Servicio de urgencias del ISSSTE empeoran a pacientes, denuncian sus familias

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Decenas de familiares de pacientes del área de urgencias del Hospital de Especialidades de Tultitlán en el Estado de México, expresaron su inconformidad ante el deficiente servicio médico que reciben.

Ausencia de personal médico, falta de información sobre el estado de salud y hasta falta de alimentos, llamadas dietas a los pacientes internados, son algunas de las quejas expresadas.

Algunos de los familiares que pidieron el anonimato por temor a las represalias del personal administrativo de ese nosocomio, relataron que ingresar en fin de semana resulta un pase directo al servicio funerario.

“Tan solo de sábado a domingo, supimos que fallecieron 5 pacientes del área de urgencias, que de acuerdo a sus familiares se agravaron porque no recibieron la atención especializada, 4 más se agravaron y fueron intubados porque detectaron un brote de covid en el área”, señaló un joven que tenía a su padre en coma luego de una cirugía.

Otro familiar dijo que dio alta voluntaria a su padre internado desde hacía 48 horas con la promesa de practicarle una hemodiálisis, “no le dieron de comer, lo tienen a puro suero, no le hicieron nada porque sábado y domingo no hubo personal especializado, de plano dos dias después y ante mi insistencia me dijeron que no se la podrían practicar porque el servicio está saturado”.

A este caso se sumaron más de 20 familiares a quienes les prometieron brindarles información sobre el seguimiento médico de quienes están internados, “no nos dejaron verlos para ayudar a bañarlos, para darles de comer, nos enteramos que no alcanzaron suficientes charolas de comida, otros que las enfermeras no les pasaron los alimentos y solo los tenían apilados”.

Sin embargo otros familiares manifestaron que hay acciones que rayan en la mala praxis y negligencia, como es el caso de una señora que pidió que le dieran un tableta de piridostigmina, que le fue recetada por neurología a su esposo internado cada cuatro horas.

“Las enfermeras este fin de semana me dijeron que no se podía porque no había médico que autorice su ingesta”, y desde hace dos dias no tiene ese apoyo para el seguimiento de su tratamiento. Agregó que su diagnóstico es daño severo cerebral.

Otro caso es de una joven que logró un amparo para que su padre fuera internado nuevamente con atención especializada. Su padre ingreso por baja de sodio, a causa de su hipotiroidismo.

Aunque lo estabilizaron y lo dieron de alta, no mencionaron que adquirió en su estancia en el hospital una infección de vías urinarias.

A los pocos días tuvo fiebres, detectan en estudios de laboratorio privado que tiene alto el sodio, simultáneamente tiene una caída accidental, ingresa a este mismo nosocomio.

Le informan que presenta adicionalmente un cuadro de hidrocefalia que requería una cirugía programada para el 29 de julio. La cirugía no se realizó pero su condición empeoró. Las asistentes de la dirección le informaron que se agravó porque es inoperable.

La verdad que la llevo a ganar un amparo, es que a su padre lo ingresaron por una sepsis, derivada de la infección adquirida en el nosocomio que no le fue informada a la familia. Está internado pero ya en coma.

Y la lista sigue, otra familiar tiene a su padre internado desde el jueves 28 de julio luego de una ulcera, “lleva 4 días sin comer, porque requiere una endoscopia el fin de semana no hubo este servicio”.

Uno más, ingreso una mujer por falla renal, un índice de creatinina de 2.5, con diabetes, consciente, fue estabilizada detectándose una infección de vías urinarias, que ameritaba nuevos estudios. Pero llego el fin de semana y se quedo sin atención médica, dos días. Hoy esta sin saber quien es ni que hace ahí, sin un tratamiento específico, frente a un personal indolente que nunca permitió a sus familiares apoyarla para hidratarse, asearse y darle sus alimentos. Los familiares responsabilizan a enfermería, a las asistentes sociales y a la dirección de su empeoramiento.

Si alguien se queja, las asistentes del director cierran su cubículo y envían policías para calmar a los quejosos, les advierten a los familiares que está prohibido el uso de celulares para grabar o de lo contrario no reciben información y no tienen acceso a sus pacientes.

Urgieron la intervención de derechos humanos y de las autoridades federales de salud y de la Contraloría pues además detectaron que los policías reciben “mordidas” -dinero en efectivo y desayunos- para dejar a quienes pagan, entrar y salir a ver a sus familiares.

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