Blas A. Buendía  

¡Pobre México!

Por eso está, como está…

López Obrador estudió de milagro Ciencias Políticas en la UNAM.

Pero lo interesante es que reprobó Economía, Matemáticas, Ciencias Políticas, Ciencias Sociales, Estadística, entre otras, y así dice estar “preparado” para gobernar a una Nación. El promedio del Peje fue del 7.7.

Trasciende también en redes sociales que el macuspano ni tiene el carácter de ser una persona honesta y mucho menos confiable. No puede ser Estadista.

El Estado mexicano tiene culpa de haber dejado crecer a un monstruo CORRUPTO al que le llaman “social-demócrata”, cuyas estas últimas virtudes, López Obrador desconoce.

Por azares del destino, está en la palestra presidencial por acciones coyunturales que a lo largo de 20 años, López Obrador -que no dejará de ser un peligro para México-, persiste en seguir engañando a la sociedad cuando a todas luces es un neófito en toda su amplitud.

Solo sus compinches que integran la Mafia del Poder de la Izquierda Sediciosa, ven en el tabasqueño una puerta abierta para llegar al poder, un “salvador” o un “mesías” que les permita utilizar una coyuntura única para escalar peldaños políticos en el quehacer legislativo donde a los morenistas habría que desarrollarles exámenes de oposición para verificar si tienen los conocimientos básicos y profesionales del área donde van a usufructuar sin merecerlo.

En México todo puede pasar, los actos de corrupción y de impunidad están a la orden del día, míseramente forma parte de la cultura del mexicano, todos esos que se dicen llamar “agentes políticos” recurren a la perorata de la demagogia verbal más no actuar en beneficio de la colectividad.

Creen que al haber llegado al poder, ya sea por la vía legislativa o integrarse a las decisiones del Ejecutivo, piensan que sus oportunidades van más allá de los caminos de lo común, sino que se crean castas virreinales que para luego despojarlos de ese poder omnímodo, ni el mismo voto popular o corporativo podría quitarlos del poder.

Las estupideces de López Obrador son infinitas.

En redes sociales se corren videos que la sociedad sigue analizando los contexto de toda una guerra sucia entre los presidenciables, prueba de ello está el de “Las Estupideces de López Obrador”, el candidato de la alianza Juntos Haremos Historia.

Dicen también en redes sociales que si “ese Peje Lagarto no se inclina a respetar a las instituciones y a la propia sociedad, que ni se meta a la contienda presidencial porque va a perder por cochino, puerco, corrupto  y peje-tonto…”

De hecho, ​el historial académico del ex líder nacional del partido Morena –hoy flamante candidato presidencial-, también muestra su bajo rendimiento escolar al promediar solo 7.72, así como siete materias sin aprobar de las 35 que conformaban el plan de estudios en 1973.

En el primer acto del video-reflexivo, se advierte que López Obrador “es una papa” en historia, ya que públicamente dijo que ¡México se fundó hace más de diez mil años…!

El pitorreo en su contra no es gratuito, sino que el personaje es parte de todo este show mediático, se entregó “de a pechito” a ser corrompido por la Mafia del Poder, es decir, no hay tanta necesidad de esforzarse de hacerle preguntas científicas a un mentecato cuando de ante mano no posee una cultura universal.

López Obrador está en una coyuntura donde su propio enemigo es Andrés Manuel, toda vez que el mismo Estado mexicano le permitió escalar peldaños que él nunca imaginó, creyéndose que llegará a la presidencia de Palacio Nacional, sino más bien, se vaticina su victimización. Se auto-calificará ser una víctima más del Estado y culpará a la sociedad en su conjunto de encubrir a las mafias del poder, en caso de perder. De eso existe seguridad que así va a pasar, porque la historia no miente.

“Es un país que se fundó hace diez mil años”, dijo con iracunda sorna en una de tantas entrevistas que la televisión mexicana le ha abierto las puertas, solo para exhibir su ignorancia despreciable que asemeja ser un mezquino, un rastrero y abyecto capaz de las mayores felonías.

Como segundo acto, en televisión abierta volvió a cometer otra pifia históricamente imperdonable en un país que además de comer tacos, tamales y atoles; poseer el comercio informal convertido en el tianguis más grande de América Latina, así como presumir su privilegio de ser fanático del fútbol profesional en lugar de formar parte en la construcción de una nación de intelectuales y profesionistas, a pesar de que sus horizontes son negativos debido a las crisis económicas que han golpeado a todo el mundo.  

López Obrador convidó nuevamente ser un patético iletrado, cuando un conductor de televisión le estresó en su nariz con “una pregunta de primaria” que estalló en su poca receptividad, al detallarlo como “AMLO, el deportista”.

-“…Ya arranca la serie mundial el domingo… ¿mantiene su favorito?…” –Le preguntó el periodista que lo entrevistaba, a lo que sintetizó López Obrador.

-eeeeeehhhh…. ¿serie mundial? -Respondió con marcadas dudas mentales…

-…Las Grandes Ligas….  –aclaró en ayuda el conductor de noticias…

-ahhhh…. sí… sí… sí… este…lamento (sic) lo que sucedió (…resic…) Hugo Sánchez es el mejor futbolista…

Si bien era una pregunta de béisbol y no de fútbol, en este contexto, además de la espantosa dislexia con que se ha desenvuelto para “ganar el voto” de un sector de inconformes, enriqueció su destreza de ser dueño único de su ayuno intelectual en esta y muchas otras materias más…

En el tercer acto del video, se hace alusión si López Obrador habla idiomas.

“No hablo inglés porque no me da tiempo de pensar”, respondió con el infortunio onomatopéyico al esbozar silenciosamente un ¡…glup…!

La génesis de López Obrador es entendible, proviene de una cuna humilde donde efectivamente se le dificulta hablar el idioma español, incluso le era prohibido conocer más allá de las ciencias de la vida.

-Hola…, soy Fernanda, ¿do you speak english?, se le interrogó al Peje.

De cierta manera incomodó al tabasqueño la pregunta, por lo que Andrés Manuel, literalmente respondió con suma torpeza:

-No… no… no… este… Fernanda… este… no hablo inglés. No…. no… lo hablo bien…, para eso van a ver traductores. Además no me da tiempo por pensar…

Intelectuales y periodistas destacan que si algo ha enseñado la historia de las encuestas en este México-2018, es que fallan…, no son exactas y los resultados finales arrojan otros datos que no estaban previstos por esta herramienta de comunicación. Esto ha sucedido en las últimas tres contiendas presidenciables. ¿Por qué debiera ser diferente ahora?

La soberbia postura del candidato de Morena, Andrés Manuel López Obrador, en todos sus actos lo pinta como lo que es, un dictador a ultranza y caduco, sus palabras ante los integrantes de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), afirmando displicente en tiempo presente -ya como quien porta la banda presidencial-, afirmó: “Vamos a revisar técnicamente el proyecto sin asustar a nadie, propongan ustedes cinco técnicos; cinco técnicos del gobierno y cinco técnicos de nosotros (…)”

Como cuarto acto, López Obrador no responde preguntas de primaria…, es decir, adujo que él “es dueño de mi silencio y de mi postura (…)”

Para rematar con su imberbe sapiencia, en un quinto acto López Obrador no distingue algo de la naturaleza, “la gran diferencia entre los animales y humanos”.

“…Como todos sabemos, la diferencia entre nosotros y los animales, es que nosotros somos seres humanos”.

Y como sexto acto, su “excelencia” académica. López Obrador estudió de milagro Ciencias Políticas en la UNAM. Pero lo interesante es que reprobó Economía, Matemáticas, Ciencias Políticas, Ciencias Sociales, Estadística, entre otras, y así dice estar “preparado” para gobernar a una Nación.

El encono de la vulgaridad del histriónico Víctor Trujillo, quien conduce su famoso programa Brozo, le puntualizó a López Obrador quedando perplejo: “Si eres un burro, eres de los míos”.

Los ojos enrojecidos de López Obrador se inyectaron de odio y coraje, y de impotencia para contrarrestar el ataque del soberbio payaso, pero pudo hacer mayor cosa sino que –como dirían los chavos- “aguantó vara”.

Brozo Trujillo le extendió la mano a López Obrador, solo que éste turbado por el suceso, solo esbozó ligera sonrisa por la malicia del payaso tenebroso.

¡Lo que se ve… no se juzga…!

No cabe duda… Ese es Andrés Manuel López Obrador, ¡un peligro para México!

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