Por Nidia Sánchez  

 

En México, a pesar del confinamiento, en provincia se siente un ambiente festivo que provoca alegría a quienes visitan pueblos mágicos en Día de muertos.

Es divertido el escenario de catrinas y calaveras llenas de color e ingenio en casas, tiendas y establecimientos. Es verdad que por momentos se puede evadir la realidad diaria que nos revela estadísticas de contagios y mortandad.

                             (ACHADA DE PALACIO MUNICIPAL DE XICO, VERACRUZ, PUEBLO MÁGICO)

Se puede caminar en calles donde irónicamente se representa a la muerte que sonríe y se asoma a la vida, donde toma forma a través de los más diversos materiales.

Queda claro que el ser humano puede crear múltiples realidades y ahora toca a pesar de todo, dar la bienvenida a la muerte, porque estos días no pasan como cualquier otro, se remueven emociones profundas de nostalgia al recordar a los que ya partieron, y muchos se emocionan elaborando altares.

Recordando a los muertos se les trae a la vida cuando preparan sus platillos y bebidas, favoritos, el ritual de comprar todo lo necesario para compartir con quienes salen de otros planos para hacer de este encuentro un festín.

No habrá panteones abiertos en muchos lugares, que las familias no resentirán tanto al contemplar sus altares y el olor a copal o inciensos.

Somos testigos de que hemos hecho de la muerte un encuentro ancestral. Las flores de cempasúchil atrapan los sentidos, el pan recién horneado con las figuras más llamativas de calaveras y muñecos.

La muerte ha llegado este 2020 para llevarse a tantos seres humanos, de los que con certeza no conocemos la cifra, solo sabemos que después de estos meses, nada volverá a ser igual, aprenderemos otras formas de vivir en continua adaptación.

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