Manuel Aparicio

Es tanto mi coraje, que no encuentro como decir lo que siento, ni como calificar a quienes prefirieron guardar, hasta echarse a perder, toneladas en despensas y artículos que fueron donados para mitigar los daños ocasionados a víctimas de la tormenta Manuel, del 13 al 20 de septiembre de 2013. Cuyo impacto fue más

resentido por personas que viven en condiciones de extrema pobreza.

Lamentablemente los funcionarios no entendieron el sufrimiento de esas personas después de las más de 72 dramáticas horas de intensas lluvias, y perderlo todo; esperando que la solidaridad de los mexicanos y de otros países se manifestara ante tal devastación y urgencia, sobre todo por la falta de agua y alimentos; y cinco meses después gracias a que ancianos del club de la tercera edad Los Años Maravillosos, descubrieron en el patio del DIF, estatal toneladas de despensas que se estaban echando a perder, se conoció la irresponsabilidad e insensibilidad de funcionarios de todos los niveles.

Ahora, vecinos de la colonia Haciendita, afectados por el desbordamiento del río Huacapa, comunidad ubicada al norte de Chilpancingo, descubrieron una tercera bodega arrendada por el gobierno estatal y ahora resguardada por policías, donde hay refrigeradores, estufas, tanques de gas, despensas y paquetes de lámina galvanizada y de asbesto; apoyos de la misma naturaleza que tampoco se distribuyeron a los damnificados de la tormenta Manuel. Lo malo es que los denunciantes son hostigados por policías ministeriales que los responsabilizan de haber permitido el ingreso de periodistas al lugar y les advirtieron que “de iniciarse una acción penal por la difusión, estarían implicados.

Como ustedes recuerdan, el primer hallazgo se dio en la subsecretaría de Protección Civil que terminó con el despido de Constantino González Vargas. Después en el DIF, en donde según el contralor estatal Antonio Arredondo Aburto, los reporteros tomaron fotos truqueadas, pero adelantó que habrá sanciones acordes a la cantidad de lo encontrado en bodegas y patios de dependencias encargadas de trasladar los apoyos.

El asunto es que a pesar de las evidencias de los tres hallazgos, con impresionante cinismo, el gobernador Ángel Aguirre Rivero, rechazó que hayan sido tiradas o desperdiciadas las despensas enviadas para los damnificados; dijo, “porque muchas veces también se distorsionan las cosas”. Habrá despidos, se fincarán responsabilidades y se aplicará la ley contra quienes resulten responsables, pero es más fácil que deje la gubernatura a que se castigue como se debe a quienes cometieron esta atrocidad.

Las familias desplazadas de Azinyahualco, solicitaron las despensas que permanecen abandonadas en los patios del DIF-Guerrero, para aprovechar lo que todavía no se echa a perder para apoyar a los damnificados y sobre todo a los niños. Qué merecen los funcionarios?… lo dejo a su criterio.

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