La inmolación, nueva modalidad de los narco-cárteles para retener los autogobiernos en Reclusorios

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Blas A. Buendía

 

La bufonada de “abrazos y no balazos”, o “si le regalas un libro a un delincuente, no atacarán a nadie”, solo pertenece a la patética fascinación de maldad de la pareja presidencial, donde Andrés Manuel López Obrador ha sido omiso e indolente que lo abraza el valemadrismo al mostrarse callado y ausente, haciendo visibles muecas en sus monólogos mañaneros de engañabobos cuando se le tratan temas de Seguridad Nacional para atacar de raíz el narcotráfico que opera a grandes escalas en México.

Lo cierto es que la disociación entre falta y castigo social, crea un ambiente de impunidad y fomenta un clima de importamadrismo, que es el equivalente al popular valemadrismo. Lamentablemente ese tipo de actitudes de los funcionarios públicos, son portadores de la indiferencia oponiéndose hacia lo que debe interesar o preocupar. Un ejemplo de ello, es que un ejército de jóvenes está instalado en el valemadrismo, generando una incontrolable anarquía en todas las esferas de la humanidad.

En cada ensimismamiento mañanero, el presidente López solo busca amasar un poder omnipotente “que ni Joe Biden lo tiene”, permitiendo que se recrudezca la guerra entre cárteles que operan no solo en los penales de la Ciudad de México, sino en el resto de la República.

En una investigación periodística, con el apoyo de familiares de internos, este reportero logró compenetrarse hasta las cloacas de la antigua penitenciaría del Centro Varonil de Reinserción Social de Santa Martha Acatitla (CERESOVA), donde los cárteles han generado una guerra sangrienta, dejando a un lado la paz; los penales de la Ciudad de México, de acuerdo con familiares de los internos, los miembros de La Unión controlan las instalaciones de los penales, dando origen al autogobierno.

La barbarie de la humanidad confinada en las cárceles ha instaurado una nueva modalidad en materia a la violación de los derechos humanos: la inmolación, en la que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos se ha transformado en uno de los órganos constitucionales autónomos de México, totalmente inoperantes y cómplices de la crueldad, cuando se supone que es la principal entidad gubernamental responsable de promover y proteger los derechos humanos, en especial ante la perpetración de abusos por parte de funcionarios públicos o del Estado. ​

La inmolación es la nueva modalidad de los narco-cárteles que siguen operando en los Reclusorios para tener bajo su control el dominio y trazar sus poderosos autogobiernos donde López Obrador, como jefe supremo del Ejecutivo, ha sido omiso y tolerante con el desorden existente en todas las prisiones del país, que sin embargo, para el presidente López “los delincuentes también son humanos”.

Al interior de Santa Marta Acatitla sigue practicándose la tortura, toda vez que las Personas Privadas de su Libertad (PPL), han sido víctimas de los castigos más mezquinos que pueda la mente criminal generar y provocar lesiones de por vida.

El pasado 3 de julio el PPL, Miguel Ángel Meléndez García, alias El Dientes, fue víctima del autogobierno ya que quienes violentaron sus derechos humanos, rebasaron la tolerancia demencial de los tormentos al ser quemado con agua hirviendo siendo atendido por los servicios médicos del penal.

Entre los “chivatones”, denunciaron que los agresores se les identifica con los sobrenombres de “El Pichojos”, “El Loreto” y el tenebroso “El Japo”, quienes al pertenecer a los carteles que venden todo tipo de sicotrópicos en Santa Marta Acatitla, la agresión contra “El Dientes” fue por deudas no pagadas en el consumo de cocaína.

En esas mismas fechas, también se registró otra desgracia. Las autoridades de la penitenciaría de Santa Marta Acatitla no hicieron nada, ya que otro interno perdió la vida al ser convertido en una pira humana.

A través de los radios de intercomunicación carcelaria se reportó el deceso del PPL, Alejandro Fragoso González,  quien fue quemado por otro interno de nombre Juan Carlos Ortega Luna, quien por cierto, recientemente ingresó al aislamiento  de la Zona Diamante (antiguamente llevaba el nombre de la “ZO”, la Zona del Olvido), que es el módulo de más alta seguridad en el sistema penitenciario no federal de la Ciudad de México, ubicado dentro del penal varonil de Santa Martha Acatitla.

En ese espacio que hoy “luce” adelantos arquitectónicos muy aplicados a una penitenciaria con muros de hasta 10 metros de altura —protegidas por cercas de cuchillas tipo israelí, las cuales tienen una forma helicoidal, fabricada con elementos de acero inoxidable, ideal para la protección perimétrica—, son para que ninguno de sus más de 600 huéspedes pudieran darse a la fuga y superar la complejidad del penal de Santa Marta; ahí duermen asesinos y violadores seriales, narcotraficantes, secuestradores, multihomicidas y detenidos de cuello blanco, y una gama de fauna inhumana demencial, y su única escapatoria es “salir con los pies por delante”.

Alejandro Fragoso González, quien fue rociado con gasolina por el PPL, Juan Carlos Ortega Luna, falleció la madrugada del sábado 6 de Agosto, después de varias semanas de agonía. Ahora, el “brillante” homicida fue ingresado a la paradójica Zona Diamante, la antigua “ZO”.

En tanto, las autoridades carcelarias en una actitud garrafal, nunca dieron parte a los medios de comunicación, sino que los hechos quedaron tras bambalinas, asiladas detrás de esos altos muros que guardan los secretos del salvajismo penitenciario.

El Subdirector de Seguridad del CERESOVA, Francisco Javier Puente Corona —recomendado del Subsecretario del Sistema Penitenciario Enrique Serrano Flores—, incurrió en una negligencia de la Función Pública, ya que quebrantó con sus obligaciones para instaurar “la paz” en una jaula utópicamente llena de “perros y gatos”, que de forma “elegante”, tiene bajo sus órdenes a los internos que mantienen el autogobierno de Santa Marta Acatitla.

Pese a todos estos hechos que fueron potencialmente eludidos para darlos a conocer a la Opinión Pública por parte de la autoridad penitenciaria, el Gobierno de la Ciudad de México le extendió un “premio” al simular tomar un curso en los Estados Unidos de Norteamérica para “calmar” —con gastos pagados y viaje en primera clase aérea—, las aguas enturbiadas del Centro de Reclusión Social Varonil de Santa Marta Acatitla, el famoso CERESOVA.

 

Narco-cárteles, la cara de la muerte

Sin perder actualidad el tema, es conveniente hacer un repaso al informe que el gobierno norteamericano reveló, en tiempo y forma (diciembre del 2021), sobre la existencia de los carteles más peligrosos y sanguinarios que operan en más del 35% del territorio mexicano.

Acertada observación de las autoridades federales del país vecino del norte, al detallar que los cárteles de México son sinónimo de “violencia, poder y control”.

En esas fechas de diciembre, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos confirmó a través de una Orden Ejecutiva la existencia de cuando menos ocho organizaciones criminales primordiales por su nivel de mega peligrosidad.

 

Cártel Jalisco Nueva Generación

Liderado por Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho, está tipificado como una de las cinco organizaciones más peligrosas del mundo. De acuerdo con el informe, la rápida expansión del CJNG (Cartel Jalisco Nueva Generación) tuvo lugar por su disposición de involucrarse en confrontaciones violentas con las fuerzas de seguridad y con cárteles rivales.

El Cártel Jalisco se ha especializado sobre todo en el tráfico de drogas sintéticas, como el fentanilo, que elabora con precursores que recibe desde Asia hasta los puertos de Manzanillo (Colima) y Lázaro Cárdenas (Michoacán), con la distribución posterior en los mercados negros de Estados Unidos.

El CJNG se ha lanzado por los estados operados por el Cártel de Sinaloa, lo que ha degenerado en una violencia que ha impulsado los éxodos de los sinaloenses quienes buscan vivir en sitios de paz y tranquilidad, y no en gavetas de algún Forense. Sin embargo, autoridades estadounidenses han ofrecido 10 millones de dólares por el arresto del Mencho.

 

Cártel de Sinaloa

El Cártel de Sinaloa encabeza desde hace décadas la lista de objetivos principales de Estados Unidos. Su fundador, Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera fue condenado a cadena perpetua en 2019, pero la guerra contra la organización sinaloense no ha terminado.

A mediados de diciembre, el Departamento del Tesoro norteamericano dio a conocer las recompensas por los hijos del Chapo, Ovidio Guzmán López, Iván Archivaldo Guzmán Salazar, Jesús Alfredo Guzmán Salazar y Joaquín Guzmán López, sólo que no se ha podido responder a esta solicitud en la cumplimentación de la “ficha roja” que generó la INTERPOL.

Debe recordarse que el 30 de noviembre, la última esposa de Guzmán Loera, Emma Coronel, fue condenada a tres años de prisión, por los delitos de narcotráfico y blanqueo de dinero.

Prácticamente, el Cártel de Sinaloa ha sido protegido por el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien ante las evidencias y protestas de la Justicia de Estados Unidos, ha sido omiso para prohibir las operaciones de sus actuales líderes criminales, sino más bien, ha incurrido en el teatrismo al señalar que “los delincuentes también son humanos”.

 

Cártel del Pacífico

El también llamado Cártel del Pacífico fue fundado en la década de 1980. Inicialmente operó como una coalición de los narcotraficantes más poderosos de México, pero en el 2000 los capos Ismael “El Mayo” Zambada y Joaquín “El Chapo” Guzmán, consolidaron su poder, lo que llevó al ascenso al Cártel de Sinaloa. La organización trafica grandes cantidades de drogas ilícitas como fentanilo y heroína hacia la Unión Americana.

Ismael “El Mayo” Zambada se ha cristianizado en una leyenda en las montañas de Sinaloa, su actual refugio. Durante su trayectoria de más de 50 años en el mundo del narcotráfico y, pese a los mega-operativos de las fuerzas de seguridad federal mexicanas en su contra, nunca ha sido atrapado, “porque es el único de las viejas generaciones de la federación que aún sigue vivo y libre en algún lugar de México”, apunta el reporte.

 

El Cártel del Golfo

El Cártel del Golfo es una de las organizaciones más antiguas de México. El Departamento de Justicia de los Estados Unidos y la DEA lo identificaron como uno de los ocho cárteles más peligrosos de México. Se dedica a la fabricación, distribución e importación de cocaína y marihuana a los Estados Unidos. El cártel trafica principalmente heroína y cocaína y transporta sus cargas a los Estados Unidos cerca de McAllen y Brownsville, Texas. En 2007, fue incluido en la Ley Kingpin (la Ley de Designación de Cabecillas de Narcóticos Extranjeros).

 

Cárteles Unidos

Cárteles Unidos opera principalmente en los estados de Michoacán y Guanajuato. Es una unión de cárteles michoacanos —Familia Michoacana, Caballeros Templarios y los Blancos de Troya—. Las autoridades estadounidenses las han identificado como una amenaza, debido a que producen heroína en los territorios que controlan.

 

Cártel de Juárez

Pese a no contar con el mismo poder que en la década de los 80, el Cártel de Juárez y su brazo armado “La Línea”, continúan representando una amenaza significativa para Estados Unidos a través de sus actividades de tráfico de drogas a lo largo de la frontera suroeste de Estados Unidos.

La organización y sus líderes han sido objeto de múltiples acusaciones en Estados Unidos. En 2010, la justicia de este país condenó al fundador del cártel, Osiel Cárdenas Guillen, a 25 años de prisión; sin embargo, desde 2004, la organización estaba en la mira del gobierno estadounidense, y lo idéntico como un importante narcotraficante extranjero de conformidad con la Ley.

 

Los Zetas

Los Zetas fueron el primer cártel en usar la violencia extrema, a menudo mostrada a través de las redes sociales en la decapitación, el descuartizamiento y la inmolación de sus víctimas, para ejercer control sobre el territorio e intimidar y aterrorizar a los ciudadanos locales, así como sobre las fuerzas de seguridad mexicanas y las organizaciones rivales.

Llamados también “El Cártel de la Última Letra”, contrabandea la mayoría de sus drogas ilícitas a través de la frontera norte de México, que colinda con las regiones estadounidense de Laredo y Eagle Pass, Texas.

 

Cártel de los Rojos

“Los Rojos” es una escisión de la organización de los Beltrán Leyva, que en los últimos años se ha transformado en una de las organizaciones criminales más poderosas de México. Además de generar violencia en México, los Rojos son responsables del tráfico de numerosas drogas ilícitas, incluida la heroína, hacia los Estados Unidos.

En el gobierno del oclócrata Andrés Manuel López Obrador, conforme a su Fiscal General de la República (de consigna), es el que juzga a quién se le declare opositor al (des) gobierno de la Cuarta Transformación, a través de la represión muy comparativamente con los regímenes comunistas.

Confusión y olvido es la actual tónica de los gobiernos federal y locales para combatir el crimen organizado cuyos hilos son manipulados desde los penales de la República, sobre todo en lo que corresponde al aparato penitenciario de la Ciudad de México, iniciando la trayectoria de la muerte desde el CERESOVA de Santa Marta Acatitla.

Premio México de Periodismo Ricardo Flores Magón-2021

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