Susana Marquina

Me considero una mujer exitosa y atractiva, por ello cuido todo aquello que tiene que ver con mi físico, destino mucho tiempo al cuidado de mi piel, la cara, no se diga mis manos y las uñas, a las que considero una de las formas más apropiadas de entablar comunicación con las personas, siempre las estoy moviendo expreso mucho con ellas son pequeñas, delgadas con puntas planas, realmente me gustan mis manos. Voy al Gimnasio todos los días, al salir de mi trabajo realizo ejercicios en la caminadora , en la escaladora y no se diga pesas, como digo el físico es parte de mi éxito en el mundo de ventas donde me desenvuelvo, pero si hay algo que es parte de mi belleza y que yo lo sé, es mi cabello, negro frondoso, sedoso, porque lo cuido tanto o más a que a mis manos, no escatimo en tratamientos y en el comprar cajas de shampoo que luego almaceno, mi cabello es largo, delgado ,me llega a la mitad de la espalda, ocupo mucho tiempo en lavarlo, en secarlo y darle volumen pero vale la pena, me encanta.

Sin embargo un día comencé a sentir comezón cerca de la nuca y orejas, de camino al trabajo, cuando estaba comiendo, al dormir , al principio no le dí importancia, pero la picazón se extendía a toda la cabeza, a veces era insoportable sobre todo si me encontraba al sol, a veces disimulaba y no me rascaba pero era casi doloroso pensar en no hacerlo, así que preocupada por tener caspa o alguna infección acudí al médico.

El doctor revisó tomo mis signos generales, los reflejos, latidos de mi corazón y luego procedió a revisar mi cabeza, me pido que bajara de la zona de auscultación y que me sentara para darme el diagnóstico, su rostro preocupado me lleno de temor, me miró como no sabiendo que decir o como empezar y por fin dijo:— usted tiene pediculosis.

Una enfermedad que data desde la época de los primeros egipcios, el rastro más antiguo de infestación fue hallado en las momias, constituye un problema grave, siempre vigente, porque se extiende con inusitada rapidez cada vez que hay catástrofes naturales, guerras, extrema pobreza o hambrunas, todos ellos síntomas de sociedades en crisis, por ello se debe considerar que el problema no se presenta aislado, sino que depende de otros factores, en los que sin duda se debería actuar.

Su enfermedad por tanto se inscribe en el momento que actualmente vivimos, un país donde desaparecen 43 jóvenes estudiantes en el estado de Guerrero y el gobierno federal da como resultado el cierre del caso, o las decenas de jóvenes desaparecidas en el Estado de México, apareciendo muchas de ellas muertas con signos de golpes y violación, donde el único patrón existente es que sean mujeres jóvenes, no importa si son maestras, estudiantes universitarias, empleadas, desaparecen al salir del trabajo, de la escuela cuando han ido a una fiesta, la gran mayoría de ellas son buscadas incansablemente por sus familiares, antes de que se dé una alerta Ámber por las autoridades, luego si son encontradas el dolor es mayor para sus familias porque no las encuentran como quisieran : vivas .

En estos momentos la crisis económica alcanza niveles fuera de toda lógica, el peso se encuentra devaluado con respecto al dólar, la canasta básica casi imposible de surtir, y qué decir de la guerra que se libra en varios estados de la república, donde los muertos siguen siendo solo cifras, agregue a ello los escándalos de corrupción y los accidentes causados por negligencia, los presos políticos, la represión en las marchas, la falta de empleos, las decenas de fosas clandestinas sin que haya respuesta de las autoridades, realmente un momento de crisis donde las organizaciones sociales y los partidos políticos están ante los ojos de los ciudadanos como aparatos sin rumbo, sin ninguna credibilidad, la migración constante tanto hacia el norte del país como en el sur, donde se suman más muertos, más tragedias personales y la corrupción, los secuestros a la orden del día , los asaltos a mano armada , el aumento de la trata de personas, y las extorsiones, algunos intelectuales dicen que las personas nos enfrentamos a un Estado fallido.

Me pareció que su explicación había llegado a su fin, perpleja lo mire sin atinar a preguntar más, sumida en la reflexión de todo lo que me había dicho, preguntándome como podíamos subsistir en un lugar así, de pronto recordé que en medio de todo el trabajo que desempeñaba siempre salía con miedo a la calle , que yo misma había sido asaltada en alguna ocasión mientras manejaba mi camioneta por el circuito interior, mientras los carros quedaron varados un momento por lo intenso del tránsito, un sujeto con pistola en mano, toco fuertemente mi ventanilla en forma amenazadora, exigió mi bolsa con todo lo que tenía dentro, el terror me invadió, se la entregué pero después el miedo aumento cuando lo ví alejarse entre los autos, saltando la barda de contención del circuito, llevaba ahí en mi cartera toda la información de mi persona, credenciales, tarjetas, fotos, todo sobre mí. Un escalofrío recorrió mi nuca, por un momento había olvidado la comezón, la picazón en mi cabeza y el porqué de mi visita al médico.

El doctor comenzó a llenar la receta, explicando las medidas a tomar yo solo pensaba que no sabía a qué enfermedad se refería el doctor pero sin duda era algo muy, muy grave.

 

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