Jesús Yáñez Orozco 

 

Ciudad de México, (BALÓN CUADRADO).- Aquella lapidaria frase de Jorge Luis Borges, “somos los que leemos”, sirve de acicate al mexicano. Sobre todo, porque también opinaba que “el futbol es popular porque la estupidez es popular”. Pues de los 130 millones de habitantes, en territorio nacional, sólo alrededor de cinco millones tienen el hábito de la lectura. En Japón, en contraste, 91 por ciento de la población tiene la costumbre de leer. Palabra como agente liberador.

Y si no leemos ¿qué somos?

Y ¿qué somos? si sólo nuestro referente discursivo del balompié es la televisión –cuyos cronistas suelen usar entre 300 y 600 palabras en sus narrativas, cuando el idioma español tiene entre 80 mil y 100 mil vocablos–.

En parte, debido a este fenómeno, se entiende a qué obedece que no haya editoriales especializadas en literatura y deporte, futbol en particular, que reduce la “estupidez popular” a que se refiere Borges.  

España y Argentina son dos países de habla hispana que tienen una nutrida cultura de balompié y letras.

En México hay pocos escritores especializados en futbol y literatura. Destaca, entre ellos, Juan Villoro, autor de Dios es Redondo, entre otros libros. Alejandro Toledo lo ha hecho desde el box. El Futbol a Sol y Sombra, del fallecido literato uruguayo Eduardo Galeano también es un libro emblemático para habla hispana.    

Según el diario La Jornada, en una nota del 23 de abril pasado, la reducción de lectores en México cada año es ya tendencia. El 41.1 por ciento de la población alfabeta en el país leyó al menos un libro en los últimos 12 meses, menor a 45.9 por ciento registrado en 2016 por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Prácticamente cuatro de cada 10 adultos en el país acuden a la lectura, entre ellos se consume 3.4 libros por año, ligeramente por arriba de 3.3 registrado en 2019, publicó el organismo en el marco del Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor.

La mayoría de los mexicanos, 38.7 por ciento, lee para entretenerse; por trabajo o estudio lo hace 27.1 por ciento; 25.5 por ciento por cultura general y también destaca 7.4 por ciento por su religión.

Siendo la literatura el texto de mayor consumo.

Por eso resulta entrañablemente halagüeño el relanzamiento con una nueva portada de “Los 10 Grandes del Futbol Veracruzano”, y la muestra de la nueva obra “Golpes y Patadas del Covid-19 al Deporte”, serán el marco de la presentación de la Editorial Graderío, que desde ya se convierte en la única especializada en libros deportivos y balompié, en particular, en México.

La presentación, de la editorial y los dos libros, está programada para el 21 de diciembre de 2020 a las 10:30 horas en la página de Facebook del director de la misma: https://www.facebook.com/diego.hernandeztejeda y en la Fan Page de la propia editorial https://www.facebook.com/EditorialDeportiva.Graderio

Graderío es un proyecto en el que venía trabajando desde antes que se registraran los primeros contagios y muertes por la pandemia en México –febrero-marzo pasados–.

Y surge en un momento de incertidumbre –social, económica, política y sanitaria–, pero en el que, a la vez, la gente ha aprovechado más tiempo, en ocasiones a manera de terapia, para leer cualquier tipo de literatura.

También Graderío nace ante la necesidad personal de una Editorial especializada en futbol y del resto de los deportes en México, después de una auto publicación y recorrer “una y mil editoriales” con textos “bajo el brazo con muy poca suerte”, lamenta Hernández.

Para Graderío, agrega, que es la única y posiblemente la primera en México, dedicada exclusivamente a libros deportivos y de futbol, será importante invitar a autores talentosos que no han tenido la oportunidad de publicar sus obras especializadas, porque las grandes editoras en el país y el mundo le dan mayor importancia a otro tipo de literatura.

“Desde luego una parte muy importante para esta nueva editorial, serán nuestros lectores en México y el resto del mundo por lo que otra de nuestras metas es ofrecerle las historias que quieren leer, y saber más de sus héroes y villanos”, puntualiza.

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