Manuel Aparicio

“La  caballada esta flaca”, término acuñado para expresar que en el PRI, no había buenos prospectos para la competencia electoral. Y eso, es lo que ahora sucede en el país, en donde el descuido ha sido mayor (en todos los partidos), que postulan personajes que dan verguenza por ser corruptos, mediocres o que incluso en ocasiones tienen que ver con la delincuencia organizada. Ahí tenemos las historias diarias de corrupción.

Precisamente, eso es lo que ha destruido la confianza de los electores en todos los institutos políticos, incluyendo los recién autorizados, porque finalmente se trata de los mismos personajes que saltan de un partido a otro; o que buscan como en el caso de Andrés Manuel López Obrador, su propio partido político.

El surgimiento de nuevos partidos políticos, no abona en nada a la democracia por que funcionan como empresas en las que no invierten dinero, pero son inmensamente redituables económica y políticamente. Lograr un partido político es relativamente fácil, basta con prestarse entre sí las listas de afiliación, presionar un poco y…listo.  Un partido más, que como he dicho no abona a la democracia pero sí se convierten en un lastre para el desarrollo social.

Por cierto, en un spot radiofónico el dirigente nacional del PAN, Ricardo Anaya, habla sobre la necesidad de cambiar la forma de pensar, e incluso sentencia, que deben ir a la cárcel los políticos delincuentes. Sí, pero de todos los partidos políticos incluso a los del PAN: “sí se puede, A poco no”; y eso por supuesto estaría muy bien.

Pero cuando se denuncia a algún gobernante, funcionario público o político (de cualquier partido), de inmediato surgen las voces lacayunas de quienes tal vez por complicidad, asumen la defensa del inculpado y acusan que se trata de una persecución política con fines mediáticos, o de venganza política.

Lo que quiere decir que no hay congruencia entre lo que anuncian con lo que hacen o permiten hacer las dirigencias nacionales de los partidos políticos. Por esa razón, considero que como buenos deseos está bien. Sería algo así como tener el propósito de utilizar menos la tarjeta de crédito, bajar de peso, o acudir al gimnasio las primeras semanas, pero después justificándose en compromisos, dejar el propósito para “otro día con más calma”.

            Así es que ya inmersos en el proceso electoral de este año, los políticos nos han mostrado en su desempeño político y administrativo, un material como para realizar una serie televisiva de corrupción a la alta escuela. y aunque hablen de blindaje, nos queda claro que todos son honestos únicamente en el discurso, lo malo es que tendrán que echar mano de “los menos peor” porque en todos los partidos políticos la caballada está flaca.

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