*Soberbia, arrogancia, indiferencia contra la ciudadanía, consecuencias del fracaso

Luis Repper

[email protected]

Estrepitosa, contundente y además merecida la derrota, el castigo que los capitalinos dieron al PRD y a la gestión de Miguel Ángel Mancera, Jefe de Gobierno, por el ADN que durante 3 años han mantenido en base a la corrupción, indiferencia e impunidad de todos.

Las malas decisiones que desde el antiguo Palacio del Ayuntamiento ha tomado el “sin partido”, pero que por sus venas corren cuatro colores: verde, blanco, rojo y amarillo, fueron el cobro de factura de la ciudadanía para humillarlo y quitarle el poder político de la Ciudad que mantenía en colusión con jefes delegacionales y diputados en la ALDF, fueron el detonador del castigo popular.

En el Zócalo, hay dos responsables de la debacle amarilla, en lo político, quien detenta el poder detrás del trono, Héctor Serrano Cortés, Secretario de Gobierno, operador político, a quien le falló el cálculo para la designación de candidatos y su nula capacidad de negociación con quien los tundió a votos: Andrés Manuel López Obrador con su juguetito Morena y René Bejarano Martínez, de IDN, a quienes Mancera y Serrano, ignoraron, pulverizaron y subestimaron en 2012.

Serrano con su soberbia y prepotencia, se sintió indispensable y asumió como suyo el control político de la Ciudad, creyendo que con eso, aseguraba la sucesión en el GDF, pero su enfermizo sueño de grandeza lo perdió del arte de la política: los acuerdos, la negociación, los consensos, quiso imponer su autoridad; el resultado la pérdida de 8 jefaturas delegacionales, el control total de la Asamblea Legislativa, pero antes, la desbandada del PRD de figuras de izquierda como Cuauhtémoc Cárdenas, Esthela Damián, Marcelo Ebrard, Mario Delgado, René Drucker Colín, Layda Sansores, etc. resquebrajaron al Sol Azteca, realidad que nunca quisieron ver ni Mancera, ni Serrano.

Fue tal el grado soberbia de Héctor Serrano que en los inicios de las campañas electorales para diputados locales, federales y jefaturas delegacionales, desoyó, ignoró, cerró las puertas al diálogo, a la negociación a dirigentes partidistas como los del Humanista, a Martí Batres, de Morena, a los de Encuentro Social e independientes, que sólo querían conocer la posición y respeto al proceso, pero al “poder tres el trono en el GDF” le ganó más la soberbia que la negociación.

En el aspecto administrativo, el de llevar por buen camino la gestión en la Ciudad de México, Mancera Espinosa viene dando tumbos, tiene en su haber, en apenas 2 años y medio, varios errores, que hoy los defeños se lo echaron en cara –no vitando por el PRD-, ahí le van algunos: el doble no circula, es decir, el castigo a la gente que tiene un auto viejo, por el paga de tenencia el equivalente a 365 días, pero… la torpeza de Mancera, de impedir que NO circule 104 días, (el normal, más un sábado a la semana), cobró factura política.

El aumento a 5 pesos el boleto del Metro, dio un golpazo al bolsillo de más de 4 millones y medio de usuarios del transporte naranja, con la promesa de que el servicio mejoraría, desaparecerían los vendedores ambulantes y bocineros e incrementaría la seguridad, situación que no sólo no fue verdad, sino empeoró su funcionamiento. Los usuarios también se lo manifestaron rechazando en la boleta electoral el logo amarillo.

Otro pecado capital mancerista y su desprecio por la gente fue la imposición en muchas colonias de los parquímetros y su cáncer, “las arañas”, que al ser enganchadas por los incapaces policías de la SSP y sus cómplices concesionarios del servicio, le representa al infractor un desembolso de casi 500 pesos, atentado que le costó a Mancera el castigo de no votar por el PRD capitalino.

Quizá lo que más dolió y enardeció a los verdaderos militantes perredistas, para ignorar e irse por el logo de Morena, es el maridaje, la entrega de un gobierno capitalino “de izquierda” al Sistema priista, a la estupenda, magnifica, envidiada, evidente y obvia relación, no protocolaria/institucional, sino de afinidad política de Mancera Espinosa con Enrique Peña Nieto y su diseño de gobierno que pulveriza a las clases media y popular como lo hiciera en su sexenio Carlos Salinas de Gortari (desapareció a la clase media y dejo sólo dos polos, los inmensamente ricos y millonarios y los paupérrimos y marginados pobres; desde esa administración empezó a crecer lo que hoy conocemos como los sectores pobres y pobres extremos, que suman más de 52 millones de mexicanos), eso es lo que le gusta a MAM.

Y juega a un doble juego, es decir, su cercanía con Peña y con el PRI, le allana el camino al 2018, si no le paga a la candidatura de la izquierda o izquierdas (PRD, PT, MC, Morena), lo podrían recompensar con la candidatura del tricolor; por algo su negativa necesidad a no afiliarse al PRD.

Un pecado más, del que no es responsable, pero si cómplice: la nefasta e inservible Línea 12 del Metro, la Línea Dorada de Marcelo Ebrard, cuyas evidencias y peritajes comprueban que el ex jefe de gobierno sí autorizó los chanchullos y corrupción. ¿Y por qué digo que es cómplice?, porque pese a las auditorías, revisiones, certeza y conclusiones de los chequeos, Mancera no actuó penalmente contra Marcelo, por su tibieza, miedo o colusión, lo que daña diariamente a más de 475 mil usuarios al día, que dejaron de trasladarse en más de la mitad de la Línea 12.

Qué otra falta de autoridad ha dejado de ejercer en daño de millones de capitalinos, visitantes, transeúntes y ocasionales usuarios de la Ciudad, que cobró factura contra el PRD y gobierno capitalino: las infernales marchas, bloqueos, mítines, concentraciones de todo tipo en las calles, avenidas, plazas, monumentos, etc. a las que Mancera Espinosa, sólo protege a los manifestantes, con patrullas, agentes de tránsito, concesiones, protección, y otras calamidades, en daño de millones de automovilistas, que tenemos que soportar la falta de decisión, carácter, golpe de autoridad y violación a la Constitución de la República, al impedir a los ciudadanos transitar libremente por esas calles bloqueadas, en una interpretación equivocada de la democracia, que sostiene el Jefe de Gobierno.

Y digo mal interpretada, porque siempre vocifera que aquí prevalecerá el derecho a la manifestación de las ideas de los inconformes, ignorando que el ciudadano tiene más derecho, porque paga impuestos a la ciudad, mientras los marchistas son de otras entidades que sólo desquician y ensucian la urbe. Pero como el señor no quiere perder su imagen de “neo demócrata”, prefiere ayudar a los desestabilizadores, que a quienes en 2012 le dieron el 62% de votos para llegar al Gobierno de la Ciudad.

Su “democracia a la Mancera” tiene en el hartazgo a los capitalinos, pues una día sí, el otro también, en cualquier punto del DF hay un bloqueo, una marcha, una manifestación, que rompe la vida cotidiana el atribulado ciudadano que sólo escucha decir, a través de los medios de comunicación al gobernante “no se impedirán las marchas, mítines, concentraciones, tomas de plazas, porque respetamos el derecho a la manifestación y bla, bla, bla”. Tan es así que en su corta gestión y la VI Legislatura de la ALDF, que tiene mayoría perredista, NO legislaron contra las marchas, pese a ser un clamor generalizado de los ciudadanos.

Bueno… pues eso también abonó contra el gobierno, el partido en el poder capitalinos y su pésimo operador (el poder tras el trono) llamado Héctor Serrano Cortés, con una vapuleada monumental, favoreciendo a las huestes de Andrés Manuel, al pobre PRI/DF, que por primera vez en 18 años tiene 3 delegaciones políticas (Cuajimalpa, Magdalena Contreras y Milpa Alta), y mayor número de curules en la ALDF a los morenos.

Un cuarto implicado en la debacle amarilla es su presidente en el DF, Raúl Flores, quien ni las manos metió en el proceso de selección de candidatos, en el proceso electoral, pero si en el fatal resultado, pues permitió se inmiscuyeran en el las decisiones del partido tanto a Mancera y Héctor Serrano, quienes palomearon las listas y dieron línea a los suspirantes que los llevaron al fracaso.

En su pobre defensa, el inquilino del Zócalo, sólo espetó a decir, tibia y temblorosamente que su función sólo fue “garantizar la seguridad y tranquilidad del proceso y dio piso parejo a todos los partidos”, jajaja. La derrota es atribuible a él y su brazo derecho, el marcelista, Héctor Serrano.

Hay un sujeto que no escapa a la quema, es el Secretario Particular, de Mancera, Luis Serna Chávez, quien operó desde el primer piso del edificio virreinal todos los detalles finos, oscuros, tramposos, equivocados del proceso. Es el verdadero brazo derecho del ex procurador capitalino, viene con él desde la “procu” y conoce la mentalidad de su jefe.

A la limón, pero cada quien en su oficina, Serna Chávez y Serrano Cortés, maquinaron la logística, recibieron a los pretensos, les tiraron línea, les suministraron centavos y recibieron a diario los reportes de cada candidato, así que el cuarto elemento de la culpa se atribuye a Luis Serna Chávez.

En fin… en la intermedia Miguel Ángel Mancera perdió la oportunidad de representar a las izquierdas en la “madre de las elecciones”, la presidencial del 2018. Con el fortalecimiento que ellos dieron a Morena, es natural que AMLO no lo dejará pasar, ni siquiera al proceso de consulta para la designación del ungido, pero MAM ya tiene encendida su veladora que emite humo de tres colores –verde, blanco y rojo- Va a la segura, cuando menos para participar como candidato presidencial, pero aun le falta tres arduos, difíciles, tormentosos años de gobierno en donde no le queda de otra de cohabitar con los Morenos, con una gabinete desacreditado y sin ninguna obra pública contundente.

Mientras no meta a la cárcel –con las pruebas que tiene en su escritorio- a Marcelo Ebrard, por la corrupción e ineficiencia de la Línea 12 del Metro, tendrá que cargar sobre sus hombros el descrédito, la incredulidad, la desconfianza de los capitalinos, que el 7 de junio, no le enviaron un mensaje, sino le restregaron en el rostro, que su pésima gestión, malas decisiones y maridaje con el Sistema federal, fueron las causas de la estrepitosa derrota del PRD en la Ciudad de México, aunque siga considerándose “el hombre sin partido”. Al tiempo.

*Miembro de la Academia Nacional de Periodistas de Radio y Televisión (ANPERT)

Deja un comentario