Tatiana Valdés
Ecatepec, Estado de México.- Para miles de familias de La Laguna de Chiconautla, en este municipio, la temporada de lluvias no representa esperanza… representa miedo.
Miedo a que el agua vuelva a entrar a sus hogares y termine con muebles, electrodomésticos, documentos y años de esfuerzo.
Han pasado más de 30 años y el problema continúa: la zona no cuenta con un sistema de drenaje capaz de atender las necesidades de la población.
Cada año, cuando llegan las lluvias intensas, las calles se convierten en ríos de agua sucia, las principales vialidades quedan prácticamente intransitables y, en algunos puntos, el nivel del agua puede alcanzar hasta un metro.
El problema también alcanza a las escuelas.
En la Preparatoria Oficial número 228 “Víctor Puebla”, ubicada en esta zona, estudiantes y maestros han tenido que enfrentar año con año las consecuencias de las inundaciones.
Y cuando el agua finalmente baja, las pérdidas permanecen.
Para una familia que vive al día, perder una cama, un refrigerador, documentos o sus pertenencias significa mucho más que un daño material: significa comenzar de nuevo.
Los vecinos aseguran que durante años han solicitado la intervención de las autoridades y han planteado una solución concreta: la construcción del colector de la Laguna de Chiconautla, una obra que, afirman, ayudaría a reducir las inundaciones.
Pero el tiempo sigue pasando.
Llegan nuevas lluvias y la historia vuelve a repetirse.
En La Laguna de Chiconautla, el problema no es solamente el agua.
Es el abandono de más de tres décadas.
Y mientras miles de familias siguen esperando una solución, cada nube en el cielo vuelve a convertirse en una advertencia: ¿cuántos años más tendrán que esperar para dejar de vivir con miedo a la próxima inundación?
