Por: Vladimir Galeana

Si de algo podemos tener la seguridad los mexicanos, es que el narcotráfico avanza sin que podamos detenerlo, y por desgracia las instituciones encargadas de su combate no dan pie con bola. Vaya, para decirlo mejor, los presuntos éxitos que se han obtenido no significan mucho ante la creciente actividad y la violencia que generan los distintos cárteles, que se han dado a la tarea de marcar territorios, pero sobre todo, de poner a los ciudadanos en el centro de su lesiva actividad sin que nadie logre oponerse.

Nuestra lamentable realidad indica que hasta ahora lleva ventaja la delincuencia organizada y las distintas bandas de criminales por sobre las estructuras gubernamentales, que para desgracia nuestra, han mostrado complicidades en diversas partes del país, ineficiencia en otras, y una absoluta pasividad en la mayor parte para combatir el flagelo de las drogas que tanto daño causan en todos los estratos de esa alicaída sociedad, que con pavor observa que la carrera no la está ganando la autoridad gubernamental.

Esa es una circunstancia que tiene que alertarnos para exigir mayor eficiencia de las autoridades policiales de los tres órdenes de gobierno, porque abdicar de su responsabilidad y aceptar que el crimen sigue avanzando es un verdadero acto de cinismo. El candidato presidencial del Partido Revolucionario Institucional, José Antonio Meade Kuribreña, reconoció que algunos candidatos han recibido amenazas de parte del crimen organizado, pero no aclaró cuáles serán las acciones de su gobierno en el probable caso de que logre superar al señor López Obrador.

Pero también hay que señalar que la Secretaría de Marina alertó que en algunas zonas del país hay capos que tienen injerencia en los procesos electorales, socavando la legitimidad del Estado, y eso es mucho más grave.

Hasta ahora todos los programas implementados para combatir el flagelo de la violencia que imponen los criminales han sido un completo fracaso.

Y no se trata únicamente de proteger a los candidatos, porque seguramente todos pedirán protección a los gobiernos de la mayor parte del país, porque quienes más auxilio requieren son los simples ciudadanos que ahora se han convertido en rehenes.

Que los criminales amenacen a los candidatos buscando intimidarles con la finalidad que abdiquen de su responsabilidad de proteger a la sociedad, es una circunstancia inédita que muestra, para nuestra desgracia, que las estrategias de combate y confrontación por parte de las policías, el Ejército y la Marina, no han tenido resultados positivos, y mucho menos avances en la erradicación en el consumo de estupefacientes.

No sé si tengamos que encomendarnos a todo el santoral para evitar que sigamos siendo víctimas de la criminalidad. No sé si sea necesario poner de patitas en la calle a los funcionarios que no están cumpliéndole a la gente, porque desde la comodidad de sus oficinas dicen hacer mucho y no hacen nada. México padece de ineficiencia e ineficacia, y lo seguiremos lamentando de no colocar un freno a la ineficiencia y a la criminalidad. Al tiempo.

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