Manuel Aparicio

Aunque se insiste en que todo está bien, el Estado de México padece por hechos violentos que lo ubican como uno de los principales focos rojos de inseguridad en nuestro país. No se puede tapar el sol con un dedo, las escenas de ejecuciones con disparos en la cabeza son un hecho insoslayable, los narcomensajes, los cadáveres en calles de la mayoría de los municipios de la entidad, las balaceras, sobre todo en bares para demandar el pago de renta de piso, las amenazas en la mayoría de empresas y negocios contradicen las versiones oficiales de que “aquí no pasa nada”.

Estamos ante un hecho incontrovertible: los grupos criminales continúan disputándose el control del territorio. De ahí que Cuautitlán Izcalli, ha sido escenario de cruentos enfrentamientos con la participación o complicidad de elementos de cuerpos policiacos, que en algunos casos, exigen la liberación de presuntos delincuentes o policías detenidos por su presunta vinculación en hechos delictivos. Ecatepec, vive circunstancias similares al igual que Nezahualcóyotl. Tlatlaya, es un tema que abordaré en otro momento.

Lo malo es que pese a la contundencia de hechos violentos que suceden desde hace ya varios años, el gobernador Eruviel Ávila Villegas trivialice la situación con argumentos de que se trata de un fenómeno atípico y temporal, es decir, una reacción de la delincuencia ante la intervención de las autoridades en el combate a la delincuencia. Pero si ese es el caso, ya se ha prolongado por demasiado tiempo ese “fenómeno atípico y temporal” y a pesar de que se anuncian medidas de reforzamiento, de blindaje de zonas limítrofes, operativos especiales etc. El resultado es nulo.

Es ocioso que el vocero de la secretaría de seguridad, reconozca que “hay molestia e inquietud por parte de la gente por la inseguridad que se está viviendo en el país de la cual no es ajeno el Estado de México, porque lo que los habitantes de la entidad más poblada del país quieren escuchar es cuándo van a dar resultados los operativos instrumentados, cuándo van a dejar de fabricar delincuentes y cuándo va a terminar ese flagelo en la entidad.

Las organizaciones como el Observatorio Nacional Ciudadano, Alto al Secuestro SOS, entre muchas otras, tienen mediciones que hablan de realidades distintas a las que conoce el gobierno. No es casual, que un buen número de empresarios han cerrado las puertas de sus negocios asentados en territorio mexiquense, otros se resisten a continuar invirtiendo en la entidad y algunos más, han tenido que abandonar sus áreas de residencia. Este es el verdadero panorama de inseguridad al que se suma los incesantes secuestros, el establecimiento de la industria de la extorsión que aterroriza a los mexiquenses, las ejecuciones, violaciones, asaltos violentos a casa habitación a transeúntes y el robo de vehículos.

Creo que no se requiere de análisis muy sesudos, cualquiera se da cuenta de que funcionarios de todos los niveles están coludidos con los grupos criminales, como se consiga en los rotativos y noticiarios más prestigiados de México. Claro indicativo de que nadie quiere, realmente combatir el origen de los actos delincuenciales que tienen su origen en la corrupción e impunidad con que operan los grupos del crimen organizado. Este año será diferente si se pone un hasta aquí a la delincuencia. Sí, sé que es utópico, pero es un  buen deseo de inicio de año.   

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