Ayotzinapa, Tlatlaya, IPN, CETEG, CNTE, Michoacán ¡piedras en el zapato!
Luis Repper

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Lamentable, pero más que esto riesgoso para el país, para los mexicanos que el Gobierno Federal no pueda o no sepa controlar lo que “parece” un clima de anarquía en donde un día sí y otro también, grupos subversivos identificados por el CISEN, (Centro de Investigación y Seguridad Nacional), de la Secretaría de Gobernación, como los normalistas de Ayotzinapa, de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación y sus testaferros en los Estados, los narcotraficantes y otras joyas antisociales, agreden, incendian, roban, saquean, alteran la paz social, atentan contra la propiedad privada, publica, federal, etc. y todo queda en la más coludida impunidad.

Si bien para la Constitución y los códigos penales las imágenes televisivas o videograbas no son pruebas contundentes y legales para fincar responsabilidad a sujetos que delinquen y son tomados en flagrancia, cuando menos las autoridades judiciales y policiacas deben tomarlas en cuenta para actuar en consecuencia y detenerlos; pero esa dejadez o desinterés por frenar estas acciones tienen  en vilo, pendiente de un alfiler la frágil estabilidad social del país. No exagero, pero lo de Ayotzinapa y Tlatlaya, han puesto en negativo al país en el concierto internacional.

Guerrero, posición perredista y luego del asunto de Iguala, se transformó en federal y priista, junto con el Estado de México, por el asunto del paredón que hicieron militares contra un grupo de malandrines, incluida una niña de 14 años, Michoacán, ahora en manos federales, son tres detonantes de un escenario que tiene en la incredulidad y desconfianza social al gobierno en el poder.

Y digo que Guerrero ya es asunto federal, pues a la salida (obligada y necesaria) del incapaz e ineficiente Ángel Aguirre Rivero, la situación no se corrigió sino empeoró, está fuera de control, pese a tener presencia la Gendarmería, la Policía Federal, el Ejército,  la Armada, al grado que el grupo subversivo de la CETEG, brazo armado de la CNTE se dio el lujo de levantar, ¡vamos, secuestrar! al subdirector de la policía estatal, ante los ojo de todo el país, y nadie hizo nada. Al día siguiente estos infelices seudo maestros –como nada les hicieron- volvieron a burlarse de la autoridad federal y en su presencia incendiaron, destrozaron el recinto del Congreso del Estado, no conformes prendieron fuego, con bombas molotov, 5 automóviles (propiedad privada)… y no pasó nada; incluso retan a las autoridades de los 3 niveles de gobierno (municipal, estatal y federal) diciéndoles “los daños al Congreso no son nada comparado con la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa”.

Es decir, Gobierno Federal, se aplicará la ley del Talión “ojo por ojo, diente por diente” o lo  que es lo mismo, seguirán los destrozos, el uso de la fuerza contra la sociedad y las instituciones, la propiedad privada, pública y social, porque se les permite. Pregunto ¿cuántos detenidos hay por los delitos de asociación delictuosa, contra la nación (casetas de cobro, destrucción de bienes muebles e inmuebles de los partidos políticos, por el bloqueo de carreteras federales, etc. que es de competencia federal? Ninguno.

Galopan impunes, retadores, amenazantes, con la más absoluta libertad, con un plan preconcebido para atacar hoy, mañana y otros días… y la autoridad “no más milando”, dejando hacer, dejando pasar.

 El colmo fue cuando un grupo de pelafustanes, al parecer drogados, miembros de los anarquistas, en la casa del poder federal, Palacio Nacional, sí, la oficina de los presidentes de la república, la puerta principal, conocida como Mariana, fue bañada con gasolina, usaron una valla metálica para golpearla, acto seguido le prendieron fuego, ante la mirada permisiva, pasiva e indolente de guardias presidenciales, elementos del Estado Mayor Presidencial, efectivos castrenses vestidos de civil, y nada hicieron para evitarlo, mientras  las llamas calcinaron parcialmente el histórico portón. Como reacción detuvieron a 8 nefastos agresores, pero tres días después fueron liberarlos, porque la laxidad de la ley y la pésima conformación de la demanda, sus defensores encontraron resquicios para que estos pirómanos fueran liberados. Es decir, dañaron un patrimonio nacional y quedaron impunes.

Ni su propia casa supo defender la autoridad federal… ¡Vaya incapacidad!

Y como dice el refrán “lo que no te daña, te fortalece”, los subversivos tienen manga ancha para seguir delinquiendo.

No pasaron muchas horas cuando el Recinto del  Congreso de Guerrero, se convirtió en tea… ¡y no hubo un solo detenido! las autoridades federales y estatales saben que son los insurrectos de la CETEG, que están acampados en el Zócalo de Chilpancingo… y no van por ellos, cuando flagrantemente los vieron llegar, cargar bombas molotov, vandalizar,  encender las instalaciones; una vez consumada su fechoría, tranquilamente regresaron a “su campamento”… y no pasó nada… ningún detenido.

Doy todo este escenario para demostrar que si lo que pasa en Guerrero y Michoacán, no es anarquía, se parece, y la autoridad… bien gracias… viajando al otro lado del mundo.

¿Algo más?… va… en el IPN se está gestando otra afrenta contra la autoridad federal, un grupillo de estudiantes –no es toda la matrícula de la institución y no representan a todos- tienen comiendo de la mano y de rodillas a la Secretaría de Educación Pública, para que les diseñen una administración a modo, a los intereses políticos (Morena) de una caterva de vividores del presupuesto, como Andrés Manuel López Obrador y secuaces, para usufructuar el presupuesto del Instituto, sin que tenga valor o interés la pérdida de un semestre académico y el daño a la educación de miles de politécnicos que han mermado su año escolar al superar los 45 días el paro.

La SEP les ha dado todo, hasta su dignidad, porque los rojillos de la Asamblea General Politécnica han dispuesto 10 puntos que la Secretaría –de quien depende el IPN), les ha concedido, entre ellos incremento sustancial al presupuesto anual, miles de becas, -que es dinero que utilizará Morena, para el 2015 –año electoral-  y seguro la SEP  cederá.

Los insensatos jovenzuelos dicen que rechazan la formación de “porros” dentro del Instituto y cómo están las cosas, ellos se están convirtiendo en eso, porque tienen a su merced a la SEP, a la Dirección General (aún acéfala) del IPN, se autoimpusieron en la AGP y obligaron ceder a sus caprichos a la autoridad.

Y mire si no son “porros”. De manera impositiva una jovencita integrante de su Asamblea, dispuso que no haya clases aún, hasta que los falderos de la SEP les den todas las canonjías que piden… sólo que olvida malévolamente esta “dama” que ya son 45 días de suspensión de clases, con la pérdida irremediable del semestre, por un estúpido capricho de un grupillo de grillos, que dañaron a más del 80 por ciento de la población estudiantil del Poli.

Eso tiene sin cuidado a los endebles representantes de la SEP, encabezados por su titular Emilio Chuayffet y desde luego a los irresponsables lidercillo de la AGP, que están abonando a sus intereses políticos personales, a lograr más pre$supue$to para su futuro y repartirse las becas que hoy exigen. Si fueran auténticos estudiantes –y no grillos- deberían “negociar”, pero en clases. Cuál es la razón de pesos para que motu proprio la Asamblea General Politécnica, ordenara paro general de clases, ¿Quiénes son ellos para disponer de la vida académica de los verdaderos politécnicos que ven truncados planes, proyectos, tesis, exámenes profesionales, postgrados, etc.? Qué valor ético y moral les asiste para jugar con el futuro de un muchacho que quiere terminar o desarrollar su bachillerato o licenciatura.

Si los timoratos funcionarios de la SEP no se los dicen, yo sí. Jóvenes de la AGP dejen de grillar a nombre de compañeros que no representan, ya les echaron a perder el semestre y si para ustedes este lapso de tiempo no es importante, en la academia un semestre equivale a 4 meses de educación. A quienes no representan los dañaron terriblemente pues cuando quieran vincularse al sector laboral, la mancha del “paro” será un impedimento para conseguir empleo. Ya lo padecieron los egresados de la UNAM, cuando las locuras de Alejandro Echeverría “El Mosh” líder estudiantil del Consejo General de Huelga y secuaces, paralizaron en 1999 las actividades de la UNAM por más de 10 meses, hasta que el 6 de febrero de 2000 la Policía Federal entró al campus de Ciudad Universitaria a detener a los líderes del CGH y días después reanudar las clases.

Este asunto también es de esfera federal, que se suma a los escenarios descritos que tienen al país prendido de un alfiler con el riesgo de desbordarse socialmente. México no merece esto y creo que el gobierno federal lo ignora. Mucho ojo, los estudiantes están a la caza de yerros, timoraterías, indecisiones, arrogancias, debilitamiento de una autoridad que no atina a gobernar.

 

*Miembro de la Academia Nacional de Periodistas de Radio y Televisión (ANPERT

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