*”Impartidores de justicia” incluyen en nómina a esposas, padres, ahijados

Por Luis Repper Jaramillo¨

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Otra más del Poder Judicial

Llegó a mis manos un estudio que revela que Magistrados y Jueces perteneciente al Consejo de la Judicatura Federal (CJF), tienen como prioridad instalar en cargos, oficinas y responsabilidades a familiares, principalmente de primera línea como hijos, esposas (os), hermanos, suegras, cuñados, sobrinos, incluso padre o madre, sin faltar el compadre y ahijado. ¡¡Qué bonita familia!! ¡¡Qué bonita familia!! El venero en todo su esplendor.

Y mire, quien realizó esta investigación es el Consejero de la Judicatura Federal, Felipe Borrego Estrada, quien para ello recorrió toda la república, visitando Tribunales y Juzgados buscando respuestas a denuncias de que en todo el país el nepotismo (trato de favor hacia familiares o amigos, a los que se otorgan cargos o empleos públicos por el mero hecho de serlo, sin tener en cuenta otros méritos) es la carta de presentación en la impartición de justicia.

El rastreo de corrupción llevó al investigador a registrar nóminas en 31 Circuitos Judiciales y descubrió que 7 mil 148 servidores públicos están empleados por ser parientes de un magistrado, de juez, de secretario de juzgado, de actuario, etc. lo que calificó como “redes clientelares” por afinidad y vasos sanguíneos.

Ya el hecho de descubrir que X empleado lleva apellido en primer grado, segundo y hasta tercero de algún juez o magistrado, implica que el susodicho quitó la oportunidad de empleo a un egresado de la universidad; a una persona con currícula y experiencia o a un desempleado que presentara solicitud con el perfil idóneo para el puesto, por el sólo hecho de llevar “relación filial” con el jefe, el titular de la oficina o un juez o magistrado federal en funciones.

El Estudio “Borrego Estrada” especifica que casi el 50 por ciento de los jueces y magistrados federales tienen parientes en el Poder Judicial, luego de revisar 1 mil 31 plazas (claves, puestos) en 31 Circuitos, 501 “contratados”, el 48.6% de los documentos cotejados.

El reporte señala a 112 “impartidores de justicia” que utilizando su “influencia” colocaron en un puesto judicial a esposas o parejas; 180 a sus hijos; 136 titulares de tribunal y/o juzgado, a hermanos, 27 a sus padres (papá o mamá). La documentación obtenida, entregada a la Judicatura y a la SCJN, no rebela nombres –pero los tiene la indagatoria-, son muestra fehaciente de la corrupción que a esa instancia, antes respetada y admirada, ha corroído, pues el nepotismo es una violación flagrante (voluntariamente) a la Constitución y al espíritu de la impartición de la justicia.

Los magistrados y jueces aludidos descubiertos apoyándose o “explotando” el Artículo 97 de la Constitución Política Mexicana interpretan (a su favor) y toman al pie de la letra el precepto que dice (cito) tienen la facultad a nombrar y remover a funcionarios y empleados de Tribunales de Circuito y de Juzgados de Distrito(fin de la cita), por lo que como “la sangre llama” se inclinan a favor de su consanguíneo, situación altamente desventajosa, impune e inmoral.

Esta disposición legal la concibió el Constituyente para garantizar la autonomía de gestión de los jueces, pero su interpretación sólo ha servido para el discrecional nombramiento de parentelas, haciendo mal uso de esta atribución.

Peor aún, el Estudio “Borrego Estrada” acusa que además de los jueces, secretarios, actuarios, oficiales y administrativos han colocado a familiares en circuitos judiciales y juzgados propios o de cómplices colegas e influyen en la designación sin que sea posible incoarles (en Derecho, iniciar los primeros trámites de un proceso, un pleito o un expediente judicial) ningún tipo de responsabilidad.

Las cifras son alarmantes. Algunos casos: un magistrado de Circuito en Durango integró a la nómina 17 miembros de su familia, entre hijos, hermanos, concuños, cuñadas, primos y sobrinos, con cargos y salarios de actuarios, secretarios de tribunal y juzgados, asesores jurídicos y analistas especializados… desde luego sin tener el perfil profesional para el cargo… Caramba, pues, para qué es el nepotismo, ¿si, no?

Felipe Borrego Estrada, detectó e informó al CJF y a la SCJN que unos de los casos más deshonroso se dio en el Estado de Guanajuato, en el Circuito 16º, en donde 38 de 46 titulares tienen familiares, es decir, 82.61%, de cargos públicos violando la Constitución.

Son muchos casos más, pero es ocioso mencionarlo, pues caen en la ya descompuesta desconfianza que la sociedad tiene en la impartición de justicia. En el desinterés, incluso de Ministros de la Corte, que ignoraron o desdeñaron la exigencia de atracción del caso que solicitaron los padres de los 49 bebés calcinados, 106 lesionados y marcados de por vida por la quemadura de su piel en el incendio de la Guardería ABC, en Hermosillo, Sonora, el 5 de junio de 2009, la SCJN “los bateó”

Ante la pasividad e irresponsabilidad del entonces gobernador priista, Eduardo Bours Castelo, del Director del IMSS, Juan Molinar Horcasitas, del Presidente de la República, el panista, Felipe Calderón Hinojosa y de la Presidenta del DIF Nacional, Margarita Zavala Ponce de León, los desesperados padres buscaron a la Corte, pese a establecer un campamento frente al edificio del Poder Judicial, los atribulados progenitores fueron conminados a volver a sus casas, pues la Corte se declaró “incompetente” para juzgar el caso.

Los responsables intelectuales del incendio gozan de cabal impunidad. Los Ministros “se lavaron las manos”. Esa no es la impartición de justicia que merecemos los mexicanos.

No es casual que Felipe Borrego Estrada haya realizado su recorrido por el país para comprobar que el nepotismo, asociado a la corrupción, da como resultado la inmoralidad, falta de ética y de vocación de servicio de magistrados y jueves.

Ya en diciembre-enero 2017-2018, había publicado en la Revista Mexicana de Justicia, publicada por la UNAM, su Estudio sobre Redes Familiares y clientelares en el CJF.

En la introducción asesta la realidad del fenómeno de corrupción en México en general y en el Poder Judicial, en particular. De manera lapidaria escribe:

México es el país 123, entre 176, de acuerdo con el Índice de Percepción de la Corrupción, de Transparencia Internacional 2016. En un año cayó 28 posiciones.

Borrego Estrada, agrega, México es último lugar entre 34 países de la OCDE en este renglón.

El World Justice Program hace hincapié en el funcionamiento de los aparatos judicionarios, coloca a nuestro país dentro de los 20 con los servidores públicos más corruptos, según el Índice de Estado de Derecho (2014).

Los jueces locales y federales, insiste, son desvalorados en México, con niveles similares a los partidos políticos, los policías y los Agentes del Ministerio Público (MP’s)

En su Estudio, Felipe Borrego explica que la inadecuada designación del personal administrativo y jurisdiccional, la generación de redes clientelares, el nepotismo, los enroques injustificados y la falta de respeto al escalafón judicionario contribuyen a esa percepción (realidad) social.

La gente sabe que la corrupción está necesariamente asociada al soborno o al peculado, y aun así forma parte de este juego perverso, en donde el que gana es el servidor público, porque recibe dádivas que exceden por mucho su salario, por lo que mantiene ese estatus que da vergonzantes ganancias.

Para corregir este mal (no necesario) Borrego Estrada propone “todas las contrataciones que realice el gobierno, incluidos los puestos laborales, deben atender a criterios de objetividad, transparencia y eficiencia.

Circuitos judiciales en los que porcentajes sorprendentemente altos de funcionarios poseen parientes (hasta de 66.3%) hablan no sólo de tendencias nepóticas, sino de potenciales redes clientelares que son, en sí mismas, conductas reprochables desde el punto de vista de la correcta administración de los haberes públicos.

Para el ministro jubilado de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, José Trinidad Lanz Cárdenas, una de las formas más socorridas de corrupción en el servicio se da en la administración pública a través del nepotismo.

Así las cosas. Cuantos conocidos tiene, amigo lector, de gente que funge como empleado público que llegó ahí por “palancas”, soborno, entre, nepotismo o favoritismo; nuestra burocracia está en un 85% contratada por este sistema vergonzante.

*Miembro de la Academia Nacional de Periodistas de Radio y Televisión (ANPERT) y de Comunicadores por la Unidad (CxU)

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