Ciudad de México.- Miles de habitantes de la alcaldía Álvaro Obregón denunciaron que los microsismos que se han registrado en la capital de la república se originaron principalmente por la inducción de explosivos con la utilización de potentes cartuchos de dinamita, para romper parte de la plataforma tectónica de la zona que es pedrajosa.

Los incidentes se comenzaron a registrar desde hace más de seis meses; “todos pensábamos que se trataba de movimientos telúricos naturales, pero no”, confesó Juan Prieto Alcázar, habitante de la zona quien denunció que las explosiones subterráneas siempre se vienen haciendo por las noches y madrugadas, alertando a millones de habitantes que hasta pensaron que “nacería un volcán” en la periferia de la Ciudad de México.

Conforme a una investigación periodística, los colonos se quejaron que la titular de esta demarcación, Layda Sansores, le ha restado importancia a las quejas ciudadanas ya que se presume que “está coludida con empresas constructoras, las cuales le están entrando con su moche”.

“La verdadera razón por la que se va el agua –narró Joel Miranda, otro colono afectado-, amigos que tengo en el gobierno capitalino,  explicaron la situación y en realidad, como siempre, solo disfrazan las cosas para engañar a la gente”.

Realizan excavaciones profundas para construir tal vez hasta una presa, toda vez que infinidad de hogares familiares se quedan sin agua todos los días y a todas horas, para desviar el vital líquido a las nuevas Torres de Calle Diez a un costado de la alcaldía Álvaro Obregón.

Destacó que conforme a los planos de ingeniería y arquitectura, en esa zona que ancestralmente padece del suministro del agua, ahora tienen otro gran reto que es prácticamente el robo descarado del vital líquido para llenar las albercas que tendrá ese complejo inmobiliario.

Si bien comentó que la excavación la estaban realizando en Barrio Norte pero como no les funcionó por sus malos planteamientos de ingeniería, “vinieron aquí en nuestra zona, eso nos está afectando a nosotros y a más colonias cercanas”, señaló.

La farsa se centra en que el gobierno de Layda Sansores fue para engañar y engatusar a la comunidad de la demarcación para beneficio propio, es decir, la alcaldesa prefirió entrar en negociaciones turbias con las constructoras para que estas tuvieran la plena libertad de construir sus torres de hasta 20 pisos.

Según habitantes afectados, aclararon que las instrucciones tuvieron su origen directamente por la alcaldesa Layda Helena Sansores San Román, misma desde que fue diputada federal, “tiene nexos con las constructoras de las nuevas Torres de la Álvaro Obregón.

Microsismos han generado pánico

En meses pasados, se comenzaron a registrar movimientos telúricos con una magnitud de 2.1; los temblores forman parte de una secuencia sísmica que inició el 12 de julio pasado.

En redes sociales se destaca que del 12 de julio al 9 de agosto, el Servicio Sismológico Nacional (SSN) ha reportó 20 microsismos de magnitudes entre 1.8 a 3.0 grados en la alcaldía Álvaro Obregón.

De acuerdo con el sismólogo del SSN, Víctor Hugo Espíndola, las condiciones geológicas de la Ciudad de México son propicias para que se registren nuevos microsismos como los ocurridos en los últimos días, por lo que es necesario que la población esté consciente de que vive en una zona de alta actividad, advirtieron especialistas.

“Lo que hace falta es que la población se acostumbre a que vive en una zona sísmica, pues donde ya ocurrió un temblor, habrá otro”, aseguró Espíndola, pero para los pobladores de la Álvaro Obregón eso es totalmente falso, porque no es nada raro que la secuela de una explosión subterránea con dinamita, esté acompañada por uno o varios movimientos sísmicos con diversas magnitudes en la escala de Richter.

Sin embargo, el funcionario detalló que siempre ha existido sismicidad en el Valle de México, pues está asociada a decenas de fallas geológicas dentro de la ciudad. Por eso, consideró que las autoridades han actuado de forma correcta al modificar las normas de construcción, para garantizar la seguridad de los inmuebles.

Del 12 al 19 de julio, el SSN detectó 19 microsismos con epicentro en la capital, llamados así porque son de baja intensidad y duración, aunque para la alcaldesa Sansores “no existen”

Denuncian que los constructores inmobiliarios seguramente están corrompiendo a la alcaldesa Layda Sansores con 50 millones de pesos semanales, “para hacerse de la vista gorda”.

De tal suerte que el especialista explicó que si bien en 2019 ya se detectaron más movimientos que en todo 2018, eso no significa que haya terminado la liberación de “energía” o que no sea posible que haya uno más intenso.

“No podemos decir que no ocurrirá otro sismo grande, de 3.5 o 4; no lo podemos predecir, pero tenemos las condiciones para sismos mayores”, explicó.

Por ello, exhortó a los capitalinos a tomar previsiones: “Una cosa es que se mantengan tranquilos (los habitantes) y otra cosa es decir que no se corre ningún riesgo”.

Por separado, Alberto Pérez Rojas, especialista de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), explicó que la energía requerida para un movimiento telúrico es muy alta, por lo que su origen no es la extracción en mineras o mantos acuíferos.

El 28 de julio pasado se registró un sismo de magnitud 2.2 en Álvaro Obregón, mientras que el 18 de julio se reportaron dos más el mismo día con magnitud 1.8 y a una profundidad de dos kilómetros y 16 más los días 12, 13, 14, 16 y 17 de julio en esa misma alcaldía.

Las magnitudes de los sismos, de acuerdo con el SSN, han sido bajas, sin embargo son percibidos en varias zonas de las Ciudad de México debido a la cercanía al lugar del epicentro y su poca profundidad, eludiendo que esos temblores son producto de las zonas dinamitadas en Álvaro Obregón.

 

 
 
 

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