*Rosas y chocolates ¿por fusiles, balas de goma, tanquetas, contra el crimen?

 

Por Luis Repper Jaramillo*

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En su segundo intento por ganar la carrera presidencial, el entonces candidato del PRD, Andrés Manuel López Obrador tomó como bandera el combate a la corrupción en la que Vicente Fox había sometido su gobierno en conflictos de interés. Por una parte la Señora Marta (Marta Sahagún, su esposa. El poder tras el trono) y de sus hijastros (Manuel y Jorge Bribiesca Sahagún) que se hicieron millonarios al amparo de su parentela con casas del Infonavit abandonas, que ellos compraron y revendieron… y nada pasó.

Luego de estas verdades, López pierde la contienda electoral ante el panista Felipe Calderón, enardecido y desquiciado el tabasqueño arremete contra todos, especialmente contra los habitantes del DF y las instituciones federales a las que en un discursos en el Zócalo capitalino refiriéndose al gobierno de la república al diablo sus instituciones, aludía al INE, al TEPJF, a la Secretaría de Gobernación, a Los Pinos, etc.

Luego de su segunda derrota, pelea con el PRD, que lo llevó a la Jefatura de Gobierno del DF y en dos ocasiones como candidato presidencial, para abandonarlo y crear su propia empresa político/familiar, Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) del que es dueño y presidente vitalicio.

En ese papel persiguió por todo el país al Presidente Calderón, para cuestionarlo, exhibirlo, denostarlo. Peor cuando éste declara su “guerra fallida” a la delincuencia organizada para lo cual utilizó al Ejército, la Marina y la Policía Federal (militares habilitados como civiles) como antagonistas de los cárteles, con el vergonzoso resultado de más de 122 mil 460 asesinatos entre castrenses, sicarios, delincuentes, policías y colaterales; es decir, personas inocentes que se encontraban el día, la hora y el lugar equivocados en el intercambio de metralla, entre malos y buenos.

Para culpar al panista (porque nunca asimiló la derrota electoral) durante ese sexenio (2006/2012) criticó la utilización de los soldados, marinos y federales en las encarnizadas batallas. Sostenía que los uniformados no deberían combatir al crimen porque no era su función, ellos tienen que salvaguardar la soberanía y territorio nacionales por tierra, mar y aire.

Exigía que los olivos, albos y azules regresaran a los cuarteles a cumplir su obligación con la Nación y no estar en las calles peleando una guerra equivocada, para eso están las policías ministeriales, estatales y municipales.

Esa bandera la ondeó a lo largo de 12 años (seis de Calderón, seis de Peña Nieto) reclamando el uso ilegal e inconstitucional de las fuerzas armadas en responsabilidades civiles.

Con ese target, desde 2011 cuando su empresa familiar caminaba hacia la formación de partido político, el señor López traía entre manos la seguridad de que esta posición le daría votos, afectos, simpatías, acarreados y plus para su sueño presidencial: ningún militar en las calles combatiendo la inseguridad y  la delincuencia organizada

Así se placeó por calles, veredas, plazas, explanadas, medios de comunicación, entrevistas que le darían lo que buscaba: el aplauso fácil, el apoyo endiosado, la imagen mesiánica y lo que buscó siempre, los votos que lo hicieran presidente de la república.

Por si lo olvidó,  hoy como inquilino de Palacio Nacional, le recuerdo sus palabras, discursos, peroratas y exabruptos respecto a la utilización de las fuerzas armadas deambulando por las calles, para hacer el trabajo que las policías civiles, no pueden, no saben o no pueden hacer: cuidar a la ciudadanía.

Andrés, esto dijiste el 21 de marzo de 2011, en el Auditorio Nacional de la CDMX, cuando legalmente tu empresa familiar MORENA, logró convertirse en Partido Político, para recibir dinero digno (de los impuestos del pueblo) que ustedes partidos y políticos pervierten y prostituyen.

En el magno escenario presentaste el Proyecto Alternativo de Nación, que según tú, Morena cambiaría la imagen y destino de México ¡¡ sí… cómo no!! En el 6º punto señalas (cito textual) gradualmente se retirará el Ejército y la Marina del combate al narcotráfico

Al año siguiente, el 6 de febrero de 2012, en otro acto masivo hiciste esta promesa “me comprometo a regresar a sus cuarteles al Ejército en seis meses si gano la elección federal del 1 de julio… No debe seguir exponiéndose al ejército, ni socavarlo. Regresarlo en la medida que se va profesionalizando la policía, eso se llevará seis meses, en tanto la nueva policía federal sea la que se haga cargo de garantizar la seguridad”

“El encargo del Ejército es defender la Soberanía Nacional”

Ese mismo día, Andrés Manuel, en un mensaje videograbado transmitido por tus redes sociales ofreciste tenemos que ir sacando al Ejército de las calles. El Ejército no está preparado para esas funciones, es otro su encargo: defender la soberanía nacional

¿Entonces?… ahora convertido en Guardia Nacional sí cuidará las calles, cuando 8 años atrás acusaste que esa no es función, ¿quién te entiende Andrés?

Más acá, el 8 de diciembre de 2016, enrollado en la bandera guinda de Morena y la vista puesta en tu tercer intento por llegar a Palacio Nacional, refutaste al entonces Titular de la Defensa Nacional, General Secretario, Salvador Cienfuegos, del sexenio fallido de Enrique Peña Nieto, que no se resuelve nada con el uso del Ejército, la Marina, de los Federales, con cárceles, con amenazas de mano dura, con leyes más severas. Repito, dijiste, la paz y la tranquilidad son fruto de la justicia”. Lo anterior porque también en la administración priista del peñato, la “guerra fallida “contra el crimen organizado siguió dando fatales resultados.

Peña superó a su antecesor, Felipe Calderón, que según cifras del Sistema Nacional de Seguridad Pública, registra asesinatos del orden de 125 mil 600, del 1 de diciembre de 2012, al 31 de noviembre de 2018, considerado el sexenio más sangriento en la historia de México.

Ya envestido en candidato y triunfador de la elección presidencial de 2018, con el reconocimiento de Presidente Electo, López Obrador seguiste insistiendo en retirar de las calles a los militares, con la idea de acabar con la violencia, desmilitarizando el país y crear una fuerza pública profesional.

El tabasqueño no esperaba que a quince días de iniciar el sexenio de la Transformación de 4ª, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, le jugara una contra al dictaminar la inconstitucionalidad de la Ley de Seguridad Interior, que sus esbirros de Morena y rémoras en el Congreso de la Unión había planchado del Proyecto Alternativo de Nación, que “oficializaba” el papel del Ejército en funciones de seguridad pública en México.

López reaccionó iracundo, anunció (ante el fracaso) un Plan de Seguridad, que cambió radicalmente sus discursos, acusaciones, promesas y amenazas de campaña, consistente en ampliar las facultades del Ejército para frenar la violencia y el crimen organizado.

¿Entonces sí, Andrés? La creación de la Guardia Nacional con todo el poder social, económico, inconstitucional al Ejército para que este cuerpo de élite, conformado por militares, marinos y federales (habilitados como civiles) encabezaran la administración y operatividad a cargo del Secretario de la Defensa Nacional, en tanto la Secretaria de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, en manos –no cabeza- de Alfonso Durazo, tendría injerencia y decisiones nimias.

Andrés estaba convencido de que los militares asumirían TODO el poder en México, al grado de militarizar las calles, con sus consecuencias. Tan era así que sus títeres, en el Senado, Ricardo Monreal y en Diputados, Mario Delgado, con sus respectivos partidos rémora,  estaban seguros que la Ley para crear la Guardia Nacional se aprobaría como la envió su Mesías hasta con faltas de ortografía.

Pero… no contaban con la desaprobación de los grupos parlamentarios de oposición en ambas cámaras PAN, PRI (parchado), MC, PRD, PT, que dieron la batalla modificando, enmendando y sustituyendo artículos del proyecto original, para quitar el mando militar,  dejándolo en manos civiles, bajo la responsabilidad de la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Ciudadana.

El otro punto trascendente que enfadó al inquilino de Palacio Nacional, fue que la presencia militar en la Guardia Nacional será sólo de 5 años (2023), cuando los uniformados volverán a los cuarteles a salvaguardar soberanía y  territorio nacionales.

Finalmente, Andrés Manuel se salió con la suya, parcialmente: le aprobaron su juguetito Guardia Nacional, pero no con mando militar.

Triunfó la razón, sobre la necedad o el “compromiso”

Ahora los mexicano veremos, si aquello que el Señor López criticó al General Cienfuegos, de que no será con más cárceles, con amenazas de mano dura, con más severidad de las leyes como la paz y la tranquilidad llegará a México… lo que me lleva a pensar que a partir del inicio de operaciones de la Guardia Nacional, sus elementos llevarán en vez de fusiles, cachiporras, tanquetas, drones, helicópteros, caballos, motocicletas, balas de goma y estrategia militar, contra la inseguridad y delincuencia organizada, ramos de rosas y corazoncitos de chocolate, para decir a los criminales “por favor pórtense bien”

¡Quiero verlo!

*Miembro de la Academia Nacional de Periodistas de Radio y Televisión (ANPERT) y de Comunicadores por la Unidad (CxU)

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