Vladimir Galeana

Sin lugar a dudas a Marcelo Ebrard Casaubón le está costando mucho trabajo recorrer esos caminos tortuosos que su pedantería construyó. Ahora aseguró que no declinará en la competencia por la dirigencia nacional del Partido de la Revolución Democrática ante la posibilidad de que participe Cuauhtémoc Cárdenas. Hace muchas semanas que el señor Ebrard ha venido insistiendo en hacerse con la dirigencia nacional perredista, pero hasta ahora no ha logrado siquiera incrementar el nivel de simpatías entre dirigentes y militantes.

Si en algo se ha distinguido el señor Ebrard es en la construcción de alianzas que al paso de los meses terminaron en complicidades. Una de sus peculiaridades ha sido la imposición o el voluntarismo para que los demás realicen lo que él manda o dispone, lo que habla de su verdadera aspiración: consolidar un liderazgo mesiánico como el que hasta ahora ha mantenido el prócer tabasqueño.

Sería la generosidad del señor López Obrador quien lo rescatara del ostracismo al que había sido condenado por Vicente Fox cuando lo despidió de la Secretaría de Seguridad Pública, lo que le dio la posibilidad de seguir adelante con su ascendente trayectoria. Durante su gestión como Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, más que amigos el señor Ebrard tuvo colaboradores y subordinados, lo que habla de ese perfil autoritario que siempre ha mantenido y que lo ha alejado de muchos de los amigos que antaño lo cobijaron y apoyaron. El propio López Obrador vivió en carne propia su carencia de lealtad cuando le compitió por la candidatura presidencial en el 2011. Cuando López Obrador decidió alejarse del perredismo y formar un nuevo partido, le dio una bocanada de aire fresco, pero hasta ahora ha ido de fracaso en fracaso.

Ebrard sabe que si no se hace de la dirigencia perredista tendrá que emigrar para buscar mejores oportunidades de ser candidato presidencial. Por eso se pronuncia contra la reelección de Cárdenas y subraya que no piensa declinar, aunque también se cura en salud diciendo que a muchos de sus compañeros les urge que abandone al partido. A pregunta expresa que él mismo se hace acerca de ¿por qué sigue en el PRD?, espetó: “Porque hemos sido parte de la construcción del PRD, que es el principal partido de izquierda y no tenemos por qué ir a ningún lado”.

Pareciera que el señor Ebrard intenta cobrar los favores pasados a quienes iniciaron el trabajo de la conformación de lo que sería el partido que aglutinaría a la mayor parte de las corrientes de la izquierda mexicana. Para ello fue fundamental la participación de las organizaciones del Movimiento Urbano Popular que recibían fondos de la Jefatura del Departamento del Distrito Federal a cargo de Manuel Camacho Solís. Marcelo Ebrard nunca fue fundador del PRD, fundó el Partido del Centro Democrático, y de ahí paso al PRD. Cuando habla de que ha sido parte de la construcción del PRD se refiere a esos capitales que Camacho entregaba por su conducto a las organizaciones que fueron la simiente. Al tiempo.    [email protected]

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