Por: Manuel Aparicio

 

El pasado 20 de abril, decretaron en México la fase 3 del Coronavirus que arrancó con 8,772 infectados (confirmados), y 712 defunciones; cifras que en el primer día crecieron a: 9,501 contagiados y 857 muertos; lo que indica que a partir de este panorama el número de víctimas registra un incremento exponencial. Por tanto, durante los próximos 20 o 30 días sufriremos las consecuencias de no hacer caso a las indicaciones de mantenerse en casa; de que el gobierno dejó pasar tiempo valioso para diseñar una estrategia; adquirir insumos, y asegurar la protección a médicos y enfermeras; comprar suficientes ventiladores; en vez de lo cual, de manera irresponsable, se dedicaron a emitir declaraciones que minimizaban la gravedad del caso.

Estas y otras omisiones, son una combinación de tal letalidad que tendrá altos y lamentables costos de vidas humanas que pudieron evitarse. No quisieron escuchar los gritos desesperados de médicos y enfermeras de distintos nosocomios, quienes en manifestaciones denunciaron la carencia de insumos y equipo de protección. Los profesionales de la salud están conscientes del riesgo de enfrentar una pandemia sin protección; y, están informados de los estragos que el coronavirus ha ocasionado en China, Italia, España, Ecuador y Estados Unidos. De ahí su exigencia de contar con lo necesario para atender a los pacientes infectados de gravedad y evitar al mismo poner en riesgo su salud y su vida.

No se trata de un panorama inventado para hacer algún daño. Se trata de una realidad inocultable. Mientras tanto López Obrador, como si supiera algo que no conocemos, o peor aún, como si estuviera en un mundo de fantasía donde él controla hasta a la naturaleza; sale a su púlpito mañanero a convencernos de que no pasa nada, como cuando convocó a que saliéramos a consumir y a darnos abrazos porque “no pasa nada” y ahora asegura que la pandemia se ha podido domar en vez de que se dispare como en otros países; pues los hospitales no se saturan porque contamos con hasta el 70 por ciento de camas de terapia intensiva, con ventiladores, con especialistas o sea vamos bien.

En serio? Aunque no es oficial, de acuerdo a comentarios del personal médico, los hospitales de la ciudad de México y del Estado de México, están a su máxima capacidad; sucede lo mismo en Tijuana y Tabasco. Siguen faltando insumos, y los que han repartido lo hacen a cuentagotas y no sirven, por eso varios gobernadores han rechazado esos insumos basura que les han entregado. Además de que el gobierno de México no acata las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y de modelos internacionales de realizar pruebas, pruebas y más pruebas. México sólo realiza 0.3 pruebas por cada mil habitantes mientras que, Chile, aplica 6.8 pruebas por cada mil habitantes, incluso países como Islandia aplican 106 pruebas por cada mil habitantes, Pero según el gobierno “vamos requetebién”

Hay un caso que debemos tomar en cuenta porque ha llamado mucho la atención en el mundo: Qué hizo el gobierno de Vietnam para frenar con rapidez la pandemia del Coronavirus. Les comparto: Vietnam es un país en vías de desarrollo con 95 millones de habitantes, al hacer frontera con China el riesgo de contagio es mayor. Sin embargo, hasta el 23 de abril, reportaron 268 infectados y ninguna muerte. Y es que en enero, con los primeros contagios, prohibieron los vuelos, cerraron la frontera con China, confinaron las aldeas con más de 10 mil habitantes y lanzaron una amplia campaña de información sobre la gravedad del caso. A mediados de marzo se estableció la cuarentena; todos los pasajeros se sometían a control de temperatura. Por último, el gobierno ha validado tres kits de pruebas fabricados en Vietnam con un costo inferior a 25 dólares con resultados en 90 minutos. Y aquí…

Como se puede observar, en Vietnam, se identifica plenamente la diferencia entre lo indispensable y lo prioritario; no tienen cabida los cálculos políticos y mucho menos se regatean los recursos, porque lo más importante es salvaguardar la salud y la vida de los seres humanos. En tanto que en nuestro país, López Obrador reitera que aquí “No pasa nada” que “vamos requetebién”; y ahora, convoca a que respetemos la cuarentena, perdiendo valiosísimo tiempo para diseñar una estrategia de combate al coronavirus y blindar el país, lo que hubiera evitado el nivel de enfermos y muertos que se han contabilizado.

Querían que hubiera contagios?. Por lo menos es lo que se entiende con la declaración de López Obrador “Nada de reforzamiento sobre las medidas de prevención. No son necesarias; serenidad y no dejarnos manipular”. “Hay que tener fe en nuestro pueblo y actuar de manera consciente (sin) caer en la desinformación”. La fortaleza está “en nuestro pueblo y en su cultura”. La reacción tardía del gobierno federal, es cuestionada en México y en el mundo. Pero López Obrador, no va a cambiar, ni su subsecretario Hugo Gatell, quien no actúa como profesional de la salud, sino como “patiño” del presidente. Por cierto. Hoy 28 de abril, que escribo esta columna: faltan insumos, los hospitales están saturados y la ignorancia de muchos les hace seguir atacando y faltando el respeto a médicos y enfermeras.

Por último, una pregunta: ¿También la pandemia del coronavirus se combate con discursos y echándole la culpa al pasado y a los conservadores? Reitero, solo es pregunta.

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