María Esther Beltrán Martínez Fotos: J.Carlos Santana

Andalucía, España.- Jean Dubuffet. El viajero sin brújula, exposición que presenta un intenso recorrido por las preocupaciones plásticas que marcaron las distintas etapas del artista francés Jean Dubuffet ( 1901- 1985). Quién es sin duda uno de los artistas imprescindibles en la segunda mitad del siglo XX.

En un recorrido retrospectivo por las salas del Centre Pompidou Málaga destaca los hitos de la trayectoria através de 88 pinturas dispuestas en cuatro secciones que muestran el trabajo de innovaciones pictóricas.

Sophie Suplaix curadora de la muestra explica: “Los primeros trabajos subrayan el interés del pintor por los dibujos infantiles, los grafitis y la producción artística de personas totalmente ajenas al mundo de la cultura. En estas obras, Dubuffet renuncia a todo orden estético, predominan rasgos como la frontalidad, la torpeza del dibujo y la libertad en el manejo de los colores. En la sección 2, Las turbulencias de la materia, se evocan las investigaciones matéricas, Visiones a ras de suelo, concebido como un tejido continuo y vibrante. Estas “celebraciones del suelo”, desarrolladas por el artista durante la década de los años 50 hasta principios de los años 60, se recuerdan aquí con tres conjuntos de litografías. La sección 3, “L’Hourloupe” o la invención de un nuevo lenguaje, basado en un vocabulario pictórico con una reducida gama de colores (negro, blanco, rojo y azul), y compuesto por una alternancia de células lisas y rayadas.

“L’Hourloupe” ocupó a Dubuffet durante doce años, de 1962 a 1974, aplicando su nuevo vocabulario tanto a las obras bidimensionales como a la exploración de volúmenes y la arquitectura, así como a la creación de un espectáculo sin precedentes. Finalmente, la sección 4, acoge otras grandes series como « Psycho-sites », « Mires » y « Non-lieux » que proponen nuevas lecturas del mundo y que permiten cuestionar la percepción del visitante”.

La obra que da nombre a la exposición El viajero sin brújula, 1952. Forma parte de la serie [“Tablas paisajísticas, paisajes mentales, piedras filosóficas” (1951-1952). Lo que el visitante ve son altorrelieves, principalmente a base de óleo sobre masonita, por lo general se distinguen dos zonas: una celeste, en forma de banda estrecha y sinuosa, y otra terrestre, amplia extensión de suelo, pero escalas y puntos de vista son aberrantes.” Aquí, el viajero sin brújula, que vaga al mismo tiempo por el espesor y la superficie de un terreno increíblemente pródigo en incidentes, parece menos perdido que decidido a manifestar su condición de ser en el mundo, en perfecta simbiosis con los elementos”, explica Suplaix.

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