Vladimir Galeana

Finalmente se salió con la suya. Andrés Manuel López Obrador llego a la Presidencia de la República y mató de inmediato a la Reforma Educativa porque así lo había prometido a los integrantes del cuerpo directivo de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, fracción minoritaria del sector magisterial que se ha distinguido por su proclividad hacia la violencia, pero sobre todo por mantener fuera del control del propio Gobierno Federal los enormes recursos económicos del proyecto educativo en los estados más atrasados del país: Chiapas, Oaxaca, Guerrero y Michoacán.

La violencia ha sido el sello distintivo de esta organización magisterial, y hay que señalar que el proyecto educativo siempre les ha importado poco porque lo importante son los enormes salarios que se adjudican quienes toman el control de la dirigencia magisterial. Para decirlo de otra forma, muchos directivos de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación tienen salarios de más de seiscientos mil pesos por mes, y el Presidente López Obrador ha decidido mantener los ojos cerrados porque hizo un pacto político con ellos para alcanzar la Presidencia de la República.

Mientras los integrantes de la coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación están más preocupados por mantener sus canonjías políticas y económicas, la dirigencia nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación se confirma como un actor fundamental de los cambios que requiere este país, y han procedido a la estructuración de una serie de propuestas sólidas que serán importantes en los momentos decisivos para los procesos formativos en el país.

Los miembros de la dirigencia nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación han logrado que en la nueva Reforma se inserten las propuestas que hicieron los propios maestros de todas las latitudes del país, a fin de garantizar que se respeten los derechos de los docentes en el nuevo marco regulatorio, pero también se congratulan de que se hayan incluido propuestas como el fortalecimiento de las escuelas normales y el desarrollo profesional docente, así como la obligatoriedad de la educación inicial y garantizar la educación inclusiva.

Mientras la CNTE se ha dedicado a destruir lo que con trabajo hemos construido los mexicanos, la dirigencia nacional del SNTE se preocupo porque durante los foros de consulta del año 2018 los maestros presentaran más del noventa por ciento de las propuestas que posteriormente fueron entregadas a los legisladores, pronunciándose por el fortalecimiento de la educación pública, laica, gratuita, obligatoria, científica, democrática y nacionalista. Y en el caso de los maestros que fueron cesados de forma injusta, logró la reinstalación de 263 elementos y se sigue el proceso de poco más de setecientos de ellos.

El propio Secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma Barragán, reconoció el esfuerzo desplegado por la dirigencia nacional sindical, y señaló que “en la organización magisterial hay un instituto que promueve la capacitación de los maestros y trabaja muy bien”.

Es por ello que el SNTE se congratula por la nueva reforma educativa ya que se tomaron en cuenta sus propuestas y por consecuencia mejoran las condiciones para los maestros. Construir es más fácil que destruir, ojalá lo entendieran del otro lado.

Al tiempo.

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