Blas A. Buendía y Paul Aguilar (Reportero Gráfico)

 

Con base a la tesis doctoral del escritor estadounidense Gene Sharp que propone 198 técnicas para que pueblos subyugados puedan enarbolar una estrategia y encauzar una revolución no violenta, contrarresta la fuerza inmoral del gobierno mexicano que mostró su brazo ejecutor para exterminar la tendencia política de FRENA, un movimiento pacífico que ha creado conciencia entre millones de mexicanos y que se han sumado a la demanda de que renuncie el presidente Andrés Manuel López Obrador, por su incompetencia.

Pese a su derivación de pertenecer a un país absolutista que impone anticonstitucionalmente reglas militares para ampliar su dominio, como es Estados Unidos, en el mundo de la literatura se advierte que “Gene Sharp no es el Che Guevara, pero es posible que haya tenido más influencia que cualquier otro teórico político de su generación”.

Su mensaje esencial –afirman- es que el poder de las dictaduras proviene de la obediencia voluntaria del pueblo que gobiernan, y que si la gente puede desarrollar técnica para retener ese consentimiento, estos regímenes se derrumban.

Con base a ello, Sharp suministra una lista de 198 “armas no violentas”, las que van desde el uso de colores y símbolos hasta funerales simulados y boicots, y que hasta este momento el movimiento pacífico de FRENA, que ha demandado acabar con la absolución de un régimen chavista castrista porque atenta contra la constitucionalidad y soberanía de México, encontró inmediata respuesta a la epístola represiva amlista, una clara y llana amenaza del Estado.

Para no variarle a la serie de equivocaciones que viene cometiendo un día sí, y otro también el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, la Presidencia de la República hizo púbico una carta amenazante de utilizar todo el músculo represivo de la Guardia Nacional.

En los vaivenes que han deformado la paz social de México desde que asumió el poder el populista López –como si se tratara de una premonición en el avasallamiento para vencer a la dictadura pejista y retomar el camino de la democracia por parte de pacifistas-, el gobierno federal conjeturó el pasado dos de noviembre su afán revanchista para inventar y sembrar acciones pueriles, difamando al movimiento FRENA, acusando que “existen irregularidades como la venta y distribución de enervantes y hasta de armas de fuego”.

Ante ese sofisma, el gobierno lopista emitió una advertencia total y abiertamente represora:

“En el ejercicio de la facultad reglamentaria que me confiere el artículo quinto transitorio de la Reforma Constitucional, mismo que me da facultad para comandar a las Fuerzas Armadas en materia de Seguridad Pública, ordeno la detención de personas, incluyendo migrantes, asegurar bienes, ejecutar órdenes de aprehensión, etcétera, hago un llamado a la Guardia Nacional para intervenir en el campamento FRENA, ubicado en la plancha del Zócalo capitalino”. Reza literalmente la amenaza gubernamental.

Alrededor de ese sitio, cabe señalar, en horas recientes agentes militares encubiertos comenzaron a operar en contra del movimiento pacífico FRENA, generándose conatos de violencia y zozobra encabezados por las propias fuerzas de la milicia nacional.

“En caso de encontrar las armas, las drogas y demostrar todos los delitos que se les imputan, la Guardia Civil tiene la facultad de detener, procesar y llevar a cabo el encarcelamiento de todas las personas que se encuentren dentro de dicho ‘campamento’”, pronunció.

Como ya es sabido -dice la carta represora amlista-, “esa gente” está invadiendo la Plaza de la Constitución desde hace más de un mes y ha incurrido en varios delitos como “uso de drogas, portación de armas e invasión de espacio público”.

“Se le pide a la guardia Nacional actuar con toda su fuerza a partir del día 16 de noviembre, hasta desalojar por completo al grupo subversivo FRENA, de la Plaza de la Constitución”, puntualiza la consigna firmada por el presidente de los Estados Unidos Mexicanos, Andrés Manuel López Obrador.

En contra parte, un día anterior a esa acción dominadoramente intimidatoria, el dirigente de FRENA, Gilberto Lozano, consideró: “Se logró conjurar la amenaza que teníamos de generar un altercado o reyerta en el Zócalo, como una manera en que el gobierno en forma perversa buscaba disuadir a los mexicanos a presentarse y desbordar la avenida Reforma el próximo sábado 21 de noviembre, partiendo desde el Monumento de la Revolución”.

Si bien indicó sobre la existencia de algunas personas de buena fe que decidieron quedarse en el Zócalo, muchas otras obran de mala fe, toda vez que –indicó-, “ahí está el Caballo de Troya que dejamos solo, y el grupúsculo con algunas conexiones non gratas de infiltrados, o de gente que quiere convertir el campamento o lo quiso convertir en su modus vivendi”.

En torno a todos estos sucesos, se observa que los simpatizantes del movimiento pacífico FRENA fueron más razonables en retirarse para evitar cualquier confrontación con militares de la Guardia Nacional, no obstante que se detectaron a infiltrados y vividores por parte del gobierno federal, es decir, “gente que no es de FRENA, y nunca lo fueron”.

Anunció que FRENA está decidida a dar el siguiente paso, aunque para la prensa convencional que notoriamente ha sido sobornada para los lóbregos fines lopistas, ya dieron por concluido la gesta libertadora de FRENA. “No vamos a dejar respirar al señor López, sin que esté pensando en que debe presentar su renuncia”.

Pese a toda esta lucha, los críticos del gobierno no dudan que López Obrador suelte más aún su tendencia devastadora contra la sociedad: “El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, utilizó su programa semanal para advertirle al país que Gene Sharp era una amenaza a la seguridad nacional”.

De tal suerte, la obra de Gene Sharp recobra vigencia desde las laderas de lucha de FRENA que no es violenta, pero sí reflexiva como también lo asegurara el activista político serbio, Srdja Popovic, “no importa si uno es negro, blanco, cristiano, homosexual o de alguna minoría oprimida: es utilizable. Si se estudia, cualquiera puede aplicarla”.

Popović fue uno de los líderes del movimiento estudiantil Otpor! que ayudó a derrocar al presidente de Serbia Slobodan Milošević., y Andrés Manuel López Obrador va por esa línea, que ya próximamente tendrá que hacer maletas, salir de Palacio Nacional y dejar el poder de forma pacífica sin violentar a la Patria, que pese a ello, deja un legado mortuorio, es decir, una estela de miles de personas fallecidas, provocada por la pandemia del Covid19.

Si en este momento López Obrador dejara la presidencia, extraordinario favor le haría al pueblo que solo espera esta noticia que le caería como “anillo al dedo”, sacudiéndose el yugo de un sujeto impreparado y no apto para gobernar a toda una gran Nación, como México.

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