Manuel Aparicio

 

Hoy les quiero compartir algo que llamo poderosamente mi atención: Acudí a Nezahualcóyotl, a una charla con el catedrático de la UNAM, el maestro en derecho Santos Montes Leal para hablar sobre lo que le sucedió a 3 jóvenes albañiles quienes después de ser torturados, fueron obligados a confesarse miembros de la delincuencia organizada y dar nombres de familiares y amigos para involucrarlos en supuestas actividades delincuenciales. 

Bueno, al término de la charla circulando por una de las principales avenidas del municipio, la avenida Chimalhuacán, observé a dos féminas con uniforme de tránsito del Estado de México; una de ellas, tratando de evitar que un automóvil Jetta, pintado de color blanco, sin placas y con un letreo de taxi, continuara circulando por el carril confinado del transporte público de pasaje llamado “Mexibus”.

El asunto es que el “conductor”, subió su cristal polarizado, se reclino en su asiento y jamás hizo caso a la indicación bajar el cristal para escuchar a la representante de la autoridad de tránsito que, por lo menos merecía una explicación del por qué este taxista circulaba por un carril expresamente prohibido. Sin embargo, la elemento de tránsito pasó un buen rato y no le quedó de otra que hacerse a un lado porque venía el Mexibus, y tuvo que dejar ir al infractor.

Por la cara de la uniformada pude notar su frustración al enfrentarse a ese tipo de actitudes; que en el caso de este patán, esperó “pacientemente”  a que llegara el Mexibús, porque sabía que tendrían que liberarle el paso; y, así fue… Pero este conductor, ni por la más esencial vergüenza, se salió del carril y continuó circulando como si nada…

Ah, por cierto pude también comprobar la solidaridad entre corporaciones; justamente atrás del Jetta, se encontraba una patrulla cuyos tripulantes miraban con curiosidad o seguramente con burla que el taxista se mantenía en actitud retadora haciendo pasar el coraje de su vida a las dos mujeres que pusieron a lidiar con personas como el chofercillo ya descrito, y los patrulleros nunca intervinieron… las dejaron a su suerte.

No sé, si fue buena idea de las autoridades de policía y tránsito del Estado de México, nombrar mujeres para atender la circulación vial, porque cuando hay infractores como el señalado, que son muchos, las exponen a que les falten el respeto o que puedan lastimarlas, porque nunca recibieron el apoyo de nadie.

Y para que no quede duda, como dije el taxista continuó circulando por el carril confinado, le siguió la patrulla policíaca municipal, otros vehículos cuyos conductores tienen las mismas costumbres y hasta motociclistas, pero las uniformadas…Bueno, ustedes díganlo.  

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