*La autoridad federal omisa, coludida o incapaz

Luis Repper

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Buenooo… el Gobierno Federal no controla, no defiende la mano (en este caso pierna) de obra mexicana e impone a los empresarios, monopolizadores del futbol nacional, un freno y golpe de autoridad, por la violatoria decisión de su “Regla 10-8” que los dueños de clubes mexicanos se autorizaron para alinear hasta 10 jugadores extranjeros por equipo, dejando un nacional en la alineación.

Los zares mexicanos “del deporte más hermoso del mundo”, como dice el cronista de futbol, de Fox Sports, el chileno Luis Omar Tapia, hacen lo que quieren, incluso por encima de la Constitución Mexicana, de la Ley Federal del Trabajo, pues en petit comité, el Club de Dueños de Equipos, que son a la vez propietarios de Televisa, TV Azteca, cementos Cruz Azul, Telmex, Cerveceras, etc. decidieron, sin consultar a las autoridades federales, que a partir de ya, NO habrá restricción de jugadores extranjeros en los equipos del monopolio deportivo.

Es decir, el poder del dinero se impone a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y sus leyes reglamentarias, por capricho de unos cuantos en detrimento del Estado de Derecho del trabajador nacional.

El argumento “legaloide” de la Federación Mexicana de Futbol (Femexfut), lo esgrimió el Presidente de la Liga Mx, Enrique Bonilla: con el objeto de promover el desarrollo del fútbol, en la lista de 18 jugadores que pueden participar en cada partido, por lo menos ocho deberán ser registrados antes de los 18 años en el fútbol mexicano y haber participado por lo menos en un torneo del balompié nacional, para que esto suceda deben haber sido inscritos como mexicanos”. Al defender el cambio de Reglamento, esto es, los diez restantes serán extranjeros, porque para los zares de este deporte “es más fácil comprar extra fronteras, que preparar en los campos de entrenamiento y en el llano

Con esta postura de los todopoderosos del monopolio futbolero y televisivo (Televisa, TV Azteca, Grupo Imagen, Dish, Fox Sports, ESPN), caciques del deporte de la patada, estos negocios podrán contratar a diestra y siniestra, y desplazar a la “pierna de obra” nacional diez de los once jugadores en cancha -en propio territorio mexicano- con lo que esa fuente laboral quedará marginada.

En junta o “club de Tobi”, no más de 15 potentados de la industria balompédica, de golpe y porrazo, sin consultar a legisladores y funcionarios federales (si así lo hicieron y éstos no lo informaron cometen actos de omisión, colusión y dolo), ni basarse en nuestras leyes, hacen de lado el Artículo 123 Constitucional, que a la letra señala no se debe sobrepasar el 10% de trabajadores de nacionalidad no mexicana” y lo que estos sujetes hicieron es sustituir hasta el 99 por ciento, en caso de alineen a diez foráneos, y sólo uno nacional, que deja ver Enrique Bonilla, en su justificación para modificar el Reglamento de la Femexfut.

Con ello “los dueños del balón, los estadios, las transmisiones de televisión y radio, de los suvenires, comidas, bebidas, reventa, playeras, banderolas”, etc. –toda una industria de la enajenación- muestran sus intereses económicos, por encima de los lúdicos, porque así les conviene, ¿y la Constitución, Alfonso Navarrete Prida?

Es tan brutal la prepotencia del “Club de Tobi”, que han impedido la conformación de un Sindicato digno, constitucionalmente autorizado, de futbolistas, por “afectar sus intereses”, pese a que la Ley debe protegerlos: carecen del derecho a la pensión o de un seguro de retiro, el patrón decide su cambio de empresa, rescinde su contrato, los vende al mejor postor cual mercancía. Les impone jornadas de trabajo superiores a lo convenido, en algunos casos, no les paga puntualmente. Estas son las condiciones de un futbolista profesional en México, cuya actividad se rige en el Título Sexto (Trabajos Especiales) Capítulo X (Deportistas profesionales) de la Ley Federal del Trabajo, pero como sabemos los dueños no la acatan y los jugadores no pelean sus derechos –por no perder la chamba, dicen- Pero si el gremio es ignorado en sus derechos, ¿por qué la autoridad no ejerce su obligación e impone a los “patrones” sujetarse a la Leyes? ¿Colusión, sumisión u obscuros intereses?

Pese a que desde 2001 existe la Comisión del Jugador, (no Sindicato) un órgano que depende de la Federación Mexicana de Futbol, carece de independencia jurídica, por lo que muchos profesionales no alzan la voz por miedo a represalias, por falta de unión, por ignorancia de sus garantías individuales, por apatía o por amenazas de los patrones.

Por ello, al extranjerizar, hasta el 99% de la plantilla laboral (por equipo) la voz del jugador nacional no se escucha, ni legalmente demanda a los corruptos dueños de los clubes, por miedo a “quedarse sin trabajo”, violando su Derecho Humano a un empleo digno, bien remunerado, con prestaciones de ley y todo lo demás. Lamentablemente ni Gobernación (Instituto Nacional de Migración), Secretaría del Trabajo, Relaciones Exteriores, Comisión Nacional de los Derechos Humanos, han reaccionado a esta decisión unilateral de un grupo de empresarios. Hasta el momento le ha pasado de noche esta rebeldía de los zares del futbol.

El primer esbozo o intento por defender sus intereses laborales como futbolista profesional, lo hizo Carlos Albert, quien jugaba en Necaxa, fue en los años 1970/1971, cuando el dueño del equipo Julio Orvañanos, pretendió transferirlo a otro equipo (esa acción representaba para el dueño millones de pesos, para el jugador sólo miles), Carlos Albert, se inconformó e interpuso una denuncia laboral ante tribunales. Resultado, el afectado tuvo que abandonar la profesión cuando tenía apenas 28 años de edad.

Pero dejemos que sea al propio ex jugador, hoy comentarista de radio y portales de la web, quien nos diga que sucedió. Para ello, pido autorización al Portal www.sinmebargo.mx, para retomar parte de un contenido del tema. Declara Carlos Albert: había insistido hablar con Julio Orvañanos, quien era dueño del Necaxa y además era amigo de mi papá, pero me dio largas, hasta que un día tomé la decisión de demandarlos. Obviamente fue un escándalo, nadie nunca se había atrevido. El contrato del futbolista tenía una cláusula escrita que decía:cualquier futbolista que para dirimir sus diferencias recurra a instancias y autoridades civiles y legales, quedará automáticamente excluido del futbol a nivel internacional. Era tal el cinismo de los dueños que la regla estaba impresa. Esa cláusula que en términos laborales, se llama “cláusula de exclusión” está prohibida por la Ley Federal del Trabajo”.

Han pasado 46 años y las cosas no sólo no han cambiado, sino empeorado hoy en contra del futbolista profesional mexicano, al grado, como se explica en esta entrega, de suplir hasta el 99 por ciento de connacionales, por extranjeros… ¿la autoridad? callada, sumisa, omisa, indiferente complaciente, coludida.

Acaso, Rafa Márquez (mexicano) y Carlos Reynoso (chileno) se manifestaron en contra de los “tobias”, al señalar como “ridícula” pues frenará el desarrollo de jugadores locales. No es eso, señores, olvídense del desarrollo de un futbolista profesional, va más allá, es una absurda y flagrante violación a los derechos Constitucionales y humanos del jugador nacional y lo más lamentable es la pasividad, desinterés, actitud o miedo de las autoridades federales para imponer un acto de autoridad, en nuestro propio país, en defensa de quienes protestaron ante la Constitución cumplir y hacer cumplir la leyes.

¡¡Carajo, que no se dan cuenta esos funcionarios públicos federales que en su propia casa los intereses económicos, de monopolio, de poder, dentro de un poder Constitucional, de gente adinerada, se burla, ignora e imponen sus propios reglamentos!! ¿Cuándo reaccionarán .pues sólo hacen eso, no se adelantan a los hechos- ¿Que no existe la Inteligencia nacional?

Ya se ve que no. Los millonarios pesan más que las autoridades gubernamentales. ¡Vaya país!

*Miembro de la Academia Nacional de Periodistas de Radio y Televisión (ANPERT)

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