
Por: Betty Astudillo
Hoy quiero plantear una pregunta antigua, pero cada vez más actual:
¿qué significa ser humano?
El debate surge a propósito del fenómeno conocido como therian o Terios, personas que se identifican simbólica o “espiritualmente” con animales no humanos.
Más allá del caso concreto, el fenómeno nos obliga a mirar algo más grande: la fragilidad contemporánea de la identidad.
Durante siglos, lo humano se definió por la razón, el lenguaje, la moral, la cultura. Aristóteles habló del “animal racional”. La modernidad agregó la conciencia y la autonomía.
Pero hoy, en una época de hiperconectividad y fragmentación, esas certezas parecen menos sólidas.
Vivimos una paradoja: nunca tuvimos tanta libertad para definirnos, Y nunca estuvimos tan desorientados respecto a quiénes somos.
Cuando alguien dice “no me siento plenamente humano” o “mi identidad es otro animal”, podemos reaccionar con burla o alarma.
Pero también podemos preguntarnos qué revela eso sobre nuestro tiempo.
¿Es un rechazo a una sociedad que se percibe artificial, desconectada de la naturaleza?
¿Es una forma simbólica de expresar rasgos personales?
¿Es una búsqueda de pertenencia en un mundo que atomiza?
El riesgo no es la diferencia, el riesgo es perder el anclaje común que permite convivencia.
Si todo es identidad y nada es límite, la noción de humanidad compartida se diluye, pero si cerramos toda posibilidad simbólica, negamos la dimensión creativa y narrativa del ser humano.
Tal vez la cuestión no sea si alguien puede identificarse simbólicamente con un animal.
La cuestión es si esa identidad fortalece su integración en el mundo o la sustituye.
Ser humano implica biología, sí, pero también implica responsabilidad, conciencia moral, vida en comunidad.
Y la comunidad necesita puntos en común.
Quizá el fenómeno therian no sea sobre animales, sea sobre una cultura que ha debilitado sus referentes y deja a muchos buscando significado.
La pregunta entonces no es quién es humano, sino cómo reconstruimos un sentido de humanidad compartida.
Usted,
¿qué piensa?
