Eduardo Sadot

 

El hecho de que un grupo de mujeres con el rostro cubierto, con el cobarde anonimato que da esconder la cara, no es tanto por temor o idealismo, como por cobardía y aviesas intenciones enmascaradas, para causar daño y mal, por encima de luchar por un ideal o contra la injusticia de la violencia de género, es clarísimo que son manipuladas y hasta pagadas sino todas sus lideres por gente que está resuelta a desestabilizar a la UNAM, al rector o quizá también al gobierno del Presidente Obrador o a todos.

Se percibe a alguien que sabe que la desestabilización de la UNAM se traduce en un daño a estudiantes y como dijo el Director de la Facultad de Derecho, Raúl Contreras, en una acción honesta y valiente “a quien mas daña es a los jóvenes con menos recursos económicos” y a México. Comenzar a encender la flama de la violencia en la UNAM, todos saben como hacerlo, pero nadie sabe como termina.

Existen varias hipótesis de lo que sucede: 1) que fuera de la UNAM, manos externas pretenden desestabilizar a la Escuela pública más numerosa e importante del país, para provocar su retroceso, en momentos, en que es una de las escuelas de habla hispana colocada en un importante lugar del ranking de las mejores universidades del mundo, para desprestigiarla; 2) Utilizar la fuerza e importancia de la máxima casa de estudios para desestabilizar al gobierno del Presidente Obrador; 3) Que fuerzas al interior de la UNAM, pretendan desestabilizarla debilitando al rector Graue, para volver a la universidad un centro de adoctrinamiento partidista, proclive al régimen actual; 4) Financiamiento extranjero con la finalidad de provocarle problemas al gobierno mexicano; 5) Financiamiento de la delincuencia organizada para sentar sus reales en la máxima casa de estudios.

Sin duda el gobierno federal actual, cuenta con los medios y los recursos, seguridad e inteligencia, para identificar la fuente de financiamiento y provocación dentro de la UNAM, no tener la información evidencia incapacidad o incompetencia para saber el origen y cabezas que están operando dentro de ella.

La rectoría acotada y limitada para realizar labores de inteligencia, seguramente no cuenta con la información suficiente, por falta de recursos, para identificar el motivo, origen y dirección que pretende llevar a la universidad a una escalada de violencia, tampoco puede descartarse que al interior de la UNAM, enemigos del rector, agazapados, pretendan ocasionarle problemas, inclusive que entre su equipo, haya quien tenga la intención de dañar a otras autoridades dentro de la misma universidad, pues no hay que perder de vista, que por su universalidad, es campo de batalla propicio para los acomodos de poder en su interior.

En ello no hay que perder de vista la importancia de la UNAM por su presupuesto y su numerosa población cultural, que despierta la ambición de muchos grupos dentro y fuera.
Por supuesto que los gobiernos local y federal cuentan con elementos de información para tener claridad de lo que está sucediendo, en algunos casos, suelen ser omisos o indiferentes según sus propios intereses, incluso desinformar al Rector, para dejarlo a el y a la UNAM solos a su suerte.

Lo que sí es una gran verdad, y merito de la Junta de Gobierno, es que jamás han nombrado como rector a ningún universitario que por ambición o intereses personales, los antepongan al superior interés de la UNAM y su comunidad, y el rector Graue no es la excepción. Es por eso que él y todos los rectores, han sabido y han tenido el respaldo de los universitarios pensantes y conscientes del lugar que ocupan y lo que representa la UNAM para México.

Las chamaquitas, violentas, groseras y anónimas, desde luego que no son universitarias y, aunque ni ellas mismas lo sepan, están siendo manipuladas, por quienes las aprovechan para sus propios intereses, paradójicamente – hombres – como suele suceder, esos líderes, se enriquecen y se hinchan de dinero, tripulándolas, aprovechando sus ideales o estupidez.

Parece que como en otro tiempo, es el momento en que los universitarios pasivos, esos que procuran mantenerse al margen en todos los movimientos, los que ante la toma de sus escuelas por minorías, se mantienen, expectantes y hasta complacientes frente a la destrucción de su UNIVERSIDAD, ignorantes de lo escrito por Martin Niemölle, a propósito del holocausto: “Primero vinieron por los socialistas, y yo no dije nada, porque yo no era socialista.

Luego vinieron por los sindicalistas, y yo no dije nada, porque yo no era sindicalista. Luego vinieron por los judíos, y yo no dije nada, porque yo no era judío. Luego vinieron por mí, y no quedó nadie para hablar por mí.” Universitarios reaccionen y cumplan con su oportunidad histórica.

La UNAM es el reflejo de la Patria, ahí se han dado las primeras señales del sentir de su pueblo, el reclamo de la autonomía por la generación del 29 lograda en ese año 1929, la lucha por los espacios y derechos regateados a los jóvenes en el 68, la solidaridad de los jóvenes universitarios en el sismo del 85 que desembocó en el movimiento estudiantil del 86 con el CEU y el CAU, antecedente de la democratización del país, y la necesidad de crear instituciones autónomas como el entonces IFE y hoy INE – por cierto, hoy también amenazado – son producto de luchas de universitarios inteligentes, proactivos y comprometidos con las más nobles causas de los mexicanos. Pero siempre, dando la cara con orgullo y valentía, no enmascarados cobardemente.

Un día en la vida de los universitarios, mujeres y hombres, solo un día, tienen la oportunidad de hacer algo por su alma mater, actuar y oponerse a quien atente contra la armonía de la estabilidad universitaria, sería desastroso que teniendo esa responsabilidad, que la mayoría se mantuviera impasible ante las agresiones, ese día en la vida de cada universitario puede ser hoy.

Cierto, inadmisible aceptar la violencia de género, ni contra ningún ser humano, no a la violencia, ni de las mujeres, ni contra las mujeres y mucho menos, contra una institución tan noble, a la que se refiriera el exrector de la UNAM Octavio Rivero Serrano, hace años en una entrevista que le hiciera, “Ninguna institución educativa del mundo, le ha dado tanto a su Patria, como la UNAM a México, y pongan a todas las que se les ocurra, Harvard, Cambridge, Sorbona, Complutense, Lumumba, Oxford, Salamanca, la que quieran”.
[email protected]  (Fotografía Animal Político)

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