Por: Raymundo Medellín R.

 

Decía Winston Churchill que “El que se humilla para evitar la guerra, tendrá la humillación y tendrá también la guerra”. Todo parece indicar que el crimen organizado no acepto la política de “abrazos no balazos”; ni parece que las mamás de los delincuentes hayan tenido influencia en sus hijos para que se portaran bien, en fin; lo sucedido el pasado 26 de junio no fue precisamente un ataque a un jefe policiaco, fue el desafío a un gobierno que ha aplicado políticas para la seguridad de sus gobernados que no funcionan.
Omar García Harfuch proviene de una rancia tradición político policiaca; nieto de Marcelino García Barragán, quien fuera secretario de la defensa con Gustavo Díaz Ordaz, e hijo de Javier García Paniagua, quien fuera a finales de los años setentas titular de la Dirección Federal de Seguridad; García Harfuch, de 37 años, fue nombrado jefe de la policía de Ciudad de México el pasado mes de octubre.
Es indiscutible la trayectoria de García Harfuch en contra de la delincuencia y el crimen organizado, atrás quedan los golpeas propinados a la Unión Tepito y a la Desunión; cabe mencionar que antes de estar al frente de la seguridad de la capital mexicana, García Harfuch fue titular de la Agencia de Investigación Criminal de la ahora Fiscalía General de la República, en la que dirigió capturas de importantes narcotraficantes, lo que no gustó mucho al fiscal Gerts Manero; una de esas detenciones fue la de Dámaso López, el Licenciado, quien era considerado uno de los hombres fuertes del cartel de Sinaloa tras la captura del Chapo Guzmán en 2017.
Teorías sobre el atentado pueden leerse de diferente manera, lo que si queda claro es que el crimen organizado no entendió la política que se pretende con la delincuencia y que este atentado en la capital de la república, no se puede entender como una agresión a un jefe policiaco, el que esos criminales hayan realizado tal operativo es un reto al gobierno y se debe responder con energía y con todo el peso de las instituciones de seguridad, porque ellos, con estas acciones dejaron en claro que prefieren los balazos que los abrazos.
Se ha dicho que la política contra el crimen no va a cambiar, creo que se va a seguir aplicando el principio de abrazos no balazos dijo el presidente “No haremos la balandronada de declarar la guerra… no si el gobierno no ha declarado la guerra, es el crimen organizado el que desde hace ya mucho tiempo se la declaro al gobierno y no solamente por parte del Cartel Jalisco Nueva Generación, el general secuestrado en los límites de Puebla y Veracruz es otra muestra del poder que tiene la delincuencia organizada
De no tomarse las medidas pertinentes para hacer frente a los carteles de la droga, solamente queda esperar cuando será su siguiente ataque y quién será la víctima; ya asesinaron a un juez, luego el atentado al secretario de Seguridad en la capital de la república, Omar García Harfuch… Quién sigue?                                          (Fotografía Latinus)

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