La intolerancia es igual o peor que la corrupción…
Manuel Aparicio Méndez

 

Seguramente recuerdan que, inflado por el exceso de publicidad, sobre todo televisiva, Enrique Peña Nieto, llegó a la presidencia de la república, con uno de los más altos niveles de aprobación. Millones de mujeres, de todos los estratos sociales y de todas las edades, de manera irreflexiva votaron por el hombre guapo.

En ese entonces, voces expertas dijeron que un triunfo así estaba condenado al fracaso pues no votaron por un perfil, lo hicieron por una imagen popularizada; y los hechos así lo demuestran con la falta de resultados derivado de una desmedida corrupción e impunidad a la que se suma una interminable campaña mediática para hacer de cada falla un escándalo, que dio como resultado que se diluyera su imagen y ahora Peña Nieto, deja le presidencia cargando a cuestas su fracaso y el hartazgo de los mexicanos mostrado en las urnas.

De manera coincidente, aunque en diferentes circunstancias, Andrés Manuel López Obrador, quien hasta este momento, cuenta con un impresionante nivel de aprobación, misma que ha empezado a opacarse por los desaciertos, errores, posibles acuerdos o complicidades en el Senado y en la Cámara de Diputados, que sumado a la relación tan afectiva y de reconciliación que ha mostrada con quienes él calificó como “la mafia del poder”. Hacen prever que está muy lejos de cumplir lo ofrecido.

Otro desacierto es la ocurrente e innecesaria, consulta, promovida tan apasionadamente como un ejercicio “democrático” para decidir si se continuaba con la construcción del Aeropuerto Internacional de México en terrenos del ex lago de Texcoco, o se habilitaba el Aeropuerto de la Fuerza Aérea Mexicana, de Santa Lucía.

El resultado fue pírrico, de pena ajena: se esperaba que el voto de esos más de 30 millones de mexicanos que llevaron a Andrés Manuel López Obrador, a la presidencia de la república, refrendaran su apoyo incondicional en esta decisión, pero no hubo tal, 29 millones de ellos, se abstuvieron, posiblemente conscientes de que la supuesta consulta cae en lo trivial porque los resultados carecen de legalidad?. Por eso, muchos de ellos no se prestaron a participar en esa broma pueril.

Mencioné que la mal llamada consulta ciudadana, no era necesaria porque una de las banderas de Andrés Manuel fue: “no al aeropuerto; es decir, lo único que necesitaba era esperar a asumir la presidencia y cumplir con ese compromiso de campaña. Pero posiblemente, quiso hacer valer el discurso emitido ante un zócalo abarrotado de simpatizantes que lo vitoreaban por su triunfo, en el que se comprometió a no instalar una dictadura “abierta o encubierta”.

Lo que sí han logrado, desde hace muchos años, tanto Andrés Manuel y sus activistas es dividir al país y confrontarlo entre vecinos, amigos e incluso entre familias. Todos los días leemos, sobre todo en redes sociales, ofensas, faltas de respeto. Y eso, contribuirá a que Andrés Manuel pierda legitimidad porque entonces estaría encabezando una dictadura abierta. Los efectos de la intolerancia al igual que los de la corrupción son letales para cualquier sociedad.

Los empresarios no necesitan que los defiendan, ellos saben que hacer con sus negocios. Los mexicanos, queremos, por supuesto, que se detenga a todos los políticos que han afectado al país; nos interesa que estén en la cárcel, y para hacer justicia que les quitaran todo lo que robaron y los dejaran en la calle.

Se imaginan cuando nos enteramos que durante el gobierno de Javier Duarte en Veracruz, a niños con cáncer les dieron agua para dializarlos? y muchas cosas más como el asesinato de periodistas, el saqueo a las arcas, el brutal endeudamiento de Veracruz, y que este señor recobre su libertad en tres años aproximadamente para disfrutar esa fortuna mal habida; y, Andrés Manuel, nos dice que él no es amigo de las venganzas.

No es venganza, es hacer realidad esa justicia que nos han negado. Pero, ofrecernos un borrón y cuanta nueva, es exactamente más de lo mismo. Exigirle hacer las cosas bien no es estar en su contra, queremos ese cambio de régimen que ofrece, no que sus huestes se lancen en contra de quien se atreva a contradecir a López Obrador

En el caso del aeropuerto, por supuesto sería importante que se revisen, y con lupa, licitaciones de la obra, adquisiciones, adjudicaciones, es decir que se revise escrupulosamente y si se debe de castigar a alguien que lo hagan, pero no nos han explicado cómo resolver el problema de los más de 40 mil trabajadores del aeropuerto que quedan desempleados, ellos no cuentan?

Creo que debemos preguntar qué van a hacer con lo ya realizado de la construcción del aeropuerto en Texcoco, van inundarlo para rescatar el lago? Lo van a utilizar como tierra de cultivo y van a sembrar sobre la estructura o tenemos que esperar 6 años para continuar los trabajos del Aeropuerto?. No hay que olvidar que dejaron pasar 18 años para iniciar la construcción en esas tierras siempre abandonadas… Desde luego, la mejor opinión es la de ustedes.

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