*Riesgo innecesario para el país civiles armados autorizados

Luis Repper

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Como medida desesperada, en un cálculo, no calculado, el gobierno federal dejó entrar, autorizó, les permitió a las guardias comunitarias hacer la labor que a las policías municipales, estatales, federales y especiales, tienen que hacer: detener, inhibir y arrestar a los miembros del crimen organizado, que inicialmente incursionaban en Michoacán, pero con esa permisidad, ya detonaron en todo el país.

En el clímax del desorden en Michoacán, cuando las cosas se salieron de control, el gobierno de la república quiso “ordenar” el caos, convocó a los “interesados” (guardias comunitarios)  a registrarse con su nombre, IFE, CURP, incluso presentar sus armas, siempre y cuando no fueran de uso exclusivo del ejército, y actuar en “defensa de sus intereses”.

Sin embargo, la inteligencia federal, no vislumbró que en México somos expertos en clonar todo y era sólo cuestión de tiempo para detectar que “los grupos armados civiles” ya tienen su doble.

Fue cándida,  inocente o incapaz la autoridad para soltar a grupos civiles a resguardar sus zonas, ignorando, minimizando, quitando autoridad a las policías constitucionalmente autorizadas y dejando la “iglesia en manos de Lutero”. ¿Por qué? pues sencillamente porque esos grupos civiles armados no defiende su tierra, sino sus intereses, sembrados ahí en su territorio.

No es casual que de la noche a la mañana gente armada,  al más puro estilo de la Revolución “tome plazas” con el peregrino argumento de defender sus  comunidades, bloqueando caminos, instalando barricadas, colocando retenes (que están prohibidos por la misma Constitución Política Mexicana), revisando vehículos “sospechosos”, violando el precepto constitucional de libre tránsito y lo inimaginable: armados.

Un mal que inició en varios municipios de Michoacán, ahora se ha popularizado en varias regiones del país, en donde el narco ha sentado sus reales.

En primera esos hombres armados no están capacitados para momentos de crisis, nunca han sido adiestrados (eso creo) en el manejo de armamento, de enfrentar cuerpo a cuerpo a profesionales de la agresión como sicarios, guaruras, mercenarios, etc. pero lo más infame repelar o atacar con armamento rústico, como mosquetones, revólveres, rifles, tubos y piedras.

Una vez lo dijo Alejandro Martí, “si no pueden renuncien” y aludo al hecho de que si las fuerzas especiales de seguridad nacional no pueden o no quieren enfrentar al crimen organizado con lo que tienen, pues… que renuncien, NO los operativos, los soldados, la infantería, no, los burócratas, los militares de alto rango que permitieron armarse a población civil, contraviniendo una disposición constitucional. De motu proprio, alguien tomo la decisión de permitir este desacato y hoy gran parte del territorio nacional está infestado de “guardias comunitarios” en labores de defensa.

Ya sucede en Michoacán, Guerrero, Chiapas, Jalisco, Sinaloa, Zacatecas, Hidalgo, Morelos, Veracruz, en donde ejércitos anticonstitucionales hacen guardias y rondines con mosquetón al hombro, pero sin logística de ataque y defensa, ¡a la buena de Dios!

He aquí un contrasentido, una aberración luego de que las autoridades federales registraron a las autodefensas, en este caso en Michoacán.

El Comisionado para la Seguridad y el Desarrollo Integral de Michoacán, Alfredo Castillo, en una brillantísima decisión dijo que “no habrá movimiento alguno de estos grupos (autodefensa) que no sea consensado con las autoridades del Gobierno de la República y las del Gobierno del Estado”, qué no ya dieron su aval y permiso para rondar, retener, revisar y portar armas, y ahora les ponen un “corchete”, se desdice u falta a su palabra.

¿Sabrán lo siguiente las autoridades federales y estatales, quienes solapan las actividades de las guardias comunitarias?, dado a conocer por voceros y representantes de grupos civiles armados: “se dio un supuesto levantamiento en La Mira y en Chucutitán, Michoacán,  pero son sicarios, halcones y drogadictos que cobran mil 800 pesos por instalar ‘barricadas'”, pagado por los grupos de narcotraficantes como los Caballeros Templarios desde el Puerto de  Lázaro Cárdenas”

Son falsas autodefensas al mando de Pablo Toscano Padilla, alias “El Quinientos” o “El Quinini”, Jefe de plaza de Los Templarios michoacanos.

En este escenario se están dando las cosas en la lucha contra el crimen organizado, en donde la autoridad federal comparte la responsabilidad de cuidar al país, con civiles improvisados como defensores de la propiedad privada y del territorio, pero que están fuera de la ley y de responsabilidad como población civil.

Quizá un pequeño porcentaje de éstos realmente tienen el deseo de servir y ser verdadera su lucha, pero no es legal, portan armas desobedeciendo a la Constitución. No tienen ninguna autoridad moral, social, menos legal, para revisar coches, imponer barricadas o retenes, por muy justa que sea su lecha.

Nada absolutamente nada, ni una disposición presidencial o decisión policiaca puede estar por encima de la Carta Magna, únicamente pueden hacer esta función el ejército, la armada, la policía federal, la ministerial y las fuerzas especiales; pero civiles no y esto está sucediendo en México.

Ya se dio un mal precedente, Michoacán, el hilo de pólvora traza su ruta en Guerrero, Oaxaca, Zacatecas y otros Estados. Es tiempo de dar un manotazo en la mesa, en Los Pinos, en San Lázaro, en el Senado, incluso en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, para que se deshagan estos grupos civiles armados y exigir retome su responsabilidad las autoridades arriba mencionadas.

No debe haber un poder dentro de otro poder, y me refiero al poder de las armas, porque un artefacto en manos de un inexperto o no preparado mental, física y moralmente para accionar un gatillo es un riesgo innecesario. Y de darse un resultado fatal, ya sabemos nombres y cargos de los responsables.

El gobierno federal está jugando a “la ruleta rusa”, dando armas y permiso para actuar a grupos civiles que al paso del tiempo se pueden conformar en guerrilla; no exagero la predicción. El momento de acabar con esto es ahora… Es decir YA.

 

*Miembro de la Academia Nacional de Periodistas de Radio y Televisión (ANPERT)

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