*”Vivir fuera del presupuesto, es  vivir en el error” máxima de los políticos

Luis Repper

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En México la política es una simulación, un gancho y trampolín para seguir mamando de la ubre presupuestal y al ciudadano lo considera sólo un voto, porque nunca diputados federales y locales, jefes delegacionales, alcaldes, etc. jamás terminan sus periodos, pues están a la caza de los tiempos electorales para saltar de un puesto a otro, de un cargo a otro que le dé más dinero en tanto el compromiso moral y ético, es una mentira.

Lo anterior es evidente, porque desde el 2 de enero, quienes ostentan cargos de representación popular olvidaron sus ofertas de campaña, no concluyeron el encargo y ya están pensando en su futuro. Hablo de asambleístas del DF, de diputados federales, de senadores, de presidentes municipales, quienes “tiraron el arpa”, dejaron endeudado a sus alcaldías, o iniciativas de ley truncadas y con el mayor cinismo y desvergüenza solicitan licencia para dejar el cargo y buscar un “hueso” que les dé por 3 años más ingresos millonarios y fuero federal.

¿Y la protesta al asumir el actual cargo de cumplir y hacer cumplir la ley y si no que la ciudadanía se lo demande, qué? No cumplieron, dejan incompleta la gestión, en muchos casos endeudados los municipios. Todos, absolutamente todos, ya hicieron el “marranito” con dinero del presupuesto que recibieron, pero los programas sociales, de seguridad, alumbrado, etc. quedaron a medias; en tanto que legisladores dejaron inconclusas iniciativas y reformas de ley, que supuestamente mejorarían la calidad de vida de la ciudadanía.

Esto sucede cada 3 y 6 años, son representantes populares oportunistas, temporales, inmorales, pues mientras detentan el poder se desgarran las vestiduras alaraqueando que lo más importante para ellos son sus representados, la ciudadanía y en cuanto llegan los tiempos pre y electorales les importa “madre” dejar el cargo para brincar a otro cargo y seguir sangrando al erario.

Un caso muy sintomático es el de Alfredo del Mazo Maza, un chapulín o saltimbanqui mexiquense, que en menos de 2 años picoteó cargos públicos y en ninguno de ellos trascendió, fue gris, opaco, servil. Como Presidente municipal de Huixquilucan, pasó de noche, y como es hijo de mexiquense distinguido (Alfredo del Mazo González, ex Gobernador), e integrante de los “golden boys” Enrique Peña Nieto lo jala a la Dirección General de Banobras, en donde al igual que en su cargo anterior, pasó inadvertido, nadie supo qué hizo en la institución y ahora, busca una diputación federal por su entidad y seguramente, dentro de tres año, en el 2018, dejará San Lázaro, para buscar la Senaduría por el Estado de México. Un auténtico mamador del presupuesto, sin carisma ni compromiso con la ciudadanía.

Y esta situación es generalizada, lo mismo hacen los azules, los amarillos, los verdes, los tricolores… bueno, hasta los rémoras de los demás partiduchos.

Pero los mexicanos tenemos la culpa de este cáncer político, porque no exigimos a nuestros “representantes populares”  diputados y senadores, legislar una Ley que obligue a todo quien obtenga un cargo de elección popular terminar completo el cargo protestado; es decir, si obtienen presidencia municipal, diputación federal o local, ejercerla los 3 años; si es senador, completar los 6 de la encomienda… pero, ¡Claro!, esto no les conviene pues se harían haraquiri. Luego entonces, queda demostrado que el voto y la decisión ciudadana les vale un comino, pues ejercerán el cargo de manera temporal y en cuanto llegue el periodo electoral lo dejan y buscan otro “hueso”.

Otro ejemplo del desinterés, incapacidad, corrupción e impunidad de diputados, alcaldes y senadores va en el sentido de que una vez logrado el cargo, jamás regresan al distrito electoral que representan para conocer las necesidades de la población, recibir otras demandas, pero lo más importante, resolver lo que en campaña se comprometieron.

Amigo lector, lo invito a recordar el trayecto de su diputado y senador: en campaña le bajó el Sol, la Luna y las estrellas ¿no? ¿Cuándo volvió a su calle y colonia para entregar obra o servicios?, en su módulo de atención ciudadana ¿lo recibió alguna vez? Desde la llegada al cargo ha observado usted alguna mejoría en el entorno de su domicilio; cuando la CFE robó a manos llenas en los recibos de consumo, su legislador intercedió por usted para que las tarifas bajaran ¿no, nunca, verdad?

Qué me dice de los precios de las gasolinas y el gas LP, que han dañado lastimosamente el bolsillo y monedero de los padres de familia, ¿al menos simularon exigir a Hacienda, Sener o Pemex que los costos descendieran?, ¿no, verdad?, entonces qué caramba hacen en la Cámara de Diputados y Senadores para defender el paupérrimo ingreso familiar. No, en verdad, no les interesamos, sólo somos un voto, del que después de asumir el cargo nos ignoran, no les interesamos, al contrario, les estovamos.

Pruébenlos. Intenten tener una visita a su diputado o senador en la Cámara respectiva, será imposible. Primero deberá pasar por el filtro del personal de resguardo, trabajadores testaferros que sólo saben decir no, no hay paso sin cita, etc. Si logra el pase, nunca hablará con el susodicho, le mandará al secretario del secretario particular; si no, al jefe de ayudantes, o la secretaria de acuerdos, todos ellos le argumentarán –una y otra vez- que el Diputado está en una reunión “muy importante”, bla, bla, bla.

En el supuesto caso de que su legislador se digne en visitar su distrito, irá protegido por un séquito de guaruras o ayudantes, que le impedirán acercarse al “licenciado” Entre empujones, golpes y mentadas de madre, si bien le va, nada más podrá entregar al “secretario” un papel, carta, sobre o petición, que pronto recibirá respuesta, y puede esperar meses y tal vez nunca llegará la respuesta.

¿Si coincido con lo que usted recordó? Bueno, pues esto es el “compromiso” de un representante con sus votantes.

Pues precisamente para esto, los asambleistas, diputados, senadores y alcaldes que hoy botaron la chamba, en busca de una candidatura –insisto de todos los partidos-  en los próximos meses los buscarán en su calle, su colonia, su pueblo, su ciudad, con falsas promesas y compromisos de que brindarán todo su apoyo “para elevar la calidad de vida”; así son de falsos y mentirosos.

Cuando esto suceda –la visita pre y electoral- recuerde su experiencia anterior y líneas, cuestiónelo, severamente, sobre lo que hizo en su anterior encargo. No se deje sorprender, menos engañar. Ustedes tienen la decisión: escucharlo, interrogarlo, y si no lo convence, ignórelo y no acuda a los mítines o reuniones que convoque. El 7 de junio próximo vaya a la urna, y en la intimidad de la mampara vote o anule la boleta si ninguno de los aspirantes le inspira confianza.

Ya es tiempo de que la ciudadanía sea quien decida la elección y no los partidos o el tribunal.

Base su criterio en lo que acabo de describirle en esta entrega. Quienes buscarán su voto en unos cuantos meses, hoy son los diputados locales, federales, senadores y presidentes municipales que dejaron a medias su gestión, que saquearon las arcas municipales, de la Cámaras, quienes nunca volvieron a su distrito electoral para conocer y resolver sus necesidades; aquellos que no lo recibieron en San Lázaro, en Reforma 135, en Donceles y Allende o en el Palacio Municipal,  que dejaron en manos de su ayudantía, lo que para ustedes era importante, prioritario, urgente. Esta gente que deja a medias su encargo, mañana buscará que voten por ellos, para repetirnos la dosis.

No hay que ser un genio en política para notar que los políticos sólo quieren seguir mamando del erario público, porque carecen de vocación, ética y moral. En ustedes está la decisión del cambio.

*Miembro de la Academia Nacional de Periodistas de Radio y Televisión (ANPERT)

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