Jesús Yáñez Orozco

 

Ciudad de México- (BALÓN CUADRADO/Agencias).- Asaeteado por el FIFAgate e investigado en Suiza por conducta criminal, el presidente de la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA), Gianni Infantino, defendió su combate contra la corrupción en el futbol durante su gestión, en la que, aclaró, el dinero ya no desaparece.

Y consideró haber restaurado la integridad de la instancia tras la ola de escándalos de los recientes años. A la vez que destacó los esfuerzos del organismo que comanda frente a la pandemia del nuevo coronavirus.

“Nunca más habrá corrupción en el futbol, la hemos excluido y no la dejaremos volver”, enfatizó el italo-suizo en la apertura del congreso 70 de la FIFA, por videoconferencia con los delegados de las 211 federaciones.

A la ofensiva, evocó el proceso del que es objeto desde el 30 de julio debido a los tres encuentros secretos que mantuvo con el ex fiscal general suizo Michael Lauber, entonces encargado de una serie de investigaciones dirigidas contra antiguos dirigentes del ente rector del futbol.

“Son encuentros que querían mostrar que la nueva FIFA está a miles de kilómetros de la anterior”, aseguró Infantino, víctima de funcionarios corruptos, añadió, en alusión al equipo que rodeaba a su antecesor, Joseph Blatter, quien dejó el cargo en 2015.

Infantino dijo que por la misma razón se reunió a principios de esta semana con el fiscal general de Estados Unidos, William Barr.

Las autoridades judiciales de ese país lideran la investigación por casos de corrupción contra 41 exfuncionarios de futbol y de la Federación, –llamado FIFAgate– juzgados y condenados desde que varios de ellos fueron arrestados en Zúrich justo antes del congreso del máximo ente del balompié mundial, aquél infausto 2015.

Elogió las reformas de gobernanza introducidas desde su primera elección en 2016, subrayando la capacidad de la institución para mover mil 500 millones de dólares –cerca de 32 mil millones de pesos– en subvenciones y préstamos hacia las federaciones nacionales para afrontar las consecuencias de la pandemia.

Pilatos del balón

Infantino, aprovechó la asamblea anual de la organización para detallarf a los dirigentes del balompié mundial su visión sobre los problemas legales que lo persiguen desde Suiza.

Un fiscal especial abrió aquél 30 de julio un procedimiento penal contra Infantino. Esta investigación se centra en las sospechosas reuniones que el presidente de la FIFA sostuvo en 2016 y 2017 con el entonces fiscal general de Suiza, Michael Lauber, quien encabezó una pesquisa sobre la presunta corrupción en la organización bajo los dirigentes anteriores.

El mes previo, junio, Stefan Keller, un fiscal especial, fue nombrado para revisar las acusaciones contra los dos hombres –Infantino y Lauber–  y otras personas. De acuerdo con el órgano que supervisa la Oficina del Fiscal General, se hallaron indicios de conducta criminal relacionada con sus reuniones.

«Era mi deber como presidente de la FIFA. Tuve que hacer las diligencias debidas, porque quería liberar a la FIFA de esos viejos valores tóxicos», explicó Infantino a los dirigentes de las federaciones miembros que miraban su videocharla.

Durante años, Infantino ha insistido en que las reuniones tenían el objetivo de ofrecer la ayuda de la FIFA a las investigaciones en curso de las autoridades suizas.

«Seguimos peleando contra la corrupción en el futbol y continuaremos cooperando con las autoridades de todo el mundo», agregó Infantino al respecto.

Pero el presidente de la FIFA no es el único dirigente del mundo del futbol que está siendo investigado.

Jerome Valcke, el exsecretario general de la FIFA, enfrenta varios cargos, incluido uno por la presunta aceptación de sobornos vinculados con acuerdos televisivos de la Copa del Mundo.

En un asunto distinto, que involucra la estadía en una lujosa propiedad en Cerdeña, el ejecutivo qatarí del futbol y la televisión Naser Kelaifi ha sido acusado de incitar a que Valcke cometiera una malversación.

Según los cargos, mientras Valcke ocupaba la propiedad de lujo entre 2014 y 2015, la FIFA firmó un acuerdo por 480 millones de dólares –más de 10 mil millones de pesos– con BeIN Media Group, de Qatar, a fin de renovar sus derechos de transmisión de los mundiales para las ediciones de 2026 y 2030.

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