Manuel Aparicio

Hace no mucho, Tomás Zerón de Lucio, reveló algo que los ciudadanos sí saben, y padecen, pero qué las autoridades se resisten a reconocer: Que el crimen organizado es el que controla a los policías de Guerrero.

La mayoría de los cuerpos policíacos, federales, ministeriales, estatales y municipales, son vulnerables por su nivel de corrupción que empieza desde sus mandos, que les rentan patrullas y armas, les venden los turnos, les venden las fornituras etc. y eso sucede en todo el país.

Por eso, nadie se sorprendió cuando se hizo el anuncio de que fueron intervenidos 13 municipios en Guerrero “porque estaban controlados por el crimen organizado”; lo que sí sorprende es por qué hasta ahora descubren lo que cualquier ciudadano sabe.

Yo creo que como para hacer dramática la revelación, el titular de la Agencia de Investigación Criminal de la PGR, Tomás Cerón, señala: “Incluso, el crimen organizado determinaba quienes serían los encargados de jefaturar las corporaciones policiacas”. Y qué esperaba, ante la ausencia de una autoridad responsable, capaz de poner órden.

El caso es que el funcionario federal fue más allá, citó, supongo que con conocimiento de causa que: “El crimen organizado decidía que operativos se podían realizar”. Ya entrado en confianza dijo que “la única diferencia entre los delincuentes y la policía era la identificación”. Por eso, el gobierno federal a través del ejército “tuvo que tomar el control, porque no teníamos confianza en las autoridades de seguridad, y era alarmante la situación que prevalecía. ¿ya cambio?.

Bueno, ahora ya, por lo menos en la declaración, Tomás Cerón, entiende lo que sufren los habitantes de Guerrero, que no es diferente al nivel de lo que padecen en Michoacán o Tamaulipas que ha tenido terribles jornadas de violencia a lo que se suma lo sucedido en los últimos días.

Pese lo anterior, me pregunto por qué tiene que ser política la decisión de sumarse al mando único, propuesta realizada por Peña Nieto. Si bien es cierto, no es la panacea, deberían probar, modificar, sumar, etc, hasta que encuentren cómo terminar con ese flagelo y devolver la paz y tranquilidad a los habitantes de este México tan lastimado y ofendido.

A grandes males, grandes remedios. Pero en México sería muy delicado, tendrían que realizar una verdadera depuración, y los policías que quedan fuera deben ser escrupulosamente vigilados para que no se sean coptados por el crimen organizado. y…sólo hay que aplicar la ley.

Pero también sería indispensable que les asignen un salario digno y no pensando que se reponen en las calles y tienen que entrarle con el jefe, porque, los mandan a robar y si el crimen organizado les ofrece más, pues… todos los valores son corrompibles cuando hay necesidad.

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