la estabilidad en la Ciudad es más importante que cualquier ambición política y cualquier otro compromiso que puedan tener sus líderes.

“El primer compromiso es con la Ciudad de México. Para nosotros lo principal es que haya un debate serio, que se atienda a los trabajadores como prioridad porque somos pro sindicalistas, pero no electorales o de coyuntura, sino de hace muchos años y lo hemos demostrado durante mucho tiempo. Por eso les llamamos a que colaboren con la Ciudad, a que no se dejen engañar, que no politicen un asunto que no va a llevar más que al descrédito de un sindicato que tiene que ser pieza clave en la Ciudad de México”.

En este sentido, crece el descrédito del sindical del sempiterno charro Fernando Espino Arévalo, “Mr. Corleone”, que ahora representa un peligro para no solo los millones de usuarios del Metro, sino para la sociedad en general; representa, asimismo, un extremo peligro para México por la lucha de poderes facticos y la consolidación de las oscuras mafias enquistadas, pese a los acuerdos que el gremio sindical ha signado con el STC para no dañar a los usuarios por sus múltiples diferencias.

El también presidente del Sol Azteca en la capital del país, afirmó que es muy desafortunado que se cruce una declaración con una acción, pues el dirigente de los trabajadores del Metro sabe que las horas extras es un tema que no está en posibilidades de abrirse a la negociación, por lo que le pidió deslindarse de las implicaciones políticas que señalan que el paro del viernes 12 de mayo fue un acto con el que pagó su entrada a Morena.

“Sería muy grave que este paso haya correspondido a pagar gestos políticos con cargo a la Ciudad de México, lo que me parecería un hecho injusto. Podría leerse como una cuota de entrada de Espino a Morena, espero que no sea así, pero por eso lo invito a que se deslinde de cualquier intencionalidad política. Allá él y su mala cabeza si va con los que lo atacaron y que no han tenido ningún gesto en favor de la vida sindical”.

Y no es de dudarse, cabe resaltar, ya que la “fuerza política” de MORENA se ha llenado de resentidos y traidores partidistas, toda vez que, por ejemplo, Fernando Espino Arévalo, sin convicción ideológica alguna, ahora le juega al vivo para adherirse con los esquizofrénicos que para el charro, no tiene nada de izquierdista, sino ha sido un sujeto que siempre ha cobrado millonarias sumas de dinero con la mano derecha.

Sin embargo, tras la reunión de Espino con Delfina Gómez, Raúl Flores García comentó que de ahora en adelante su partido estará pendiente de que se le dé buen uso a las cuotas sindicales de los trabajadores del Metro, pues dijo que por experiencia sabe que Andrés Manuel López Obrador no deja acceder a nadie a su círculo si no hay una cuota de entrada. “Y esa no sólo es política sino también monetaria”, concluyó.

Si bien, por otra parte, Fernando Espino Arévalo siempre se ha escudado bajo el amparo constitucional al ocupar curules en los diversos parlamentos de México, halló la extraordinaria fórmula para pedir cobijo en la casa de sus acérrimos enemigos políticos, por su apoyo que brindó a la candidata morenista al gobierno del Estado de México.

En el momento en que López Obrador promovió la existencia de su partido llamado MORENA, bajo la anuencia de las autoridades gubernamentales, inició la aglutinación de políticos identificados como cartuchos quemados que en su momento le brindaron atención al sistema en todos sus niveles, una muestra palpable la del actual senador Manuel Bartlet Díaz, quien cuando fue secretario de Gobernación y cómplice del supuesto fraude electoral de la época salinista.

El eterno charro sindical del Metro de algún modo siempre ha librado ser encarcelado ya que ha tenido padrinos políticos que le han ayudado dotándole de fuero, pero al paso del tiempo aún existen elementos suficientes para proceder penalmente en su contra por los sistemáticos paros que ha hecho al servicio del Metro y que atentan en contra del patrimonio de la sociedad.

De tal suerte que, cabe recordar, en septiembre de 2002, la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) solicitaría a la Cámara de Diputados el desafuero del entonces legislador local priista Fernando Espino Arévalo.

El delito era para procesarlo penalmente tras comprobar la existencia de elementos probatorios suficientes para demostrar el cuerpo de los delitos de coalición de servidores públicos y ataques a las vías generales de comunicación, por la suspensión del servicio en dos líneas del Metro el 8 de agosto de 2011, afectando a más de medio millón de usuarios.

Desde ese momento, el charro Espino anduvo “representando” los colores del PRI cuya madrina política de ese momento era María de los Ángeles Moreno Uriegas de quien se recuerda, lo protegió hasta cuando dejó de tener poder político en la arena de partidos.

Ahora, prácticamente quemado en los cuatro horizontes de los diferentes frentes partidistas, se acercó ahora con los morenistas esperando tener “un golpe de suerte” para que Andrés Manuel López Obrador lo pudiera “rescatar” cuando en el pasado también fue antagónico enemigo del charro sindical.

Citar que MORENA congrega a la clase podrida de la política de México, no es un error, sino es la sinergia de los sinvergüenzas que sin ideología, explotan el erario para su gracia personal muy lejos de beneficiar a la colectividad de la sociedad.

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