Blas A. Buendía

 

Durante la campaña presidencial, el entonces candidato por el Movimiento de Regeneración Nacional, Andrés Manuel López Obrador, lanzara la amenaza directa que, si le volvían a hacer fraude y no le reconociera su victoria por parte de la Mafia del Poder neoliberal, alegóricamente soltaría al tigre y no estaría para contenerlo. Ese ficticio tigre anda suelto, destruyendo todas las instituciones republicanas de la Nación.

Al arribar a Palacio Nacional, evidentemente el tabasqueño –de quien corre fuerte rumor que no es mexicano, que nació en El Salvador en 1949, y no en 1953, que a los cinco años fue traído a México y registrado ilegalmente para que a los 16 años regresara a su país de origen para pelear en la guerrilla salvadoreña-, ha demostrado que no está ampliamente capacitado para ejercer la Presidencia de México, y asumir un papel decoroso que realmente el pueblo de México “festeje” sus “buenos aciertos”. Pero, no, es todo lo contrario. Comete pifia tras pifia, creyendo que “ahí la lleva”,

Su enorme estupidez, su incapacidad mental, el resentimiento que lo acompaña desde su adolescencia por el rechazo de sus padres a consecuencia de su culpabilidad de haber asesinado a hermano menor José Ramón, le provoca no solo un fasticidio permanente, sino cree que está construyendo “el país de las maravillas” a su manera.

Además, el rencor del tabasqueño hacia la humanidad ejerce su revancha contra el pueblo bueno y sabio, al que le recetó el recorte presupuestal en todas las instituciones prioritarias, como la del Sector Salud; eliminó el Seguro Popular para instaurar el muy controvertido INSABI (Instituto de Salud para el Bienestar), el cual, prácticamente no se ha puesto en marcha, ya que no tiene medicamentos ni presupuesto, ni personal médico capacitado, etcétera.

Su fallida estrategia para combatir al crimen organizado –que es tan igual encabezar un Estado fallido-, pese a la fundación de su “Guardia Nacional” integrada por soldados y marinos, utiliza las “consultas patito” para frenar inversiones privadas y al mismo tiempo vengarse de sus “adversarios”.

Lo cierto es que Andrés Manuel está llevando a México al despeñadero, al abismo en todos sus sentidos, que si no se actúa de forma inmediata por parte de las fuerzas políticas y la sociedad en su conjunto, México entraría a una espiral de riesgo de ser ignorado en las finanzas internacionales.

Por igual, López Obrador también borró de un plumazo la oficina promotora de turismo que originó la caída de visitantes extranjeros, y en consecuencia un alto déficit en la materia, con repercusiones económicamente desastrosas.

La megalomanía del Peje no tiene límites. No le importa la salud de los mexicanos; prosigue con sus giras multitudinarias, no obstante, los gritos de animadversión de los asistentes a escuchar pasmosos e incongruentes discursos.

López Obrador se niega a frenar sus recorridos por territorio nacional, a pesar de la emergencia nacional con motivo de la pandemia del Coronavirus.

Insiste que si detiene su actividad, seria aprovechada por sus adversarios antagonistas, amenazando que no frenará sus proyectos sexenales, como la construcción del aeropuerto de Santa Lucía, la construcción de la refinería de dos Bocas y el Tren Maya, cuando en los hechos, esos proyectos también forman parte de tirar dinero a la basura cuando Enrique Peña Nieto le entregó un país con grandes perspectivas de desarrollo.

El Ministro de la Discordia hoy hecho presidente

Al respecto, la Barra Interamericana de Derechos Humanos que encabeza el prestigiado abogado penalista José Luis Aguirre Huerta, considera que el Ministro de la Discordia hoy hecho presidente, deambula en permanentes escándalos, lo que obliga a preguntarse, ¿cuándo se había visto a un presidente defendiendo a un locutor?

Si bien exhortó al Jefe del Ejecutivo federal “abrirse a las propuestas”, porque él, en lo particular, carece de un plan serio de gobierno. Todo su actuar se ha llenado de dislates y pareciera que en su óptica, “está gobernando un rancho, y en realidad la problemática del país requiere de una perspectiva más amplia, más universitaria”.

Sentenció: “No se trata de hacer declaraciones chistosas o dicharacheras de un Jefe de Estado para pretender con esto aportar soluciones a problemas severos, como el cogobierno del hampa, o la educación y la cultura contra la que ha atentado con sus recortes presupuestales, o las inversiones disparatadas de obras faraónicas de difícil amortización”.

Debe reactivar necesariamente los programas populares ya en marcha y que rindieron frutos en el reciente pasado; que de haber corrupción las acciones deben ser tendientes a eliminar la corrupción, y no los programas. “Es inadmisible en función de la lógica invertir en caprichos despilfarradores, como los estadios de béisbol, cuando la población requiere insumos para la atención médica de emergencia y los marginados sufren una depauperación al grado de la desnutrición”.

Se exige a los niños estudiar, pero no han probado alimentos ante de presentarse al colegio, y las propuestas se diluyen en alegatos de muy bajito nivel mental, sembrando el encono por el solo hecho de discrepar con sus puntos de vista.

En síntesis, la Barra Interamericana de Derechos Humanos considera que ese animalillo que luce barras llamativas en su pelambre, es tan siniestramente igual como un tigre en decadencia, mismo que hay que frenarlo porque su soltura ha ido destruyendo el desarrollo de México.

El poder en manos de talentoso destructor

La vox populi, preocupada, alertar por enésima ocasión que el poder llegó a las manos de un talentoso destructor resentido, y ahora, se observan las consecuencias de tener a un presidente mentecato que ha hecho que millones de mexicanos, junto con los que votaron por él, los mantenga sin empleo y vivir en la incertidumbre económica. ¡Vaya! Ni para comprar un kilo de frijoles y un kilo de huevo, se queja el mayor número posible de la población.

Sus caprichos de proseguir con sus tres obras inviables dañarán el entorno ecológico, con costos sumamente multimillonario, de esto ya ha quedado demostrado. López  Obrador no sabe gobernar, es un mal administrador del erario público. Todo dinero que llega a sus manos, lo hace caca…

Y ahora, López Obrador pretende rectifica que, al dar cuenta tardíamente de que “la está regando, de todas-todas”, pide que los mexicanos, sigan permaneciendo en sus casas, para que no se expanda el Covid-19.

Al “Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas” le informaron que los médicos y enfermeras de las Instituciones Nacionales, no tienen insumos para trabajar con eficacia e inclusive los instó a comprar medicamentos y vendas, jeringas y más productos médicos.

Fingió no escuchar, pero sí contactó con el gobierno de Cuba, recibir “ayuda humanitaria” con el envío de médicos cuando México tiene una alta gana de altos y calificados especialistas en todas las áreas de la medicina.

El Peje o el KK’s –que ampulosamente su frase “fuchi caca” le cayó “como anillo al dedo”, siendo criticado por hablador-, dejó por ahora la mala e insana costumbre de abrazar y besar a niñas menores de edad, por lo que en algunas regiones le aplicaron el calificativo de pederasta. Todo lo anterior, es la suma de que el tigre anunciado por El Peje-candidato, siga  suelto por todo el territorio nacional, provocando desmanes, por no decir creativamente seguir con sus desmadres.

El gran felino de Palacio Nacional tiene varios frentes: la aparición de la recesión con su cauda de desempleo, saqueo en tiendas de conveniencia, asaltos a amas de casa, y un largo etcétera que raya en el insulto de la inseguridad.

La expansión del Coronavirus en México, ante un sistema de salud colapsado por el recorte presupuestal, sin medicamentos, sin los suficientes médicos y enfermeras, originará centenas de víctimas mortales, acciones que se le acumularán como a los Crímenes Ocultos de López Obrador.

Más aun, la economía con crecimiento bajo cero; la caída de los precios del petróleo, que provoca la imparable devaluación del peso, que conlleva la inflación que origina una desenfrenada escalada de aumento en los precios de artículos de primera necesidad.

Incongruentemente, López Obrador ha dilapidado el presupuesto 2020 y la reserva nacional, dejando peligrosamente y a su suerte la salud de todos los mexicanos, que día a día, con un “estado de emergencia”, tienen que salir de sus hogares para rifarse el físico y ganarse la vida, cuando México posee a un insensible presidente que los ha llevado a un anunciado fracaso total.

No conforme a ello, con su estulticia de la austeridad nacional, eliminó la compra consolidada de medicamentos para el Sector Salud, y prácticamente condenó a la pena de muerte a los menores con cáncer, a mujeres con cáncer de mama, a infectados de VIH, a mexicanos de la Tercera Edad y a enfermos con padecimientos crónicos y degenerativos. Andrés Manuel López Obrador, son su enorme estupidez, en tan solo 18 meses, colocó a México en la regresión de la década de los 60¨s., al borde de vivir una gran recesión.

“¡Qué Dios nos agarre confesados!”, alerta la vox populi, para rematar: “AMLO es el gobierno de un solo hombre y su ‘gabinete’ extraído del Instituto Nacional de la SENECTUD, callan como momias ante las ocurrencias diarias del tabasqueño”. En algunos sectores de la sociedad ya lo califican como “el Hitler del siglo XXI” debido a que con sus acciones pretende eliminar a quienes sufren de algún problema grave de salud, en especial a los viejitos y viejitas, “que para López Obrador son un estorbo”.

Y con la aparición de la epidemia del Covid 19, el monstruoso Peje, ha reafirmado su gran incompetencia y estupidez. No hará ningún descanso, ni permanecerá quieto en su Palacio Virreinal, para dar cumplimiento a su desmedida y enfermiza ambición megalómana  que, como apuntarían las redes sociales, todo esto forma parte de una crónica de un país de chingones, pero muy pendejos.

En contraposición, no obstante que acariciara su gran egoísmo de ser presidente -cargo que buscó 20 años y que tuvo en las urnas poco más de 30 millones de votos, a la fecha tiene una aprobación de menos del 50 por ciento, representando un duro golpe para su vanidad. Así como la espuma de la cerveza, tiende a desaparecer, el gobierno de López es el “canto de sirenas” de la 4T.

¡Qué tristeza de veras! Y esto aún no acaba. Ya tiene la desaprobación de más de la mitad de los mexicanos, pero no le importa, tiene la meta que permanecer muchos años sentado en la Silla del Águila y con el ejercicio del gran poder, es decir, hasta ser coronado como un pequeño dictador.

Porfirio Díaz será un “niño” a su lado.

 

Deja un comentario