Blas A. Buendía

 

El pasado ocho de marzo se conmemoró por cuadragésima cuarta ocasión el Día Internacional de la Mujer, el que suele ser mal entendido como día festivo y se deja de lado su importancia como fecha para recordar las luchas de ellas a lo largo de la historia a fin de lograr el reconocimiento de sus derechos y que, lamentablemente, aún parecen necesarias en pleno siglo XXI.

Si bien hoy-día la igualdad entre hombres y mujeres es realidad “legal” en la mayoría de Estados democráticos, debemos recordar que desde el inicio de las civilizaciones, ellas fueron consideradas con menores derechos frente a los hombres, incluso entre las culturas más desarrolladas como la griega o la romana, y con menores capacidades por grandes pensadores como Rousseau y Hobbes, situación que todavía existe en diversas partes del mundo; de aquí que sea importante la existencia del Día Internacional de la Mujer.

En México aún resta trabajo para lograr que los derechos de la mujer sean garantizados en todo el territorio, pese al reconocimiento constitucional de la equidad entre hombre y mujer; políticas y acciones como la inclusión de una cuota de género en la representación política y la impartición de justicia con perspectiva de género, aún existe violencia y discriminación, palpables en cosas tan simples como la brecha salarial reflejada en la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo realizada por el INEGI (Instituto Nacional de Estadística y Geografía) en 2018, la condición de las mujeres en comunidades indígenas y las cifras de feminicidios, que ascendieron a tres mil 607 el año pasado.

Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la finalidad de que existan días conmemorativos internacionales es sensibilizar, concienciar, llamar la atención hacia determinado tema, algún problema sin resolver, o asunto importante y pendiente en las sociedades, y que los gobiernos y los Estados actúen para resolverlo, o los ciudadanos así lo exijan a sus representantes.

El Día Internacional de la Mujer se conmemora el ocho de marzo porque desde mediados del siglo XIX ese mes enmarcó movilizaciones de féminas luchando por sus derechos, como su huelga en la industria textil de Estados Unidos en ese mes de 1857, y dos años después crearon su primer sindicato; la manifestación de quince mil mujeres en Nueva York el 8 de marzo de 1908, a fin de exigir recorte del horario laboral, mejores salarios, el derecho al voto y el fin del trabajo infantil, así como la terrible muerte el 25 de marzo de 1911, de más de cien trabajadoras inmigrantes en su mayoría, en el incendio de la fábrica textil Triangle Shirtwaist, de Nueva York, que protestaban por las precarias condiciones laborales.

Esa fecha conmemorativa fue instaurada en 1910 a iniciativa de la Conferencia de Organizaciones Socialistas del Mundo, en Copenhague, y fue vigente por primera vez el 19 de marzo de 1911, pero el mundo entero la adoptó desde que el 8 de marzo de 1975, éste fue declarado Año Internacional de la Mujer.

Pese a ese día internacional para honrar las luchas femeninas y la existencia de políticas a favor de lograr equidad real de la mujer respecto del hombre, en el mundo occidental aún hay acciones pendientes para lograrla, como velar por que todas las niñas tengan educación, que tengan acceso a servicios de atención y desarrollo en la primera infancia, poner fin a todas las formas de discriminación contra adultas y niñas en todo el mundo, eliminar todas las formas de violencia contra todas ellas en los ámbitos público y privado, incluidas la trata y el comercio sexual y otros tipos de explotación, y prácticas nocivas como el matrimonio infantil forzado y la mutilación genital femenina, según lo recomienda la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en su publicación “Una lucha por la igualdad de género”. “Así es el Derecho”, concluye el magistrado Élfego Bautista Pardo, titular de la Quinta Sala Civil del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México. [email protected]

 

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