Manuel Aparicio

Ya he mencionado, que existen grupos radicales, no ideológicos, financiados, incluso, por fuerzas exteriores, cuyo objetivo es desestabilizar social y políticamente a México. Grupos radicales que prestan sus servicios a partidos políticos que se ven obligados a protegerlos. Esa, es la razón por la que actúan con tanta impunidad. De lo contrario, estaríamos hablando de gobiernos sin capacidad, lo cual se antoja ridículo.

Qué bueno que se “respete” la libre expresión, pero no encuentro en que parte de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos se especifica que incluye: quema de vehículos, ataques físicos  a transeúntes, secuestros de camiones de pasajeros para realizar movilizaciones, secuestros de unidades de transporte de productos para ser saqueados; incendiar vehículos, atacar destruir e incendiar instalaciones de instituciones públicas; al igual que negocios y empresas para ser saqueados.

Bueno y si nuestra carta magna, no lo contempla, cómo entender la pasividad de las autoridades ante los embates de esos grupos radicales, que han tomado como pretexto una demanda legítima, para promover la anarquía; atacando todo tipo de instalaciones como el intento de destrucción e incendio de una de las puertas de Palacio Nacional, quedando en tímida amenaza de denuncia contra los responsables; que, como sabemos jamás serán castigados, porque si los detienen, políticos, ¡de izquierda¡ los liberarán.

No hay que olvidar que la normal de Ayotzinapa, con una historia de 80 años de existencia, es una institución de la que han surgido guerrilleros como Lucio Cabañas y Genaro Vázquez; profesores que, aseguraron, tomaron las armas para asumir la reivindicación de los pobres, pero a esta distancia (lo que causa extrañeza), no se ha visto ningún progreso en esas comunidades. En Ayotzinapa, continúa la ideologización de estudiantes; muchos de ellos se dedican al secuestro, saqueo y asalto, y les va muy bien.

Queda claro pues, que para estos maestros y estudiantes normalistas no importa el sacrificio de los 43 desaparecidos, lo que importa es presionar. Por eso, están trabajando muy de cerca, con los radicales de la CNTE y la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero que suman  fuerzas con grupos de anarquistas enquistados, principalmente, en las universidades públicas del país.

 De ahí la marcha en autobuses “tomados”, para recorrer el país e informar de lo que acontece; y pregunto: hace falta información?, porque este asunto, ha dado la vuelta al mundo y ha creado la imagen de un país que se mueve en la anarquía, con autoridades corruptas, indolentes o temerosas de aplicar la ley para que nunca más les llamen represores, como en el 68 y la década de los 70’s. Ahora tienen que escoger: anarquía o estado de derecho. Por cierto, la reunión de los padres de normalistas fue con los zapatistas en Chiapas… Qué sigue?     

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