Blas A. Buendía

 

Existe una geométrica conspiración geopolítica denominada Dictadura Global de las Izquierdas, impulsada insólitamente por el poder económico privado de EEUU, a través de la firma Soros Fund Management, en confabulación con organismos internacionales que se han convertido en potentes pandemias para acrecentar la presencia del socialismo a nivel mundial, particularmente en México, no importando la articulación de un sistema político rebasado y manipulado por iletrados y desvergonzados corruptos.

George Soros, quien  es un magnate e inversor financiero​ húngaro de origen judío y naturalizado estadounidense, siendo presidente del ese consorcio, en complicidad con la Organización Mundial de la Salud, proyectan extinguir indistintamente, a la humanidad con eso de la pandemia del Covid-19, para crear una nueva casta humana menos miserable y más dinámica, toda vez que la pobreza sigue siendo el traspatio del mundo.

Por ejemplo, las corrientes migratorias en América Latina, provenientes del Centro y Sudamérica, extendiéndose hasta con las corrientes migratorias de Europa – como si fueran travesías al estilo Cristóbal Colón o corrientes conquistadoras muy propias de vikingos-, son cobijadas “solidariamente” por el gobierno del sociópata  Andrés Manuel López Obrador, que viene cometiendo fuertes dosis de ilegalidades.

A esa multitud incontrolada de inmigrantes, una vez instalada en el sureste de México desde principios de 2020, se han generado movilizaciones bélicas contra las comunidades chiapanecas.

En un descarado ejercicio de traición a la Patria, el Ejecutivo federal ha ordenado que la Secretaría de Gobernación a cargo de la Ministra en retiro, Olga Sánchez Cordero, entregue cartas de naturalización mexicana para obligarlos a votar en las elecciones federales y locales, a fin de eternizar la corriente de políticos izquierdistas que padecen de trastornos mentales, caracterizándose por el desinterés hacia otras personas, dando pie a la ramificación del socialismo en Latinoamérica.

         (Fotografía BBC News)

López Obrador por América Latina, es por consiguiente un político que en el plan destructor de México, encabeza las reformas socialistas del Foro de Sao Paulo, hoy establecido como el Grupo Puebla, con sede en Puebla-México, cuyo parámetro es el de transformar a México en un sistema socialista omnipotente, para ir apuntalando el bloque de la Dictadura Global Perfecta.

En redes sociales, surge como por arte de magia y “caído como anillo al dedo”, un video donde una valiente mexicana, abogada de profesión y quien vivió muchos años en Cuba, ofrece un peligrosísimo panorama al respecto, que se concatena con el renacimiento filosófico del británico Winston Churchill: “El socialismo es la filosofía del fracaso, el credo de la ignorancia, la prédica de la envidia. Su virtud inherente, es la distribución igualitaria de la miseria”.

Florece también el pensamiento del escritor brasileño Paulo Coelho, quien alerta: “Cuando un político de izquierda dice que acabará con la pobreza, se refiere a la suya”, en clara alusión a la codicia del presidente López, quien de forma irracional hizo multimillonarios a sus hijos mayores  -José Ramón (40), Andrés Manuel (34) y Gonzalo Alonso (28)-, a quienes la vox populi los satanizó  como los trivagos, por ser parásitos que jamás hayan hecho algo productivo y ejemplar en sus vidas, a pesar de haber estudiado en la UNAM, supuestamente.

Las truculentas pretensiones de ambición de poder de López Obrador, quien a lo largo de 20 años recibió multimillonarios apoyos económicos y sobornos en dólares por parte de Cuba, Venezuela, Bolivia, Argentina y otros países clasificados en el Foro de Sao Paulo, se adentra a destruir el sistema mexicano. Ciudadanos asilados en México han narrado con llanto en sus rostros, sus peripecias y desgracias, huyendo de sus países al ser devotados por el comunismo chavista aterrador.

La situación en México es cada día más delicada, porque aun cuando López Obrador anuncie que se irá de la presidencia a partir del 1 de diciembre de 2020 –cosa que parece ser de un demagogo fatídico revolcado entre las boñigas que fielmente le siguen-, dejaría asentadas las bases socialistas para seguir menguando la unidad nacional, convirtiendo a México en otra Cuba o en una colonia integrada por corrientes migratorias, marginando a los nativos de esta nación.

Acabaría con la vigencia ideológica de la Constitución de 1917 –intocada hasta hoy, pese a sus reformas-, atentaría por igual contra los símbolos patrios y crearía otro Estado con diferente bandera, el Himno Nacional sería deformado en sus letras y estrofas con orientaciones socialistas, con un rezo muy común de los resentidos en el poder.

Si a López Obrador se le consideraba hace dos décadas “un peligro para México”, ahora es un proclive y potencial peligro no solo para América Latina, sino un fiel siervo para establecer la Dictadura Global izquierdista perfecta desde México.

Aunque hay que ser realistas. México carece de una economía estable, López Obrador y su pandilla de presuntos delincuentes de cuello blanco insertados en su desastroso y genocida gabinete, se han encargado en seguir saqueando las arcas de la Nación, cuando ellos, en su época de guerrilleros y agitadores profesionales, era los primeros en pegar el grito de protesta en contra de las políticas neoliberales que a lo largo de 36 años, el priismo y el panismo, hicieron y deshicieron de México, como arrogantemente lo quisieron.

La solución del caudillo tabasqueño no era tan solo acabar con la línea política económica neoliberal implantada desde el sexenio de Miguel de la Madrid, y fortalecida con Carlos Salinas de Gortari, sino establecer otros cánones neoliberales aplicados en la izquierda, que en el fondo es el mismo concepto: robarle al país todo lo que se pueda, emulando las aventuras de Ragnar Lothbrok, un agricultor quien en su gran avanzada en alta mar, conquistaba tierras para convertirse en el Rey de los Vikingos.

La pregunta obligada: ¿qué seguirá de todo este multidisciplinario sufrimiento que vive México? La comunidad mexicana deberá crear un estado de información ideológico con pilares fidedignos, un estatus vigorizante y nacionalista para avizorar de los grandes peligros que se ciernen en contra de 130 millones de mexicanos, incluyendo hasta quienes han votado por Andrés el MALO, el luciferino espeluznante de México. 

Andrés Manuel López Obrador pretende superar a su “pariente” López de Santa Anna, quien vendió gran parte del territorio mexicano a los gringos en el siglo XVIII, y quien coyunturalmente aprovechó su largo reinado para saquear al país.

Los López tienen algo en común, entre el MALO de Tabasco y el veracruzano Antonio de Padua María Severino López de Santa Anna y Pérez de Lebrón, fallecido el 21 de junio de 1876 en Ciudad de México. Les nace por naturaleza el odio hacia las clases sociales, creen ser dioses perdiendo los pies en la tierra, cuando  buscan eternizarse en el poder.

De tal suerte que Pauda ocupó la presidencia en once ocasiones, aunque el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM) sostiene que solo fueron seis veces. El tabasqueño está en las vías de “la pubertad” para  envejecer hasta morir, en la cúpula del poder presidencial, pese a sus 67 años de edad.

La apreciación de millones de mexicanos ortodoxos ven con extraordinaria vergüenza cómo la gente común y corriente, camina como  zombis y sin rumbo fijo. Y efectivamente, desde el púlpito de Palacio Nacional -engañosa escenografía montada por el establishment mexicano-, López Obrador sigue, como lo hizo durante 20 años, trazando la Agenda Nacional.

El grado de descomposición social, producto de la ignorancia, en las llamadas “mañaneras” manipula a periodistas comprometidos con la 4T; a sus lacayos, a sus zombis, a sus chairos y a toda esa gama de sujetos engañados, si López Obrador les ordena “comer caca”, inverosímilmente  practicarían la coprofagia.

O más dantesco, simular el horrible film El Cienpiés Humano, que estudia el complejo experimento de cirugía del Doctor Heiter, un especialista en separación de siameses, quien intenta fusionar los sistemas digestivos de tres personas, en contra de su voluntad: dos mujeres norteamericanas (Jenny y Lyndsay) y un japones (Katsuro). Pese a que el experimento se realiza con éxito, las personas empiezan a experimentar los síntomas de la septicemia, la complicación potencialmente mortal por infección. Pareciera que López pone en práctica este tipo de experimentos en su gobierno.

Es el manoseo a ultranza gracias a las enseñanzas propagandísticas de Paul Joseph Goebbels​​, quien fue un político alemán que ocupó el cargo de Ministro para la Ilustración Pública y Propaganda del Tercer Reich entre 1933 y 1945, y auténtico ideólogo del genocida Adolf Hitler, forma parte del manuscrito del presidente López.

Y no se diga del Doctor Josef Mengele, quien hacía experimentos humanos en los campos de concentración nazi, donde se exterminaban a los prisioneros judíos que entraban al infierno de Auschwitz, siendo equipado con cinco cámaras de gas y hornos crematorios, cada uno de ellos con capacidad para 2.500 prisioneros.

El nacionalismo de México cada día entra a una espiral de extraordinario peligro mortal, presumiéndose que López suplantará el sistema alimenticio como el que se lleva a cabo en la dictadura castrista, que a lo largo de 61 años, el pueblo cubano se ha visto obligado a la ingestión voluntaria de heces, ya que los anaqueles de las tiendas de conveniencia lucen vacíos.

Ese es un ejemplo del socialismo que se debe de evitar en México, incluso en algunos discursillos, Andrés Manuel López Obrador gritaba “fuchi caca”, en alusión que su gobierno sería “todo un éxito”, pero a dos años de su gobierno, se ha constituido en un desastre, que al paso del tiempo, los hechos muestras una razón palpable.

Claramente existe preocupación por lo que se comenta en todo el país, respecto a que López realmente no es el problema, sino que el tema es demasiado más profundo. Ha construido las bases para, primero, establecer el socialismo mexicano; posteriormente el comunismo fundando guetos; y, finalmente, suplantar las castas pudientes neoliberales, eliminando extraordinarios núcleos de miseria.

Un pueblo con el estómago vacío, sin dinero y sin empleos, es un pueblo que hará estallar cualquier revolución. La historia universal así lo ha delineado con tristezas y amarguras, pero “no hay cáncer que dure 100 años en el poder”, como dirían los clásicos.

La alzada popular está a la vuelta de la esquina en México, que por muchos llamados de pacificación haga Andrés Manuel con su amalgama fantasiosa de “abrazos no balazos”, se estacionará en una frecuente inestabilidad y el hartazgo de engañar sistémicamente a la población.

El Congreso mexicanos alerta que López Obrador ya tiene a su ejército de narcotraficantes camuflados de Guardias Nacionales, para atacar con severidad a la sociedad cuando ésta se revele seriamente, extinguiendo cualquier asonada.

El socialismo y el comunismo son dos corrientes que van de la mano, donde los poderosos implementarán –cuan juego ajedrecístico -, estrategias para acelerar la degradación de los pueblos, “el poder supremo de la Dictadura Global de Izquierdas, atrás de todos los gobiernos populares”.

La percepción de la gente inteligente, avizora movimientos lacerantes que pondrían en riesgo la paz del mundo en cada región, porque ya no es tan necesario impulsar una Tercera Guerra Mundial, sino que ésta ya se viene ejecutando con base a la tecnología de punta. Es el terrorismo tecnológico con fines bélicamente sicóticos, caracterizado por una desconexión de la realidad.

La generación y estratagemas científicas, contribuyen en el espionaje desde el espacio sideral, donde a través de un infierno configurado, está siendo impulsado por las fuerzas masónicas maniáticas para que las izquierdas sigan avanzando en todo el planeta.

Andrés Manuel López Obrador no es la excepción, es la reencarnación de la destrucción humana, y futuro líder para América Latina por su cercanía con Estados Unidos, donde por cierto, Donald Trump también enarbola tendencias socialistas muy raras cuando encabeza un país de vanguardia capitalista.

Para contrarrestar esa evolución, será necesario que la voz de la misma gente, haga correr la alerta social, utilizar las benditas redes sociales que López Obrador las considera “benditas”, aunque también le son desfavorables por la amplia dimensión transformadora al penetrar en todos los lugares del planeta, que es la denuncia fundamentada.

Al tabasqueño le molesta sobre manera, cuan sicópata, que todo el mundo se entere del mal gobierno que encabeza, siendo vigilado en tiempo real, de polo a polo, y de tierra hacia el espacio cósmico.

A millones de chairos les desagrada, por igual, que sistemáticamente ataquen a su Rey Vikingo por no comulgar con su “perenne religión socialista cristiana”, pero el raciocinio de los mexicanos es tan fuerte y simpático, que de su dolor y desesperanza, hacen escarnio de sí mismo.

Consciente de los peligros, están dispuestos silenciosamente hacer el cambio en las urnas el domingo 6 de junio del 2021, a como dé lugar, recorriendo las cortinas de humo lopistas, porque consideran que “AMLO siga siendo puro cuento, dando atole con el dedo al pueblo mexicano”, utilizando sus denuedos como potentes distractores y poner en marcha lo que será la Dictadura Perfecta del Socialismo Global, el renacimiento de los crímenes políticos con base a una política adjetiva de tiranía, opresión, despotismo, dictadura, autocracia, absolutismo, dominación, intolerancia y el avasallamiento de México.

López Obrador es la derivación del marasmo político, de un siervo traidor a la Patria bajo las órdenes extranjerizantes del Foro de Puebla, fuerza que encabeza desde hace tiempo, gracias a su vinculación con los magnates George Soros, Bill Gates y el presidente Donald Trump, pertrechados en la Corporación Antisemita Universal más tendenciosa del planeta.

Tienen la consigna de destruir, total o parcialmente, a grupos nacionales, étnicos, raciales o religiosos en el mundo.

Repercusión inicial de ello, fue la brutalidad policiaca contra “negacionistas”, quienes fueron reprimidos con macanas en mano y gases lacrimógenos, arrestos anticonstitucionales. Las dramáticas escenas fueron registradas en calles de Madrid, España, que le dieron la vuelta al mundo con base a videos de aficionados.

Los negacionistas son aquellas personas que piensan diferente a lo que el gobierno dice, “y policías son aquellos que reciben una paga del Estado para no pensar (…), sino actuar en contra las masas”, como cuando se montaron los juicios de Núremberg, en que los genocidas del sistema nazi, se disipaban enarbolando la frase “nosotros solo recibíamos órdenes”.

La ola social de inconformidad mundial va en franco desenfreno, que en el marco de la pandemia Covid-19, muchos países como España, sus gobiernos son denunciados porque “se han corrompido con los emporios farmacéuticos”.

Bill Gates, paradójicamente, se ha transformado en el dueño de la vida de cada ciudadano español, abusando con la ambigüedad de ser un “magnánimo” empresarial cuya fortuna la ha obtenido con sus sistemas operativos e informáticos, y un “filántropo”​ estadounidense, cofundador de la empresa de software Microsoft junto con Paul Allen, jugando el doble papel de ser un simulador empedernidamente profesional contra la salud.

En las plazas públicas españolas, en cada manifestación popular, se exhiben cartelones y pancartas con la leyenda “Vacuna de Bill Gates mata”, porque millones de madrileños siguen sin creer en los contagios del virus SARS CoV2 (Cobid-19) mejor conocido como Coronavirus, lo que hace suponer que existe una equivocación del término filantropía del norteamericano que no genera confianza, ni amor por la especie humana, así como a todo lo que a la humanidad respecta, expresada en la ayuda desinteresada a los demás. La simulación de Bill Gates es monstruosamente patética.

En el contexto, sobresalen los pequeños cartelones que también exhortan a los hombres del Cuarto Poder: “Periodistas, no hagan terrorismo informativo”, y en cada detención, los derechos humanos son violentados por la fuerza pública solo por no portar las mascarillas y tapabocas, que son una medida sanitaria para evitar la proliferación del contagio en todo el planeta azul.

Por ese simple hecho, son arrestados y remitidos a las comisarías, no antes son torturados salvajemente por los dueños de los toletes. “Si no llevas las mascarillas, eres visto como un delincuente”, frase que denota una evidente exageración.

Los mensajes en redes son fortuitos, llaman la atención por su enriquecedor contenido, toda vez que miles de voces acusan que los mexicanos que se dicen “ser buenos y no hacen nada por defenderse de un gobierno oclócrata”, deben sacudirse de su propia apatía y de su indiferencia, volteando hacia la historia, porque también se presume que “el pueblo que no aprende de la historia, está condenada a repetirla”.

Solo habrá que observar cómo está Cuba, cómo está Venezuela, cómo está Nicaragua, cómo estuvo Bolivia, pero si los mexicanos no hacen nada, irremediablemente tendrán que soportar el aplastamiento de esa dictadura que ellos mismos construyeron.

Y si se oponen tardíamente, el aroma del miedo persistirá, en tanto el Estado estará dispuesto a bañar de sangre al país, deambulando el dolor, todo por no haber hecho nada para salvar a su Patria de la dictadura que se apropió un sujeto sin corazón.

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