Manuel Aparicio

Por supuesto que se trata de una campaña mediática cuya finalidad es hacer parecer que el gobierno que encabeza Enrique Peña Nieto, es un rotundo fracaso; que todo lo que propone tiene fines aviesos. Pero sobre todo, que su mayor interés es vender las riquezas de la nación; y para rematar, aplican la tan trillada fracesita sesentera de que “quiere acabar con el pueblo” y en una protagonismo teatral, lo acusan de “traición a la patria”.

Y como ustedes lo imaginan, parte de lo que sucede es consecuencia de la existencia de políticos corruptos, enquistados en la izquierda, quienes han adoptado una postura supuestamente crítica, pero que han convertido en un excelente negocio político y económico. De ahí que entre más radicales sean el discurso y las declaraciones, más se enmascaran las complicidades, porque paradógicamente, legitiman al gobierno.

Sin embargo, con estas posturas teatrales, los comparzas del sistema, lo único que logran es que haya división entre los mexicanos y hasta enfrentamientos entre familias. Estos políticos utilizan a sus simpatizantes como divisa de cambio para negociaciones. Exactamente, como lo hacen con los “maestros”, de la CNTE, la CETEG y otros grupos que viven de la industria del reclamo a quienes lo único que les importa son sus intereses.

El caso es que estos actores políticos saben que no tienen posibilidades, de hacer dimitir a Peña Nieto porque las denuncias que hacen, solo son para llamar la atención, es decir solo son mediáticas, porque carecen de sustento jurídico. Por eso les cayó como anillo al dedo, la desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa, las secuelas de la persecución de los grupos criminales y sus cabecillas. Así como la cauda de asesinatos en casi todo el país; los cuerpos descubiertos en fosas clandestinas, la Casa Blanca de la familia presidencial y la de Videgaray. Pero… No va a pasar nada.

Claro que estoy totalmente de acuerdo en que se investiguen los orígenes de los recursos y negociaciones con el empresario favorito del presidente Peña Nieto y de todos los funcionarios de su administración. Pero me gustaría más, que no todo quede en las declaraciones mediáticas siempre coincidentes con los tiempos electorales, ni que se considere que con la propuesta de crear un organismo anticorrupción todo se resuelve, sino que se someta a investigación rigurosa a los funcionarios de todos los niveles y de todos los partidos políticos.

Hace falta que, quien aspira a un puesto de elección popular, o sea nominado para un encargo público (de cualquier nivel) pase por pruebas que garanticen su honorabilidad, honestidad y que sus bienes hayan sido producto de recursos obtenidos de manera lícita y al margen de actos de corrupción. Es decir que las propuestas dejen de ser solo discursos y propongan cambios para que todo siga igual. Ya verán que lo mismo, se oponen.

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