Por Nidia Sánchez

 

Aquella tarde de otoño no supe si era tristeza o alguna otra emoción, quizá me confundí, lo cierto es que sentí un vacío al mirar por la ventana más grande el cielo azul y despejado, con algunas nubes blancas, los pájaros revoloteando y deteniendo por momentos sus patas sobre el techo de la casa, el pino de más de 30 metros de altura, verde, fuerte y estoico.

Es acaso el otoño que anuncia las semanas contadas de este año. Que las heridas sean como hojas que caen necesariamente para renovarnos, y hacer un alto en el camino, mientras los árboles permanecen erguidos, desapegados de las hojas, sabiendo que siempre llega la primavera.

Salí para sentir el aire al caer la noche, que golpea con fuerza los rostros de quienes transitan por el Paseo de la Reforma, donde las familias, los enamorados, y solitarios caminantes, se detienen embelesados por la gran exposición “Mexicráneos”, cincuenta piezas que sonríen descaradamente mientras son el centro de atención para tomar fotos y videos e inmortalizar el arte. Figuras de gran formato que pueden pesar hasta noventa kilos.

    (Fotografía EstiloDF)

El camellón central luce como un largo camino amarillo de cempasúchil, y el ambiente parece casi festivo con la venta de artesanías, los vendedores ambulantes que ofrecen tamales, atole, elotes, golosinas y adornos brillantes. Se siente cerca el Día de muertos.

De regreso a casa, sentí un repentino cansancio físico, emocional, dolía hasta respirar, los suspiros se habían convertido en un suceso más frecuente, donde los pulmones se ensanchan con el mismo ritmo pausado.

Era tal vez nostalgia, esa que se siente cuando no sabemos ni qué nos pasa, estamos demasiado sensibles y parece que nada nos acomoda, damos vueltas como un león dentro de su jaula, la casa puede resultar insoportable, a ratos.

El día estaba por terminar ¿Qué emociones despertó este otoño?, ¿Acaso son síntomas de encierro mundial?, muchas preguntas llegaron a mí. Ningún día es igual a otro, y a pesar de todo, es mejor ser resiliente en los tiempos que vivimos por los nuevos brotes de contagios. Hasta la próxima entrega.

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