
Comentario político del periodista Raymundo Medellín para el programa radiofónico “Hablando Claro” de Radio Expresión México, que conduce Manuel Aparicio.
Un coche bomba materialmente destrozado a causa de la explosión, varios vehículos dañados, cinco personas fallecidas y varios heridos, además del pánico que provocó en los habitantes de Coahueyana, municipio del estado de Michoacán; el estallido ocurrió minutos antes del mediodía en las afueras de la presidencia municipal, frente a la sede de la policía comunitaria, generando, como lo dije, destrucción en vehículos, viviendas, negocios y daños hasta al Hospital Comunitario.
Mientras en la Ciudad de México la 4T celebraba lo que considera sus logros de siete años, Michoacán padecía otra escalada de violencia.
Para las autoridades mexicanas, de acuerdo con la información que proporcionaron primero, se trató de un acto terrorista que se iba a investigar, la mayoría de los medios de comunicación informaron lo que la autoridad les había hecho saber mediante un boletín, sin embargo, al día siguiente, las mismas autoridades indicaron que se trataba de una equivocación y que no se trataba de terrorismo, sino de actividades de delincuencia organizada que ya se investigaban.
Si estalla un coche bomba cargado de explosivos, si el hecho se da frente a oficinas que albergan a autoridades municipales y comunitarias, si el estallido provoca muertos y heridos y el pánico de los habitantes del lugar y si los hechos ni fueron ni el Beirut, ni en el Medio Oriente, sino en Coahueyana, en el estado de Michoacán, eso no puede ser llamado de otra manera, eso es terrorismo, en el gobierno mexicano los traicionó el subconsciente, primero reconocieron el hecho como terrorismo y luego a ese terrorismo lo llamaron delincuencia organizada.
Los hechos, dígase lo que se diga fueron así; el 6 de diciembre de 2025, un coche bomba explotó frente a las instalaciones de la Policía Comunitaria en Coahuayana, Michoacán; el ataque dejó cinco personas muertas y 12 heridas, incluyendo el conductor del vehículo; inicialmente, la FGR abrió una carpeta de investigación por terrorismo, lo que generó confusión en medios y autoridades; el 8 de diciembre, la FGR aclaró que el caso será investigado bajo el delito de delincuencia organizada, no terrorismo; la confusión se originó, dijeron, porque la Fiscalía Especial en Investigación de Terrorismo atrajo el caso en primera instancia, pero luego se determinó que correspondía a la Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada; el comunicado oficial enfatizó que el ataque está relacionado con la pugna entre grupos criminales que operan en la región; terrorismo en México implica actos destinados a infundir miedo generalizado con fines políticos o ideológicos; delincuencia organizada, en cambio, se refiere a actividades de grupos criminales con fines económicos o de control territorial; al reclasificarlo, la FGR lo enmarca dentro de la violencia del crimen organizado, lo que cambia el enfoque de la investigación y las penas aplicables; este ajuste refleja cómo el estado mexicano suele evitar catalogar ataques del crimen organizado como terrorismo, incluso cuando usan tácticas similares (como coches bomba); La decisión busca mantener la narrativa de que se trata de violencia criminal y no de terrorismo, lo cual tiene implicaciones políticas y diplomáticas.
En resumen: la FGR reculó y ya no considera terrorismo el coche bomba en Michoacán, sino un ataque de delincuencia organizada, con cinco muertos y doce heridos.
¿Será que en el gobierno mexicano recularon porque no le quieren dar la razón a Donald Trump, en el sentido de que a los grupos de la delincuencia organizada los llama terroristas?
Pero bueno, el gobierno mexicano al crimen organizado quizá próximamente les llame “madres de la caridad, pero terroristas nunca.

