Manuel Aparicio

Cuando el subsecretario de Gobernación Luis Enrique Miranda Nava, anunció a los maestros (?) de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero, CETEG que a partir de este viernes recibirán su salario, en una regulación paulatina, hasta cubrirles el pago total, me pregunté ¿les deben? qué les pagan. Porque como maestros no han demostrado ser productivos, si no más bien todo lo contrario.

Reitero, ¿les deben?, qué, quién o por qué les deben a esos autonombrados maestros. Acaso les pagan por causar desordenes? ¿es compromiso del gobierno, “en una regulación paulatina”, pagarles por bloquear las autopistas? ¿les asignan un salario por saquear negocios, por secuestras unidades de transporte, de carga y por pisotear las ley?

Si los autodenominados maestros, son contratados para impartir conocimientos a niños y jóvenes de Guerrero, si esa es su responsabilidad, vocación y compromiso, qué hacen pintarrajeando inmuebles públicos y privados, quien les autoriza que acudan a destruir la sede del congreso guerrerense y, a vandalizar la sede del gobierno estatal, y después bloqueen los accesos al Aeropuerto Internacional de Acapulco. para llevar al gobierno federal a un acuerdo para pagarles “sus salarios” ¿devengados?.

Si el lugar de los susodichos maestros, está en las aulas de las escuelas impartiendo conocimientos. qué hacen destruyendo la sede de partidos politicos, incluyendo al PRD, robando vehículos, incendiando patrullas. Acaso esas son las asignaturas que imparten a sus alumnos a los que un día dejan sin clases y otro día también, pero les “reponen el tiempo” con un 6 de calificación? y todavía llevan a Luis Miranda Nava a establecer mesas de diálogo para discutir sus demandas: “reconocimiento de claves de plazas estatales y federales” Ah, y los “profes” podran elegir la forma de pago.

Es decepcionante que las mesas de “diáologo” sólo sirvan para llegar a acuerdos que tienen que ver con recursos económicos, con plazas y canongías, a cambio de nada. Es decir, los representantes del llamado magisterio disidente o de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación y sus filiales como la 2 de Oaxaca, la CETEG, de Guerrero y la de Michoacán, reciben el beneficio de lo logrado en las mesas de diálogo, pero continuan protestando.

Y eso hace pensar, en el mejor de los casos, que el gobierno no tiene la capacidad para poner órden, pero también hace pensar en la posibilidad de que le convenga al gobierno mantener ese estado de agresiones, como distractor de algo más delicado, lo que nos lleva a la conslusión de que el gobierno tiene interés en financiar la insubordinación de los maestros llamados disidentes que operan para el gobierno.

Sin reprimir, las fuerzas armadas pueden frenar la beligerancia de los maestros, porque al no hacerlo nos venden la imagen de que tenemos las fuerzas armadas más temerosas del mundo. lo cual seria una grave decepción, pensando que tuvieran que defender la soberanía nacional porque puede más un puñado de transgresores de la ley que los miembros de las fuerzas armadas.

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